Juego verde y otras historias

Juan Javier Mora-Rivera, investigador especializado en la obra de Jorge Ibargüengoitia, encontró en la hemeroteca tres textos de este autor, quien los escribió durante el Mundial de México 70 y que por extrañas razones no fueron compilados en los libros póstumos que se han hecho de sus columnas en Excélsior. La materia prima es el futbol, y el resultado una muestra más del ingenio y la imaginación desbordada de Ibargüengoitia. El Cultural ofrece este afortunado rescate a sus lectores.

Juego verde y otras historias
Juego verde y otras historias Foto: La Razón de México

JUEGO VERDE. EL CÍRCULO DEL CRIMEN 1

Las calles están llenas de carteles que dicen, más o menos, “las miradas del mundo están puestas en ti”. Por otra parte, es evidente que el futbol es un deporte que tiene un público tremendo. Estas dos circunstancias me hacen pensar que, probablemente, este debería ser el momento del triunfo. Se me ocurre que si algún mexicano escribiera un buen argumento para una película sobre futbol, estaría en condiciones de venderlo a cualquier productor internacional a precio exorbitante.

A mí se me ha ocurrido una idea que me parece bastante original, pero como no tengo tiempo para escribir el argumento, la voy a exponer aquí a grandes rasgos, para que si alguno de mis lectores la encuentra interesante, la desarrolle y la venda como si fuera suya propia.

Allí les va el argumento: la acción se desarrolla en los días anteriores al Campeonato Mundial de Futbol. La clave del asunto es la siguiente: que el equipo que tiene más probabilidades de ganar el campeonato hace una gira, y al llegar a una ciudad que queda a cuatro mil kilómetros de la sede, el jugador más importante del equipo es acusado de robarse un brazalete de brillantes que vale… mil quinientos dólares. Es arrestado y sujeto a proceso, mientras que los demás componentes del equipo desconcertados como es de suponerse, siguen su viaje.

El suspense está en lo siguiente: ¿soltarán al jugador apresado a tiempo para llegar a jugar el campeonato o no lo soltarán?

¡No les parece original mi idea!

JORGE IBARGÜENGOITIA
JORGE IBARGÜENGOITIA ı Foto: Especial

PERO ES NECESARIO ESTABLECER lo que se llama, en jerga cinematográfica, las motivaciones. Hay dos posibilidades. El jugador fue arrestado porque realmente se robó el brazalete, o bien está siendo víctima de un complot.

Para decidir cuál de las situaciones es más conveniente adoptar hay que analizar otros elementos dramáticos. Si, por ejemplo, el jugador es un muchacho recién salido de la sierra purépecha, que llega, digamos, a Cartier, en París, y se roba una joya, tenemos una buena película mexicana. Tenemos un argumento de gran valor moral: el de cómo la riqueza prostituye al humilde. Después de cometido el delito, el jugador haría un acto heroico, poniendo en peligro su vida y quedaría purificado. Pero este argumento no le interesa a ningún productor internacional. Hay que pensar en otra cosa.

Si el jugador pertenece a una banda de ladrones de joyas, el argumento se vuelve inverosímil, porque si es buen ladrón y buen jugador —que serían dos datos fundamentales de la película—, no se le va a ocurrir robarse una joya faltando pocos días para el Campeonato Mundial. Así que esta posibilidad queda descartada.

Se me ocurre otra idea: el jugador es un cleptómano. Hay veces que siente una necesidad avasalladora de meterse cosas en la bolsa. Tiene la casa atestada de chucherías. Tengo la impresión de que este tratamiento le gustaría a algún productor español. La película se llamaría “La tragedia de un cleptómano”, y en el avance habría un texto que diría: “Todo es inesperado en ‘La tragedia del cleptómano’, la historia de un hombre que llegó a la cúspide de la gloria para derrumbarse estrepitosamente en el momento culminante de su vida. Vea esta espectacular súper-producción del genial don Plácido de la Torre… etcétera”.

Lo malo es que las películas españolas sólo les gustan a los republicanos. No queda más remedio. Hay que aceptar el complot.

