Gala se diversifica más

Brillan en Despertares Isaac Hernández y María Khoreva

Los bailarines logran que los 10 mil asistentes los reciban como estrellas de rock; destacan las interpretaciones de Othello, Caravaggio y piezas que conjugaron el break dance y el ballroom

Isaac Hernández y Skylar Brandt, del American Ballet Theatre, en su dramática interpretación de Othello, el sábado.
Isaac Hernández y Skylar Brandt, del American Ballet Theatre, en su dramática interpretación de Othello, el sábado. Foto: Carlos Mora|La Razón

Cuando inició el proyecto Despertares era inimaginable que 10 mil personas se pudieran reunir en el Auditorio Nacional para disfrutar durante tres horas un espectáculo de danza, que estrellas del ballet como Isaac Hernández y Maria Khoreva fueran ovacionadas con el mismo entusiasmo con el que se recibe a los cantantes que suelen presentarse en ese recinto o que el público se emocionara igual con un fragmento de Othello que con un bailarín de tap.

El sábado pasado, en su edición número 12, todo esto fue posible, y se refrendó que el proyecto ha logrado acercar este arte a espectadores tan diversos.

ISAAC HERNÁNDEZ y Maria Khoreva, en El Corsario.
ISAAC HERNÁNDEZ y Maria Khoreva, en El Corsario. ı Foto: Carlos Mora|La Razón

La noche conjugó virtuosismo, drama, belleza, diversión y, en muchas ocasiones, las 21 estrellas que formaron parte de la gala llevaron las capacidades de su cuerpo al límite. El público se entregó en ovaciones ante el ballet, la danza contemporánea, los bailes urbanos, el contorsionismo o el tap, pues el espectáculo apostó por diversas expresiones.

La velada comenzó con un estreno en México, Approach 17, de la Yoann Bourgeois Art Company. Con la música de Philip Glass de fondo, Olivier Mathieu no sólo sorprendió al caer y levantarse con ayuda de un trampolín y el total control de su cuerpo, sino que conmovió al mostrar la fragilidad ante cualquier tipo de caída y el ímpetu para salir adelante.

TARS VANDEBEEK y Nicola Wills, con obra sobre las rupturas.
TARS VANDEBEEK y Nicola Wills, con obra sobre las rupturas. ı Foto: Carlos Mora|La Razón

Tras varios intentos, Olivier Mathieu logró subir al punto más alto de la escalera y el público se desbordó en aplausos.

Después, en cuanto apareció en el escenario Maria Khoreva, primera solista del Ballet Mariin-sky, fue recibida como toda una estrella. Los gritos y aplausos se equiparaban con la emoción que han provocado en ese mismo lugar Rosalía o Ringo Starr.

HANNAH EKHOLM y Faye Stoeser impresionaron con Splice.
HANNAH EKHOLM y Faye Stoeser impresionaron con Splice. ı Foto: Carlos Mora|La Razón

Acompañada por Isaac Hernández, quien también fue muy aplaudido, bailaron el pas de deux de El corsario. Ambos precisos y virtuosos. Al hacer varios fouettés continuos, la artista fue ovacionada por las 10 mil personas que se dieron cita en el Coloso de Reforma.

En su debut en México, Maria Khoreva también demostró su capacidad interpretativa en Caravaggio, de Mauro Bigonzetti, en dueto con Roberto Bolle, primer bailarín de La Scala Theatre. Crearon figuras corporales que hacían recordar a las obras del pintor, ella representando la luz y él, la sombra. El número terminó con el intérprete italiano acostado y ella haciendo un arco con una pierna levantada. Sellaron con un beso la presentación. Esa sublime escena provocó que los asistentes gritaran “¡bravo!”.

CON LA  PIEZA Lightbalance se bailó al ritmo de Bad Bunny.
CON LA PIEZA Lightbalance se bailó al ritmo de Bad Bunny. ı Foto: Carlos Mora|La Razón

No fue la única que pudo demostrar su habilidad histriónica, Isaac Hernández regaló otras dos interpretaciones que causaron suspiros y el deseo de ver algún día esas coreografías completas: Othello, de Lar Lubovitch, y la oscura Giselle, de Akram Khan.

Ver el fragmento de Othello con el jalisciense y la bailarina Skylar Brandt fue entrañable, porque ha sido su primer protagónico con el American Ballet Theatre, donde ha sido ovacionado. La pieza estuvo cargada de una fuerza expresiva que fue in crescendo hasta llegar al momento en el que el personaje mata a Desdémona.

ALINA COJOCARU, Nicola Wills e Isaac Hernández, en Giselle.
ALINA COJOCARU, Nicola Wills e Isaac Hernández, en Giselle. ı Foto: Carlos Mora|La Razón

El público estuvo en total silencio viendo cada movimiento y gesto de los intérpretes, quienes al final provocaron que los asistentes los aclamaran.

También presentó el pas de deux del segundo acto de Giselle con Alina Cojocaru y Nicola Wills, bailarinas que destacaron por su interpretación dramática, pero también al estar en puntas de ballet gran parte del tiempo.

