Cuesta creer que se hayan basado en Deliver Me from Nowhere. La historia y creación de Nebraska de Bruce Springsteen(NeoPerson sounds, 2025), para hacer la película sobre El Jefe. En principio, porque la biopic está escrita con las patas y el texto de Warren Zanes es una obra maestra. Un libro breve, pero poderoso.
El viejo axioma “el libro es mejor que la película” es una maldición de la que ni don Bruce ha conseguido escapar. Ni siquiera la elección del monigote de moda, Jeremy Allen White, ha salvado al filme del naufragio. Colgarse del hype de The Bear, una serie por demás fallida, resultó ser una pésima estrategia. Tanto si eres fan de El Jefe o no, salías de la sala decepcionado. Por la badulaque actuación de Allen White, pero sobre todo porque la cinta es lenta, monótona y aburrida. Y porque cuenta una pálida historia de amor que no está consignada en el libro. Los amoríos de Springsteen apenas si se mencionan.
Si eres uno de los que salió del cine con el corazón roto, no te preocupes, el libro de Zanes te curará las heridas.
Cuarenta años después de la salida de Nebraska, Zanes ha vuelto para conjurar al espectro. Sexto álbum en la discografía de El Jefe, es un testimonio hauntológico, consecuencia de una crisis personal de su creador. El resquebrajamiento del alma de un hombre transmutado en canción. Zanes adopta el papel de arqueólogo de las emociones para lanzarse de cabeza al corazón de las tinieblas que engendró Nebraska. Y el resultado es sencillamente deslumbrante.
HE AQUÍ LA MAYOR VIRTUD del trabajo de Zanes: no existe documento sobre música que se le compare. Sea una biografía, un ensayo o una crónica periodística. Habrá que inventarle un nuevo género. Porque su libro posee elementos de los tres géneros mencionados, pero además cuenta con la honesta participación del principal de los involucrados: Bruce Springsteen. Quien por primera vez se muestra dispuesto a ser entrevistado acerca de los oscuros motivos que engendraron Nebraska. Un espaldarazo inestimable para Zanes, también músico, miembro de The Del Fuegos, quien ha compartido escenario con El Jefe.
Una de las cosas que lamenta El Jefe en el libro de Zanes es no haber incluido en Nebraska la versión cruda de ‘Born in the USA’
El retorno de Nebraska ha puesto sobre la mesa una vieja discusión entre los fans de hueso expuesto y los que no. Cuál es su mejor disco. Para muchos villamelones se trata de Born to Run. Es natural que saques esta conclusión si no conoces a fondo la discografía de El Jefe. O si te dedicas a repetir como fantoche las listas de las revistas pseudoespecializadas sobre los álbumes más representativos de la historia. Pero el libro de Zanes es tajante al respecto. El propio Springsteen confiesa que le produce mucha hueva y lo tacha de juvenil.
Una teoría de por qué mucho poser se dedica a reproducir la baladronada de que Born to Run es el mejor disco de El Jefe, quizá se deba al optimismo desmedido de su propuesta. Eso puede ser quizá también la explicación de por qué produce incomodidad en el propio Springsteen. Al referirse a “Stolen Car”, Zanes, en un intento por definir la estética de Springsteen, asevera que se trata de “un hombre perdido que cantaba sobre hombres perdidos”. Nebraska es la confirmación de la acertada conclusión de Zanes.
LO QUE SÍ NO ESTÁ A DISCUSIÓN es que Born to Run es la mejor portada en la discografía de Springsteen. Y quizá por eso tanto necio se va con la finta. Pero recordemos ese otro axioma del rock: nunca funes a un disco por su portada.
Cuando Zanes le pregunta a El Jefe cuál considera su mejor álbum, éste responde categórico que Nebraska. Un trabajo que en densidad está más cercano a Darkness on the Edge of Town, posee raíz dialéctica con “Stolen Car” y comparte espíritu con Born in the USA. Cualquier artista: músico, pintor o escritor, puede sentenciar que tal o cual trabajo es su mejor obra y eso no significa necesariamente que sea verdad. Pero en este caso, es difícil empecinarse en alabar las canciones optimistas por encima de la soledad springsteeniana. Para quien esto escribe, su mejor momento es Darkness on the Edge of Town. Después Nebraska. Y enseguida Born in the USA. Y luego The River y Born to Run.
A propósito de Deliver Me from Nowhere…, y de la película del mismo nombre, para festejar ese irrepetible momento en la vida de Springsteen, salió el box set Nebraska ‘82. Cuatro discos, uno de ellos con los descartes de esas sesiones desnudas que El Jefe grabó de manera casera en una casa de madera. Varias canciones registradas en esas tomas aparecerían luego en Born in the USA. Una de las cosas que lamenta El Jefe en el libro de Zanes es no haber incluido en Nebraska la versión cruda de “Born in the USA”. Quizá eso, arguye, habría evitado que se malinterpretara su mensaje y que fuera luego utilizada por los políticos en sus campañas. Pero, honestamente, qué bueno que no ocurrió. Porque eso le habría costado a Springsteen llegar al cenit de su cima. De la que en un tiempo consiguió escapar, pero que lo alcanzó mejor preparado después de Nebraska.
LA VERSIÓN ACÚSTICA DE “BORN IN THE USA” es por completo distinta, pese a que posee la misma letra. Pero el verdadero acontecimiento es “Pink Cadillac”. Que retrata a la perfección esa angustia que recorre Nebraska de principio a fin. Esa urgencia, esa necesidad por escupir más odas a los desposeídos. En sí, todas las canciones que se quedaron fuera, con excepción de las que terminaron en Born in the USA, el disco, te hechizan desde la primera escucha. Y una vez que caes en ese embrujamiento, comprendes a Zanes; él también cayó en las mismas garras. Que a su vez son las mismas a las que no pudo escapar Bruce al momento de darle la espalda a todo y a todos: a su banda, a su productor, a su disquera y al estrellato. Aferrado a la idea de que tenía un gran disco grabado en un casete.
La intención de Deliver Me from Nowhere, la película, era recordarnos a cuatro décadas desu nacimiento el pedazo de obra que es Nebraska, no lo consiguió. Pero el libro de Zanes lo ha hecho. La justicia poética existe.
Por su lado, El Jefe también se ha vuelto a situar en la primera línea con “Streets of Philadelphia”, la canción en contra de ICE y las políticas migratorias de Donald Trump. En la que arremete otra vez contra esos Estados Unidos desolados y desoladores que propiciaron a principios de los ochentas la consagración de Nebraska.

Padre madre hermana hermano, de Jim Jarmusch