EL COMPLOT ES OBRA DEL CÍRCULO, una organización gangsteril que es la contrapartida, en el bajo mundo de Wall Steet. Es la central de apuestas de todos los juegos de azar que hay en el mundo. Allí se reciben apuestas, se apuesta sobre las apuestas y se hacen seguros sobre las apuestas. El Círculo tiene su sede en Brighton.

La razón por la que el Círculo tiene que meterle zancadilla al equipo campeón es muy sencilla: las apuestas están muy desniveladas en favor del equipo campeón. Si éste gana, el Círculo pierde hasta la camisa. Entonces, si se logra provocar la desconfianza del público con respecto a su triunfo, los apostadores tratarán de cubrirse y de esta manera, el Círculo se nivela y hasta puede hacer grandes especulaciones. Bueno, creo que para motivaciones con esto basta. Ahora vamos a las aventuras.

La acción ocurre en Latinoamérica, para darle ambiente tóxico y porque hay bailes regionales que nadie conoce. Para darle interés sexual a la película, sacamos a una beautiful señorita, que anda por las calles de Huarango en su Jaguar.

En una farra conoce al jugador, lo lleva a su departamento, que tiene el piso cubierto de pieles y le dice: “—¡Me encanta el olor de las esmeraldas!”

Le muestra un puñado de ellas y lo enseña a olerlas. Es por eso que al día siguiente, el jugador bajará a la joyería del hotel. Es la trampa. Todo está preparado. De allí sale al bote.

Escándalo mundial. Podemos ver los interrogatorios. El juez, frotándose los ojos fatigados, le dice al jugador: “—Mañana decido.”

Mañana y mañana y mañana. Se acerca el campeonato, hay pánico entre los apostadores. El Círculo levanta millones.

El Primer Ministro decide tomar al toro por los cuernos. Manda un comando para sacar al jugador de la cárcel.

MIENTRAS EL COMANDO está haciendo una horadación utilizando toda clase de instrumentos maravillosos, las guerrillas están haciendo una horadación por el lado opuesto, y llegan antes. Es un secuestro. Se llevan al jugador a un escondite en las montañas y le piden al gobierno que ponga en libertad a quinientos presos políticos. El gobierno se niega. Cuando se cumple el plazo y las guerrillas están a punto de ejecutar al jugador, uno de ellos, que es un gran aficionado, lo ayuda a escapar. Después de muchas peripecias cae en manos de la policía. Vuelve a escapar con ayuda de lamujer que lo hundió, la del Jaguar, que se ha quedado enamorada de él y que por su amor ha traicionado al Círculo. La mujer es acribillada por la policía cuando él aborda el camión. El avión es desviado aCuba y aterriza en La Habana cuando faltan dos horas para que comience el primer partido en Guadalajara. Pero Fidel toma cartas en el asunto. Manda al jugador en un Mig 21, que tiene salvoconducto del gobierno mexicano. El jugador llega en helicóptero al estadio y tiene apenas tiempo para cambiarse de ropa, en medio de sus compañeros entusiasmados.

¿Ustedes creen que esto tiene un final feliz? Falso. Cuando el jugador entra corriendo en la cancha, un coro de tamaleras del barrio de San Juan de Dios, se levanta en las gradas y grita: “—¡Ladrón de joyas! ¡Ladrón de joyas!”

LA EMOCIÓN LLAMADA MU 2

SEGÚN MIS PLANES, EL ARTÍCULO DE HOY iba a tratar de futbol. Iba a comenzar sobre la terminología futbolística, inspirada en un artículo que medio leí el otro día, enel que se afirmaba que es incorrecto decir “meter gol”, porque gol quiere decir meta, valla, o puerta, y ni en las metas ni en las vallas ni en las puertas se meten en ninguna parte, por lo que convenía buscar giros más elegantes, tales como, mutatis mutandis: “ante la vigorosa embestida del equipo A, las defensas del equipo B se derrumbaron y se marcó el tanto”.

