“Vivir es escribir con todo el cuerpo” fue la frase que definió a Vicente Quirarte, figura fundamental de las letras mexicanas que, aunque escribió ensayos, crónicas, teatro y narrativa, siempre se reconoció en la poesía. Ayer, su fallecimiento a los 72 años de edad no sólo enlutó al mundo de la cultura, también a la Ciudad de México, de la que dejó un testimonio apasionante.
La noticia de su deceso la dio a conocer El Colegio Nacional (Colnal), del que fue miembro. Antes de trasladarse a la funeraria, al surponiente de la capital, donde son velados los restos del poeta, el presidente en turno de la institución, el arqueólogo Leonardo López Luján, expresó: “Con la más profunda tristeza comunicamos el fallecimiento de Vicente Quirate Castañeda, insigne miembro de El Colegio Nacional y uno de los más destacados, poetas, ensayistas, narradores y dramaturgos que ha dado México”.
- El Dato: Sus restos son velados en J. García López, Casa Pedregal, donde hoy se espera que la Academia Mexicana de la Lengua haga una guardia de honor.
En julio de 2025, antes de recibir el Premio Nacional de Artes y Literatura, se reponía de una broncoembolia pulmonar que le impedía articular palabras con claridad. Decía a este diario: “Siento como que estoy muerto”. Sin embargo, su amor por las letras era mayor, así que por las mañanas escribía y por las tardes leía. Trabajaba en una biografía del poeta Rubén Bonifaz Nuño y en dos libros sobre la infancia de los escritores.

¿Quién era la esposa de Vicente Quirarte?
El arqueólogo destacó que el autor de El ángel es vampiro (1991) se distinguió “a lo largo de su fructífera carrera profesional no sólo como literato, sino como un comprometido profesor y funcionario de nuestra máxima casa de estudios. Su muerte deja un lugar irremplazable, pero estamos seguros de que su obra y su recuerdo estarán entre nosotros”.

Conmocionado, el poeta Hernán Bravo Varela, quien fue amigo de Vicente Quirarte durante tres décadas, dijo a La Razón: “Fue desde la conversación primera, un hombre de una simpatía, de una solidaridad, de una generosidad intachables como su poesía, su obra ensayística y crítica, su obra cronística y narrativa. Fue un ejemplo de amigo, de amante de los libros, de una conversación en la que la vida era un oficio tan exquisito y artesanal como el de su propia escritura”.
Hernán Bravo Varela lo reconoció no sólo “como uno de los poetas más notables de su generación, sino como una de las plumas más prolíficas y más variadas de la literatura mexicana”.
Mientras en redes sociales diversas instituciones como la UNAM o la Feria Internacional del Libro de Guadalajara lo despedían, Felipe Leal, miembro del Colnal, se encontraba en una conferencia y al finalizar comentó: “Vicente Quirarte será reconocido por su pasión por la literatura, su incansable dedicación al conocimiento y su compromiso con la libre cátedra y la divulgación cultural”.
“La Ciudad de México despide a uno de sus cronistas mayores, cuyo legado continuará inspirando a futuras generaciones. Nos da mucha pena la desaparición de nuestro colega y amigo”, dijo. Para despedir al autor de Elogio de la calle y Amor de ciudad, los presentes le dedicaron un minuto de aplausos.
Vicente Quirarte legó una obra en la que “convivieron los territorios de la poesía mexicana, la historia, los viajes, la literatura fantástica y una Ciudad de México recorrida con curiosidad, memoria y afecto”, destacó Cultura UNAM. Muestra de esto son las obras Sintaxis del vampiro, El peatón es asunto de la lluvia, El azogue y la granada. Gilberto Owen en su discurso amoroso (Premio Nacional de Ensayo Literario José Revueltas) y El ángel es vampiro (Premio Xavier Villaurrutia).
Su primer libro fue Teatro sobre el viento armado (1979), acerca “del amor cortés como tópico fundador, la recreación de mitos, las correspondencias entre el cuerpo amado y la ciudad, la predilección por una música acentual y las obras estéticas como motivos de inspiración”, destacó la Universidad Veracruzana.
También estuvo comprometido con la docencia, pues desde 1987 impartió clases en la UNAM y también ocupó cátedras en diversas instituciones del país y del mundo. Fue director general de Publicaciones de la máxima casa de estudios y encabezó la Biblioteca Nacional de México.
“Es indiscutible que, gracias a Vicente, leímos a superhéroes como Spider-Man o a criaturas sobrenaturales, como el vampiro, de una manera muy distinta. Su amor por Edgar Allan Poe, por Herman Melville, por sus maestros como Rubén Bonifaz Nuño, Eduardo Lizalde, como tantos otros a los que siempre honró en sus ensayos y sus textos críticos, pues ahora se han decantado hasta formar la obra generosa de un auténtico maestro que nunca dejó de celebrar la maestría de otros”, resaltó Hernán Bravo Varela.
El poeta también dejó “su testimonio de amor y de gratitud a una ciudad como ésta, de la que siempre trató de observarle el lado heroico. Eso viniendo de alguien, quien también tocando a tantos superhéroes, fue un héroe en su vida y su escritura”, añadió el poeta.
Se ha ido Vicente Quirarte, quien concebía la poesía como “la lengua situada entre el cielo y el abismo”, quien estaba convencido que el poeta debía “estar en contra de todas las reglas”, quien seguía “creyendo en el poder de la poesía”. Quien nos enseñó que: “Si la pureza existe / qué semejante es a la nieve: / hoja blanca cedida por el mundo / para probar que nada permanece”.

Muere el escritor Vicente Quirarte, figura fundamental de las letras mexicanas

