Nadie volvió a mirar el medio tiempo de la misma manera. Madonna abrió una noche destinada a romper paradigmas; BTS hizo estallar el estadio; Justin Bieber aportó el momento más emotivo, pero quedó a deber; Los Muppets conquistaron al público generacional con el director de orquesta Gustavo Dudamel, y Shakira nuevamente demostró que nadie ha construido una relación tan poderosa con los mundiales como ella.
La encargada de romper el silencio fue Madonna. La Reina del Pop apareció al ritmo del tema “Music”, primero en una secuencia ambientada en una pista de patinaje y segundos después irrumpió en el estadio a bordo de un vehículo tipo dune buggy, con enormes gafas oscuras y un vestuario futurista inspirado en la estética de su más disco Confessions II. A cada lado aparecieron dos leyendas del futbol brasileño, Ronaldo y Ronaldinho, mientras la cantante repetía una frase que terminó por definir el espíritu del espectáculo: “La música hace que la gente se una”.
- El Dato: El show estuvo bajo la dirección artística de Chris Martin (vocalista de Coldplay) y recaudó 100 mdd para el Fondo de Educación de la FIFA.
La ovación fue inmediata. Más de cuatro décadas después de revolucionar la cultura pop, Madonna volvió a demostrar por qué es la reina indiscutible.

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Sin dar tiempo para respirar, el escenario explotó en rojo y negro con la llegada de la banda surcoreana BTS. Los siete integrantes tomaron la cancha para interpretar “Dynamite”, acompañados por una coreografía impecable, un ejército de bailarines y un despliegue de luces que convirtió el estadio en una gigantesca pista. El fenómeno global del K-pop respondió a las expectativas y protagonizó uno de los momentos más celebrados del show de medio tiempo.

El ritmo cambió con la aparición de Jason Sudeikis y Brendan Hunt, nuevamente convertidos en los entrañables personajes de la serie Ted Lasso, quienes dieron paso a Justin Bieber. El canadiense eligió la intimidad sobre el estruendo y ofreció una interpretación acústica de “Everything Hallelujah”, regalando un respiro emocional antes del desenlace.

Uno de los instantes más entrañables llegó cuando Los Muppets irrumpieron en escena junto con personajes de Plaza Sésamo. Animal marcó el ritmo de una vibrante interpretación de “Seven Nation Army”, dirigida por el célebre director venezolano Gustavo Dudamel al frente de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y la Filarmónica de Nueva York.

Kermit, Miss Piggy y el resto de los personajes aportaron humor, nostalgia y un mensaje de inclusión dirigido tanto a niños como a adultos. Su presencia no fue un simple guiño televisivo: reforzó el propósito solidario del espectáculo, impulsado por el Fondo para la Educación de Global Citizen, que busca ampliar el acceso a la educación para millones de niños en el mundo.
Fue entonces que llegó el momento esperado. Shakira apareció para interpretar “Dai Dai”, el himno oficial del Mundial, acompañada por Burna Boy y los Ghetto Kids. La cantante colombiana volvió a apropiarse del escenario con la naturalidad de quien ya forma parte del ADN de las Copas del Mundo. Su energía, sus movimientos y la conexión inmediata con el público confirmaron por qué continúa siendo la gran reina musical del futbol.
Desde “Waka Waka” hasta este nuevo tema, la intérprete se convierte en la única artista que ha conseguido construir un vínculo tan profundo con el torneo más importante del planeta.
El cierre del espectáculo reunió sobre el escenario al Coro PS22, Chris Martin, director del show, los artistas invitados y los personajes que dieron vida al espectáculo en un poderoso mensaje de amor, unidad y esperanza. No fue únicamente un medio tiempo musical; fue la declaración de una nueva era en la que el deporte, la cultura y las causas sociales compartirán un solo espacio.

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