Pensaba yo con respecto a esto que quiere decir “metió gol” será incorrecta, pero es mucho más económico y menos extravagante que la otra solución. Iba yo a decir en el artículo que había planeado, que si de algo adolece el estilo literario de los cronistas deportivos es de un exceso de metáforas, derivadas, en parte, de la idea de que si en el primer renglón se dijo puerta, es obligatorio llamarla marco en el segundo, arco en el tercero, pórtico en el cuarto y orificio en el quinto.

SI DE ALGO ADOLECE EL ESTILO LITERARIO DE LOS CRONISTAS DEPORTIVOS ES DE UN EXCESO DE METÁFORAS, DERIVADAS DE QUE SI EN EL PRIMER RENGLÓN SE DIJO PUERTA, ES OBLIGATORIO LLAMARLA MARCO EN EL SEGUNDO, ARCO EN EL TERCERO, PÓRTICO EN EL CUARTO Y ORIFICIO EN EL QUINTO

Iba yo a decir que con estos defectos bastan para todavía agregarles otro tabú. La solución que hubiera yo propuesto en el artículo que había planeado era la que si todo México entiende lo que quiere decir “metió gol”, se acepte como autoridad el sentir de la masa popular y se agregue en el Diccionario de la Academia un nuevo párrafo que diga así:

Gol. Mej. En el juego de futbol, un tanto. Se usa con el verbo meter, en vez de lograr o hacer. (Corrupción del goal, que quiere decir ‘objetivo’).

De esta manera todos sabemos de qué se trata y todos quedamos contentos. Excepto, por supuesto, la persona que escribió el artículo al que me iba yo a referir en el que tenía planeado, el cual iba a terminar con la advertencia de que no hay que perder de vista la circunstancia de que la literatura deportiva no es más que otra manifestación del analfabetismo funcional.

EN OTRA PARTE DEL MISMO ARTÍCULO iba yo a hacer alusión a la impresión que tengo de que el sueño dorado y la consagración máxima a la que puede aspirar un cronista deportivo ha de ser narrar (desde la tribuna de prensa) una batalla. Hubiera yo evocado a un señor con bigotitos, audífonos y un micrófono en la mano, diciendo:

—Por cortesía de (aquí entra el comercial), vamos a tener el gusto de transmitir para ustedes esta espectacular batalla que se va a librar en los llanos de Waterloo. Frente a nosotros, en línea escalonada y con casaca roja, el Ejército Inglés… ¡Pero por acá viene entrando nada menos que el Mariscal Ney con sus gloriosos muchachos de las corazas!… ¡Qué galanura, qué bríos, qué arrogancia, tienen estos muchachos de las corazas, que se han cubierto de gloria en Marengo, en Austerlitz y en Borolino!… Entran por la línea de meta… y se van sobre los ingleses, que los reciben con una descarga cerrada. Pero nada arredra a los que sobreviven… salen corriendo por la izquierda. ¡Qué batalla tan buena señores, estamos presenciando por cortesía de…

ESTO Y OTRAS COSAS era lo que iba yo a contar en el artículo que iba a escribir. No lo voy a hacer, porque desde el domingo a mediodía he sido presa de la emoción llamada mu, que consiste en sentir vergüenza de pertenecer al género humano.

La cosa empezó cuando oí a un reumático decir:

—¡Hemos humillado a la Pérfida Albión!

Es decir, nosotros, los que estamos aquí sentados, con ayuda de nuestro hermano Pelé, que no será pariente, pero vive en este continente, que es nuestro y de varias empresas norteamericanas.

Oí frases como “los ingleses, tan chocantes, que no quieren compartir nuestra pobre mesa”. Esto, entre gente que no cruza una frontera sin llevar chiles jalapeños en la bolsa. O como: “lo que han dicho los periódicos ingleses de nosotros”. Y, cabría agregar, lo que van a decir si vieron las celebraciones de triunfo que hubo el domingo en la tarde. 3

La selección mexicana de 1970.
La selección mexicana de 1970. ı Foto: Especial

Como no participo del entusiasmo general y me parece que estos eventos hacen aflorar pasiones que más vale tener guardadas, no voy a hablar más de futbol. Por eso no voy a escribir el artículo que tenía planeado.

