Presenta libro

Hiram Ruvalcaba pone en conflicto la educación sentimental

En Los elefantes mueren de sed muestra las grietas de una relación; quiso cuestionar “las ideas de lo que debía ser el amor”, cuenta

El escritor, en una imagen de archivo. Foto: Cortesía |Random House

El narrador Hiram Ruvalcaba (1988, Jalisco), quien nació a finales de los años 80, considera que la educación sentimental de su generación y las anteriores, radicaba en el ideal de formar una familia y comprar una casa. El tiempo le ha demostrado que son pocas las personas de su edad que pueden adquirir una vivienda, por ejemplo.

En Los elefantes mueren de sed (Random House, 2026) pone en conflicto todas estas ideas de lo que tenía que ser el amor y cómo deberían ser las relaciones de pareja para confrontarlas con la realidad.

  • El Dato: Otros libros del autor son El espectador (2013), Me negarás tres veces (2017) y Padres sin hijos (2021).

La novela sigue la historia de Flavio y Mariana, una pareja que está en la antesala de la fractura total de su relación. Entre silencios y grietas sus vínculos se desgastan y ellos se separan más y más.

“Me pareció muy importante poner en conflicto estas ideas de lo que debía ser el amor, de lo que debían ser las relaciones, pero no contraponiéndolas con ficción, sino con realidades, porque la situación de Mariana me parece una realidad que he visto en muchas parejas de mi generación, anterior a la mía o en parejas jóvenes.

“Momentos en donde uno está lleno de dudas, en donde hay más de una persona en la relación, en donde uno no sabe separarse, porque cree que la separación es un fracaso. Y esa pregunta está muy presente en este libro. ¿Realmente, el divorcio es un fracaso de una relación o es una manera de amar a la otra persona?”, compartió Hiram Ruvalcaba en entrevista con La Razón.

Esa educación sentimental que está en las conversaciones cotidianas quiso “arrojarla a un hervidero para que los personajes se pelearan”. Los conflictos ocurren no en la intimidad de su hogar —la casa que les da estatus y refleja éxito—, sino en la cabaña del padre de Flavio, que el autor pensó como un castillo, emulando a los cuentos de hadas.

“La torre que construyó el papá de Flavio es la metáfora de un castillo, en donde un personaje, en este caso el príncipe, tiene que salvar a la princesa, pero ella es la que lo termina salvando. Por eso los saqué de casa. Pero también porque quería que salieran de su zona de confort. Que Flavio estuviera incómodo todo el tiempo. Mariana parece que no, pero está pasándola muy mal”, compartió el narrador.

Otra metáfora a la que recurre Hiram Ruvalcaba es a la conducta de los elefantes africanos que recuerdan los ríos de su infancia, que vuelven a buscar, pero, con el cambio climático, desaparecieron. Fue una relación que encontró con la historia de su libro, a partir de una conversación con el escritor Vladimir Ramírez, quien le contó esa anécdota.

“Hay una enseñanza simbólica escondida en estos elefantes que buscan en el recuerdo algo vital, en este caso el agua. En el otro caso, metafóricamente hablando, es el amor, visto, como una necesidad vital también. De esa conversación y de esas reflexiones surgió la conexión con la metáfora de los elefantes con la novela”, explicó el narrador.

En la obra, los silencios entre los personajes juegan un papel primordial, son a través de los cuales se ven las grietas de la relación.

“Me gusta mucho introducirme en los silencios y tratar de desgranar qué nos revelan sobre las relaciones humanas o sobre la humanidad misma”, comentó.

Los elefantes mueren de sed ı Foto: Cortesía |Random House

Hiram Ruvalcaba también reconoció que hubo episodios de la novela que le dieron mucha risa, como cuando Flavio descubre una petición de divorcio que tenía escondida su esposa.

“Esa escena me da risa porque este cabrón está pensando todo el tiempo en separarse. Cuando se da cuenta de que la esposa ya empezó, dice: ‘¿Cómo que me vas a dejar?’. Esa contradicción me parece que obedece a muchas contradicciones que tenemos dentro de las relaciones de pareja.

“Mariana vive una soledad, un dolor, un abandono. En silencio empieza a llevar a cabo el proceso de separación y el hecho de que Flavio no se dé cuenta es una grieta muy importante que pone en movimiento toda la relojería que va a terminar por romper la relación”, comentó Hiram Ruvalcaba, quien vuelve a situar la historia de una novela en su natal Jalisco.


Google Reviews