Cinco libros clásicos de la historiografía plástica

El Greco
El Greco
Por:
  • Miguel Ángel Muñoz

En estos últimos artículos del 2020 – año terrible e imborrable de una memoria dobolosa- me gustaría rescatar de mi memoria, cinco de los libros de historia del arte, que volvía a releer en estos encierros largos y, que se publicaron en España. Excluyo de esta selección la traducción al español de obras e referencia clásica de la historiografía contemporánea, no tanto por ser autores extranjeros como por haberse publicado originalmente, en la mayor parte de los casos, hace décadas. Comienzo con dos excelentes monografías, dedicadas a dos de los más grandes pintores españoles: El Greco y Goya. En relación con el primero, Fernando María publicó una relevante biografía crítica, El Greco. Biografía de un pintor extravagante (Nerea), en el cual no sólo se traza el complicado y excéntrico periplo vital del pintor, desde la Creta natal hasta Venecia y Roma, y desde ahí hasta Toledo, sino los sucesivos cambios culturales en una época marcada por la crisis que reflejan el fin del humanismo renacentista y el desarrollo de la Contrarreforma. Por si fuera poco la variación del paisaje física y espiritual, la marcada personalidad de El Greco acentúa aún más los escollos para aclarar su genuino perfil vital y artístico, por no hablar de la deformación legendaria que tras su muerte, desfiguró su huella. Marías afronta con lucidez y competencia el empeño, no temiendo el inmiscuirse en posturas polémicas, lo que convierte esta biografía en una notable aportación.

Goya

Valeriano Vozal – autor de un muy buen ensayo sobre el pintor Esteban Vicente-, publicó el estudio monográfico, Las pinturas negras de Goya (TF), conjunto capital en la trayectoria del artista y en el discurso mismo del arte moderno. La importancia del análisis de Bozal, autor de diversos monografías sobre Goya, radica en este caso en tratar el asunto desde la óptica modernizadora que las Pinturas Negras inauguran, y no sólo, como ha sido más habitual, como lo que ellas reflejan del pasado. Por otra parte, la edición es soberbia, con un despliegue de excelentes láminas a color que recogen hasta los memores detalles la urdimbre de cada uno de los paneles en los que esta obra se divide,

Con este mismo criterio editorial, Joaquín Yarza ha dedicado al célebre cuadro El jardín de las delicias (TF), de El Bosco, un ensayo detenido sobre este cuadro. El Bosco, como Goya, es también un artista que vive y pinta justo en la transición de dos épocas, aunque en su caso más como postel heraldo del mundo que desaparece. En todo caso, este tríptico multiplica las historias y fábulas más fantasiosas y legendarias, lo que ha suscitado una gran cantidad de estudios iconológicos. Yarza, especialista en la edad media y que lleva años estudiando el mundo de El Bosco, pone toda su sabiduría en el desentrañamiento y comentario de las mil anécdotas que se prodigan en el cuadro y lo hace, además, aprovechando el extraordinario despliegue de reproducciones.

El Greco

El propio Joaquín Yarza es también el autor de otro estudio de una historia cultural. Me refiero a los Manuscritos iluminados del Beato de Liébana, que ha reunido en una magnífica edición de bibliofilia el sello (H. Moleiro). El punto histórico de partida es el Comentario al Apocalipsis de Beato de Liébana, obra que data del siglo X, y luego objeto de diversas reediciones.

Otro libro – el último de este texto- es La vidriera española (Nerea) del historiador y crítico de arte Víctor Nieto Alcaide. El volumen es una consagración de un estudioso sobre el tema. No es un erudito que reductoramente aborde sólo los aspectos documentales y formales de las vidrieras, sino que sabe sacar partido a un asunto cultural y estético. De estos cinco libros, es importante señalar la alta calidad científica y el excelente sentido crítico, rompiendo esa dicotomía bastarda, que ha lastrado la historiografía artística de que el investigador debía de ser una especie de hipertrofiado especialista al borde del analfabetismo o, en el lado contrario, de que el “culto al historiador” debía de ser una especie de incompetente charlatán, como pasa en México con muchos críticos o especialistas en arte contemporáneo. Lo importante es encontrar en los viajes por el mundo libros tan importantes como estos cinco ejemplos de cómo se debe hacer historia del arte

Goya