En Guanajuato, Guanajuato
Un músico está sentado en el Jardín de la Unión cabizbajo, sostiene su acordeón y espera que alguien al menos contrate a su grupo para tocar una canción. Sabe que ya son lejanos los años en los que durante el Festival Internacional Cervantino lo contrataban por horas. “Este año no hay gente, ¿a quién le toca uno?”, le dice a La Razón cuando se le pregunta cómo le ha ido en esta edición del encuentro.
El sábado, que hubo más turistas que lo habitual, a Rosendo Villarreal, quien pertenece a uno de los 10 grupos que tocan en este sitio, le compraron al menos 20 canciones. Siente que hay un declive: “Cada vez viene menos gente al Cervantino; si ya no viene gente, ¿qué caso tiene seguirlo haciendo?”.
Su testimonio se suma al de otros, como el de María Rosa, vendedora de helados por 40 años en el Jardín Unión. Cuando se le hace la misma pregunta suspira y responde: “Es como si aquí no hubiera existido el Cervantino”. Hace un lustro comenzó a tener menos ventas, pues le va mejor en Día de Muertos.
- El Dato: De acuerdo con las cifras preliminares, durante el festival, la ciudad de Guanajuato registró una ocupación hotelera de 60 por ciento, por debajo de otras ediciones.
Para José Luis, integrante de una estudiantina, también hay repercusiones. “No es la misma cantidad de turismo que se recibe en otras ocasiones, pero se hace la lucha; sí ha afectado bastante”, dice antes de volver a tratar de convencer a gente para que se sume a su recorrido de la noche.
Los alrededores lucen desangelados; del jueves a la tarde del domingo no se han visto grandes aglomeraciones que impidan caminar por las calles de Guanajuato capital. El sábado es el día en que se ha percibido más afluencia. Hasta la tarde de ayer era imposible tener un cálculo preliminar, pues por segundo año consecutivo no se celebró una conferencia de balance del festival. Para el lunes a las 8:00 horas, el Gobierno del estado convoca a una rueda de prensa del cierre del encuentro. No acudirán autoridades federales.
En la noche, los organizadores informaron que alcanzaron los 386 mil asistentes, en la ciudad sede y en los estados que formaron parte del Circuito Cervantino; igual ocurre con la cifra total que dan de 519.9 millones de pesos de derrama económica. Restando el número de personas que acudieron a los eventos del circuito, en Guanajuato se dieron cita 314 mil 835, cifra lejana a las 450 mil registrados en 2018.
- 20 Entidades estuvieron representadas en el Cervantino
Al platicar con comerciantes, hoteleros y locatarios, hay una realidad innegable que desde hace por lo menos 10 años, algo ha cambiado en el Cervantino. El empleado de un hotel, quien pide el anonimato, recuerda los tiempos cuando tenían que contratar 14 trabajadores extras exclusivamente para el periodo que duraba el festival y que desde la primera semana de agosto el alojamiento para esas fechas ya estaba agotado.
“No nos va mal, pero antes se contrataba una plantilla de personal especial para el puro Cervantino. Definitivamente, son otros tiempos. No va a desaparecer, pero sí ha cumplido un ciclo, que ya llegó a su punto más alto y ahora viene de bajada”, expresa el trabajador.
Atribuye que la poca afluencia que percibe se debe al cambio de fechas del Cervantino, que ahora inició en la primera semana de octubre y culminó ayer.
“En general, vimos menos gente que otros años. Creo que el cambio de fechas tuvo algo que ver. Siempre el cierre era muy bueno porque se juntaba con el Día de Muertos y ahora lo separaron, entonces pensamos que eso afectó. Hubo gente que ni se enteró, que viene año con año al Cervantino y se mostró sorprendida con las nuevas fechas (del 3 al 18 de octubre)”, comenta.
Ese cambio también afectó a los hoteleros, pues había gente que venía al cierre del Cervantino y alargaba su estancia para quedarse a las festividades del Día de Muertos. “Ahora la gente vino de viernes a domingo y no va a regresar el Día de Muertos”, menciona.
Ese vacío también se ve en los recintos, hay personas a las que de gradas las han bajado a la zona preferente para que no se vea tan desolada; incluso en la presentación de Gratte Ciel en la Plaza Allende no hubo masivas aglomeraciones; y en el primer fin de semana, en el recital de Ensemble Modern, el Teatro Juárez estaba a la mitad de su capacidad aproximadamente. Aunque sí ha habido gran afluencia en otros eventos, como el homenaje a José Alfredo Jiménez, en Tosca y las funciones de (LA) HORDE.
Algunos atribuyen esto a la poca difusión que hubo este año del evento. Incluso el codirector de Gratte Ciel, Stéphane Girard, cuestionó molesto por qué no hubo alguna mampara que difundiera el espectáculo de la compañía y se encontró con la sorpresa de que en uno de los folletos de mano una de las funciones de ayer tenía mal la hora; en lugar de las 16:00 horas se anunciaba a las 19:00 horas. Preguntó a personal del festival si era posible enmendar el error, al menos en redes sociales anunciar la hora correcta.
“No se ha visto mucha publicidad en los puntos de información turística; no se difundió muy bien qué tipo de eventos. Hay personas que nos han preguntado en dónde se encuentra la Casa Francia”, comenta José Luis, miembro de una estudiantina.
La seguridad es otro factor que consideran. José Luis, por ejemplo, comparte que ha sabido de turistas que han sido asaltados en los callejones; por eso cuestiona que la mayor parte de los elementos policiales se concentren en las zonas aledañas al Teatro Juárez.
También atribuyen esta falta del “espíritu Cervantino” a que ya no hay la vida cultural en la calle de otras épocas.
“Me acuerdo de un grupo de cámara de Chicago increíble que tocaba en la Iglesia de la Compañía y luego en el Jardín de la Unión por gusto. Por eso se empezó a llamar la fiesta del espíritu”, cuenta un habitante de Guanajuato, quien entre sus mejores recuerdos del Cervantino atesora cuando vio al legendario bailarín ruso Rudolf Nureyev. Lo cuenta con nostalgia porque ahora considera que la oferta de programación también ha decaído.
PROTESTAN POR ESPACIOS. Los artistas urbanos y creadores locales también han ido quedando fuera, incluso el jueves pasado y ayer se manifestaron en las escalinatas del Teatro Juárez para pedir que los dejen trabajar. Mientras está la clausura en la explanada, se manifiestan con música, acrobacias y proclamas.
“En estas temporadas del Día de Muertos y Cervantino, que son fechas importantes, simplemente nos corren. Estas temporadas a nosotros nos ayudan a sobrevivir las más bajas. Es terrible”, cuenta a este diario el músico Anatoli Pérez, quien destaca la importancia de recuperar el arte en las calles en el festival.
Denuncia que compañeros han sido reprimidos por autoridades de la ciudad. “Queremos retomar la calle y que no nos repriman, no nos coaccionen”.