Mujeres protagonizan cita fílmica de Los Cabos

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El Festival Internacional de Cine de los Cabos encuentra en noviembre de este 2016 su quinta edición y lo hace de la mejor manera. Y es que más allá de las galas y las fiestas, que bien podrían haber acaparado toda la atención, es el cine —con base a calidad por encima de cantidad— el que termina por convertirse en el tema principal, consolidándolo como uno de los eventos fílmicos con la mejor programación de nuestro país.

Situación que no podría ser de otra manera, si tomamos en cuenta que de entrada están obligados a ofrecer suficientes razones para que los asistentes, prefieran meterse a una sala de cine, en lugar de ir a disfrutar de los parajes bajacalifornianos que les sirven de fondo. Así pues, desde la inauguración misma, apostaron por la proyección de una película destinada a convertirse en una de las protagonistas en la próxima temporada de premios.

Jackie, producción protagonizada por una apabullante Natalie Portman —cada vez más sorprendente y madura como actriz— que retoma la figura de la esposa del malogrado presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, para construir un intenso retrato de la fractura emocional y el ego de un país. Es destacable la precisión del director Pablo Larraín, a quien en ningún momento le tiembla la mano y usa las herramientas fílmicas para diseccionar y exponer las emociones de esta mujer, al momento de mantenerse en pie, mientras está en medio de uno de los episodios más negros de la historia de la política de EU.

Pero eso fue solo el principio. Después vendría la impagable llegada de la talentosa, sofisticada y bella Monica Bellucci, quien contando con una trayectoria que la coloca más allá del bien y del mal, presentó su más reciente trabajo, en el que queda claro que tiene todo para ser la cómplice femenina ideal del legendario Emir Kusturica. La película en cuestión es On The Milky Road, que a pesar de ciertas inconsistencias en su trayecto hacia el tercio final, resulta un envolvente y extravagante relato sobre el el amor y su idílico e irónico intento de sobrevivir a la guerra y a la imperfecta naturaleza humana.

En cuanto al cine de nuestro país, dos películas destacaron durante la primera mitad del evento. La primera de ellas fue el documental Belllas de noche de María José Cuevas, que sigue cosechando halagos por donde quiera que se presenta y con razón, pues se trata de una emotiva reivindicación, que homenaje y expone uno de los episodios menos referidos de la cultura del entretenimiento mexicano: el de las vedettes.

La segunda fue el estreno de Tamara y la Catarina, que sigue los pasos de una mujer con capacidades diferentes y su inesperada relación con una niña. Dirigida por Lucia Carreras, directora que sin duda se encuentra en uno de sus momentos de mayor madurez creativa, se trata de una pieza de enorme sensibilidad, que a través de actuaciones de una honestidad y precisión sobresaliente —cortesía de Ángeles Cruz y Angelina Peláez—, aborda la orfandad de los sentimientos y la soledad crónica en los barrios marginales.

Esto es sólo una parte de lo que se ha podido ver en la más reciente edición del Festival Internacional de Cine de los Cabos, que con los objetivos y rasgos cada vez más definidos, se ha vuelto una cita ineludible para aquellos interesados en el cine de autor, que va más allá de las alfombras rojas y el glamour, aunque este par de elementos, estén inevitablemente presentes.