Muere a los 91 años

“Yo, Ennio Morricone, he muerto”: la conmovedora carta de despedida del compositor

Explica sus razones para evadir un funeral privado; agradece a su esposa, familiares y amigos

Ennio Morricone
Ennio Morricone dirige a la Orquesta Sinfónica de BudapestFoto: AP
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“Yo, Ennio Morricone, he muerto”, así inicia la conmovedora carta escrita por el reconocido compositor italiano, quien falleció la madrugada de este lunes a los 91 años. En la misiva se despide de manera emotiva de sus familiares y amigos.

“...Lo anuncio así a todos los amigos que siempre me fueron cercanos y también a esos un poco lejanos que despido con gran afecto”, expresó en la carta el compositor de las bandas sonoras de filmes como “Cinema Paradiso” y “El bueno, el malo y el feo”.

Morricone afirmó que la razón por la cual decidió despedirse con una carta y tener un funeral privado es porque “no quiero molestar”.

En la carta también aseveró que a su esposa María Travia, con quien compartió su vida desde 1950, le renueva “el amor extraordinario que nos ha mantenido juntos y que lamento abandonar. A ella es mi más doloroso adiós”, concluyó en la misiva.

Ennio MorriconeFoto: AP

Carta completa

Yo, Ennio Morricone, he muerto. Lo anuncio así a todos los amigos que siempre me fueron cercanos y también a esos un poco lejanos que despido con gran afecto.

Pero un recuerdo particular es para Peppucio y Roberta, amigos fraternos muy presentes en estos últimos años de nuestra vida.

Hay sólo una razón que me empuja a despedirme de este modo y a tener un funeral privado: no quiero molestar.

Saludo con mucho cariño a Inés, Laura, Sara, Enzo y Norbert por haber compartido conmigo y con mi familia gran parte de mi vida.

Quiero recordar con amor a mis hermanas Adriana, Maria y Franca y sus seres queridos y hacerles saber cuánto las quise.

Un saludo lleno, intenso, profundo a mis hijos Marco, Alessandra, Andrea y Giovanni, mi nuera Monica y a mis nietos, Francesca, Valentina, Francesco y Luca.

Espero que entiendan cuánto los he amado.

Por último, María (pero no última). A ella renuevo el amor extraordinario que nos ha mantenido juntos y que lamento abandonar.

A ella es mi más doloroso adiós.

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