Verónica Murguía publica El cuarto jinete 

Encuentra lazos entre la peste negra y el Covid

“Retomo la calamidad de la Edad Media para referir lo que pasa en el presente”, expresa la autora; novela escrita en una prosa compasiva, erudita y de sonoridad punzante

La narradora, en una fotografía promocional de su libro.
La narradora, en una fotografía promocional de su libro.Foto Cortesía: ERA
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  • Carlos Olivares Baró

Verónica Murguía (Ciudad de México, 1960): historiadora, conductora radial, articulista, traductora, ilustradora y narradora, quien obtuvo en 1990 el Premio Juan de la Cabada de Literatura Infantil y Juvenil. Ha publicado varios libros para niños y jóvenes (Nueve patas, 2005; Mi monstruo mandarino, 2007; Los niños voladores, 2008...), algunos de los cuales se han traducido a otras lenguas. En 2013 gana el Premio Gran Angular de Literatura Juvenil, en España, por la novela Loba.

El cuarto jinete (Ediciones Era, 2021), la novela más reciente de Murguía, que sumerge al lector en episodios de la peste bubónica del siglo XIV a través de las aciagas derivaciones consumadas en más de un tercio de muertes de la población de Europa. La Edad Media en todas sus contexturas (olores, avíos, bártulos, pabellones, gestos...) y contigüidades con la crisis sanitaria de nuestros días en una cabalgata de signos, emblemas, índices y parábolas de vivificante, espiritual y punzante belleza.

Voces múltiples que se agolpan en una atmósfera marcada por una recitación compasiva y delirante. Desfile de personajes (pastores, monjas, niños, comadronas, sepultureros, carreteros, prelados...), quienes hacen preguntas a Dios en las espirales del sufrimiento, culpan a los otros, huyen, limosnean o claman por la compunción. Narración untada de clemencias en un espiritual discurso que retrata con vehemencia ese mundo lejano de la Edad Media de presencia en las aristas de la vida contemporánea.

“Este libro lo comencé a escribir hace mucho tiempo, quizás todo se remonta a los años de infancia cuando me acerqué a un volumen con imágenes del pintor renacentista alemán Matthias Grünewald: encontré Las tentaciones de San Antonio, un infectado sufriente tira de las barbas a San Antonio, eso me impresionó mucho. Muy joven leí el Decamerón, de Bocca-ccio: visión de apestados que mueren en las calles y de los protagonistas que se alejan de la ciudad para refugiarse en los cuentos que comparten para dejar de lado a la peste. Puedo decir que ahí está el embrión de esta novela”, comentó en entrevista con La Razón, Verónica Murguía.

¿Por qué tantos años de incubación? Escribí una primera versión en 2003, la cual guardé: me parecía que no encajaba en el interés del lector. Ya en plena pandemia, y después de la muerte de mi padre en 2019, me di cuenta de las concordancias con los episodios de nuestros días que van más allá de las defunciones en la conjugación de las relaciones sociales en crisis por la Covid-19.

¿La retomó, entonces, durante la pandemia? Cuando empezaron los primeros brotes y luego se destapó todo lo relacionado con el coronavirus, con tanto ensalmo, rechazo, recelo y hasta indiferencia de médicos, políticos y líderes mundiales en una perplejidad en los inicios que nos puso en vilo, yo saqué la novela del cajón y la trabajé con delirio: era el momento para publicarla.

¿Evocación de la narración coral de Los cuentos de Canterbury, de Geoffrey Chaucer? Una de mis lecturas más influyentes durante mi juventud, asumo esas reminiscencias. Hay también un retumbo desde la mirada que asumen los artistas del clasicismo, posteriores a la Edad Media, de otorgarle al cuerpo humano una vislumbre de decoro y hermosura desde la misericordia en la descripción de los gestos de esos seres que mueren estremecidos quizás por un poco de ternura.

¿Resonancia de un pasado humedecido por una imaginación desbordada y asimismo reflexiva? Escucho el pasado y lo entrecruzo con mi capacidad imaginativa desde la piedad que nos debe acompañar en estos días aciagos. Retomo la calamidad de la Edad Media para referir lo que pasa en el presente.

¿Novela escrita desde el ánimo de un cronista y desde la mirada de la poesía? Relato marcado por lo aciago que mucho le debe a Villon, Boccaccio, Bennett, Virginia Woolf (Orlando), Camus (La peste), Reinaldo Arenas (El mundo alucinante), Fray Servando, Shakespeare... Ambicioné que el lenguaje fuera lo más hermoso posible. Amo el castellano con exaltación; además, la gente en la Edad Media conversaba desde una cualidad muy poética.

El cuarto jinete
El cuarto jineteFoto: Especial
El cuarto jinete
  • Autora: Verónica Murguía
  • Género: Novela
  • Editorial: ERA, 2021

“Descripción de París por Pedro de Hispania”

Por Verónica Murguía

París es desvergonzada, pestilente, populosa y bella. Nunca imaginé que una ciudad pudiera albergar tantas almas: los primeros días viví con la idea de que la tierra se abriría bajo nuestros pies, incapaz de soportar el peso de las multitudes que iban u venían; de los caballos, las mulas, los burros, los cerdos, las vacas, los perros. Sobre nuestras cabezas vuelan parvadas de cuervos, gorriones, palomas, y las cagarrutas manchan gorros, cabezas y túnicas. No así en mi patria, donde las aves cantan en los jardines. Aquí no hay jardines, hay bosquecillos en los que los pobres duermen escondidos de los hombres del preboste.

Hay muchas iglesias, cárceles, mercados y os carniceros matan al ganado en la plaza Maubert y ensordecen a los estudiantes. No sólo los estudiantes se ven obligados a escuchar terribles clamores. Los mugidos y los alaridos casi humanos de los cerdos —que no apruebo, a pesar de mi disfraz de cristiano— se mezclan con las plegarias que suscitan las procesiones que llevan en andas las figuras de los santos.

FRAGMENTO TOMADO DE EL CUARTO JINETE.