Mientras que en el pas de deux de Don Quijote, sin Isaac Hernández, pero con Skylar Brandt y Denys Cherevychko, la bailarina del American Ballet Theatre destacó por su gracia en cada movimiento y su agilidad en cada pirouette, desatando gritos y aplausos de los espectadores. Mientras el escenario se oscureció y ella se retiraba, se escuchó un “¡te amo!”, de una fan.

JASMINE JIMISON cautivó al bailar Soirées musicales.
JASMINE JIMISON cautivó al bailar Soirées musicales. ı Foto: Carlos Mora|La Razón

También hubo ovaciones en Soirées musicales, de Helgi Tómasson, con Jasmine Jimison y Esteban Hernández; y Romeo y Julieta, de Kenneth MacMillan, con Hee Seo y Thomas Forster, quienes se presentaron por primera vez en el país y lograron que el público estallara en aplausos cuando se besaron mientras ella estaba en puntas.

Aunque los números de ballet fueron vitoreados, Despertares demostró que hay un público abierto a disfrutar de toda expresión dancística, como ocurrió con el también debut de Hannah Ekholm y Faye Stoeser con Splice, en la que conjugaron los estilos underground, la danza contemporánea y el ballroom al ritmo de la música electrónica. Sus cuerpos parecían rompecabezas, a veces con piezas enlazadas y otras separadas. Entre los asistentes se escuchaban frases como “¡Qué bárbaras!”.

ESTEBAN HERNÁNDEZ destacó por su destreza técnica.
ESTEBAN HERNÁNDEZ destacó por su destreza técnica. ı Foto: Carlos Mora|La Razón

La primera presentación en México de Mr. Kriss con How Long Must I Wander fue conmovedora. Al ritmo de la canción “How Long Must I Wander”, de Nina Simone, el bailarín demostró cómo el break dance ocupa otros espacios y se expande. Al final, profundamente cautivado, el artista visual checo formó un corazón con su mano, mientras le aplaudían.

Quien también sorprendió fue Bayley Graham con el número Rhythm is my Business, en el que demostró su agilidad en el tap, ya sea bailando lo más rápido posible o haciendo malabares con unas baquetas.

Y con la presentación de Lightbalance, de Mykyta Shevchenko, Despertares que en la gala cabe hasta la música de Bad Bunny, pues bailarines con trajes de luces ejecutaron éxitos como “Tití me preguntó”, pero también “Pepas”, de Farruko, y “Mr. Electric Blue”, de Benson Boone.

En total se presentaron 15 números, divididos en dos actos. El final estuvo a cargo de Isaac y Esteban Hernández con la ya tradicional pieza My Way, con música de Frank Sinatra. Después, todas las estrellas salieron y el público se puso de pie para agradecer esta noche inolvidable.

Eran dos niños muy determinados

| Por Adriana Góchez |

LOS HERMANOS Isaac y Esteban Hernández, quienes han pisado importantes escenarios del mundo, eran unos niños “muy determinados y comprometidos, que no soltaban fácilmente las metas que les ponían a esa edad”, dice a La Razón su madre, Laura Fernández.

Isaac Hernández recientemente se convirtió en el primer bailarín mexicano en unirse al American Ballet Theatre y fue galardonado con el Benois de la Danse en 2018. Mientras que Esteban, actualmente, es bailarín principal del San Francisco Ballet, además de ser reconocido con el Premio Nacional de la Juventud en 2007. Ambos se formaron en el patio de su casa en Guadalajara, con su padre, el maestro Héctor Hernández.

Laura Fernández confiesa que fue gracias a su padre que los bailarines pudieron imaginar hasta dónde podían llegar.

“Su papá les platicaba, porque no había tanto Internet ni acceso a las redes, cómo era el mundo del ballet y los hacía soñar con que un día iban a estar, un día iban a ser. Y eso era suficiente para que ellos pudieran continuar y seguir trabajando”, cuenta.

ESTEBAN (izq.) y Esteban Hernández, en 2012 en Despertares
ESTEBAN (izq.) y Esteban Hernández, en 2012 en Despertares ı Foto: Carlos Mora|La Razón

Laura Fernández recuerda que “Isaac era tremendo” y que ”ambos eran muy ocurrentes y alegres”.

Con 11 hijos en total, era difícil llevarlos a alguna función de danza o a un concierto, así que se turnaban.

“Son 11 hijos y cuando quería llevarlos a algún concierto o evento, jamás podía pagar; teníamos que hacer selección y decir, ‘ahora vas tú, mañana tú, al otro tú’”, comparte.

De esa experiencia nace la convicción no sólo de Isaac Hernández para hacer Despertares, sino de la familia de crear proyectos que puedan acercar al arte a las personas, como el que realizan Laura Fernández y Héctor Hernández en distintos municipios de Jalisco, donde imparten clases a niños y jóvenes y preparan a futuros talentos. Además de llevar funciones a otros estados.

Ahora que ve a sus hijos triunfar, reconoce que le preocupa, porque “es un gran compromiso tener esta proyección en el país. Es una carrera muy complicada en cuanto que depende de tu físico, tienes que seguirte preparando sin descanso y sin parar”.


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