La Fridamania sigue presente

Frida Kahlo, a 113 años de su nacimiento, una artista multifacética

Legó más de 150 piezas; su trabajo plástico fue elogiado por Pablo Picasso, André Breton, Vasili Kandinsky o Marcel Duchamp

Frida Kahlo
Frida KahloFoto: Especial
Por:
  • Carlos Olivares Baró

Frida Kahlo (Coyoacán, Ciudad de México, 6 de julio, 1907–Ibídem, 13 de julio, 1954): artista plástica mexicana cuya obra se entronca en el contexto de su biografía. Hoy lunes 6 de julio cumpliría 113 años de edad. Murió relativamente joven a los 47 años: legó más de 150 piezas, casi todas autorretratos, en los cuales proyecta los episodios de su transcurrir apegado al dolor. Un grave accidente en la juventud la mantuvo rendida en cama durante extenuados periodos de sufrimiento que la forzaron a someterse a más de 30 intervenciones quirúrgicas.

Cercana al arte popular mexicano y a los reflujos del color melancólico de la cultura precolombina, su trabajo plástico fue elogiado por Pablo Picasso, André Breton, Vasili Kandinsky o Marcel Duchamp, entre otros artistas europeos. En el año 1939, por invitación del guía del surrealismo, Breton, inaugura una muestra de su trabajo en Francia. El autor de la novela Nadja intenta convencerla de que sus piezas cumplen con los parámetros del Movimiento Surrealista; pero, la mexicana precisa: “Yo no pinto sueños, ni pesadillas, sino mi propia vida. No sé si mis cuadros son surrealistas o no, pero sí sé que representan la expresión más franca de mí misma”.

Autorretrato-El marco, la primera pieza de un pintor mexicano que el Museo del Louvre adquiere para integrarlo al catálogo de exposiciones. Para la esposa de Diego Rivera, pintar era una actividad íntima de gozo personal, que compartía con amigos y familiares. En realidad, no entendía cómo su obra despertaba tanto interés. Gozaba de fama y de reconocimiento en un círculo de artistas, escritores e intelectuales cercanos al muralismo y a la figura de Rivera; no fue hasta los años 80 del siglo pasado que sus lienzos alcanzaron reconocimiento internacional. Inicio de la Fridamania, que todavía tiene presencia en los mercados del arte latinoamericano.

SU PASIÓN POR EL ARTE Y LA VIDA

Paradigma vibrante de emancipación, creatividad, pasión por el arte y por la vida, que puede percibirse, por ejemplo, en el cuadro Viva la vida: sobre una sandía roja, jugosa, aparece en un cuchillo la frase “Viva la vida”. Soporta la dolencia, el desconsuelo y la incapacidad, aunado a la incomprensión de la época; sin embargo, crea una realidad pictórica que trasciende a sus circunstancias. Metamorfosis de la pesadumbre en arte y del tedio en amor. Persistió obsesiva en una obra excitante sin importarle las convenciones sociales en unos gestos de burlas frente a los géneros: la exhibición del cuerpo magullado de Frida rompió con las pautas suscritas por la Academia.

“Me pinto a mí misma porque soy a quien mejor conozco”, axioma que sustenta los grandes cuadros de la mexicana. Las dos Fridas: doble autorretrato con dos corazones expuestos por encima de dos vestimentas diferentes y conectados entre sí: la Frida europea con un corazón fraccionado; y la Frida mexicana con un corazón entero y un pequeño retrato de Diego Rivera en la mano. Pieza que conmueve de manera integral. Uno de los grandes momentos del arte visual latinoamericano.

“Pies, ¿para qué los quiero si tengo alas para volar?”, dijo cuando tuvieron que cortarle una pierna a causa de la gangrena. Frida Kahlo, la mujer que demandó la hermosura de su cuerpo golpeado: sus cicatrices encierran y abonan su ardorosa lucha por la vida y la alegría. Obra pictórica que es la crónica de un cuerpo adolorido en la carga de muchos espejismos y fracasos. Ciento trece años del nacimiento de una creadora que retrató el abatimiento en sus lienzos como condición y postura ante la vida, nunca como compostura ni pose.