CUENTOS DE PELOTITA 4

POR LAS CALLES TODAVÍA ANDA GENTE gritando “Mé-xi-co”. Supongo que creen que ganamos en campeonato. 5 No sé si el error se debe a que no saben geografía y creen que Brasil es un estado de la República, o bien a que en la transmisión les tocó el comentarista brasilero y los dejó en ayunas, o bien a que realmente se sienten brasileños por extensión. Supongo que si hubieran ganado los italianos no hubiera faltado quien dijera que, después de todo, aquí todos somos romanos, además de católicos y apostólicos. Pero, de cualquier manera, creo que para un pueblo que ha luchado tanto por sobresalir y por ocupar un lugar honorable en el concierto de las naciones, este estado festivo y esta sensación de triunfo, aunque sea vicario, son benéficos.

Pero de cualquier manera, creo que los mexicanos no estamos a la altura de nuestras obligaciones en materia de cultura futbolística. La gente sale a jugar futbol a los llanos, pero cuando se trata de discutir, nadie sabe cuántos goles ha metido Pelé en su vida, ni cuál fue la tragedia de Maracaná, ni cuál es el nombre del mejor equipo de Hungría.

LOS MEXICANOS NO ESTAMOS A LA ALTURA DE NUESTRAS OBLIGACIONES EN MATERIA FUTBOLÍSTICA. LA GENTE SALE A JUGAR FUTBOL A LOS LLANOS, PERO CUANDO SE TRATA DE DISCUTIR, NADIE SABE CUÁNTOS GOLES HA METIDO PELÉ EN SU VIDA, NI CUÁL FUE LA TRAGEDIA DE MARACANÁ.

Para remediar esta ignorancia y en preparación del próximo campeonato del que seremos anfitriones que ustedes creen que no volverá a ocurrir, 6 pero que yo estoy viendo a la vuelta de la esquina, se me ocurre que debemos empaparnos de fol-klore futbolístico para que la próxima vez podamos crear un ambiente más cálido, más receptivo y más futbolístico.

El rey Pelé en hombros celebrando la victoria de Brasil en el Mundial de 1970.
El rey Pelé en hombros celebrando la victoria de Brasil en el Mundial de 1970. ı Foto: Creative Commons

PERO LA EDUCACIÓN FUTBOLÍSTICA, como todas las educaciones, empieza en la cuna. Por eso yo, para contribuir con mi granito de arena, he inventado unos cuentos para niños que son instructivos en este respecto. Se llaman Cuentos de pelotita y los voy a contar aquí.

El primero se llama “La historia de Jules Rimet”. Antes de empezar a contarla quiero advertir a mis lectores una cosa. No quiero llegar a Excélsior y encontrarme un cerro de cartas con los datos biográficos de Jules Rimet. La verdadera historia de Jules Rimet me tiene sin completo cuidado. Este es un cuento para niños, que yo estoy inventando en este momento, que se llama “La historia de Jules Rimet”, si ustedes quieren, es otro Jules Rimet, y si no quieren, no lo lean.

Allí les va: Jules Rimet es un fabricante de gases asfixiantes que hizo su fortuna durante la Primera Guerra Mundial. Desde su más tierna infancia tenía la manía de querer oír su nombre en boca de todos. De chico, enseñó al perico a pronunciarlo, y de grande, tenía un coro de monaguillos que lo seguían a todas partes diciendo “Jules Rimet”, con el mismo sonsonete que nosotros le damos a la palabra “México” en tiempos de competencia. Pues bien, este hombre, ya anciano y dando muestras de senilidad, decidió que lo que más ambicionaba en el mundo, o mejor dicho, lo único que ambicionaba era saber que su nombre iba a ser pronunciado por mil millones de bocas, o, de perdida, por cien. Como era millonario, llamó a los mejores cerebros de Francia, los encerró en un cuarto y no los dejó salir hasta que no le presentaron un proyecto que le permitiera lograr su ambición. Los sabios estuvieron discutiendo tres días con sus noches y por fin se presentaron ante el anciano con varias ideas. Una de ellas (la mejor) consistía en comprar la empresa que fabrica el refresco más conocido y más consumido en todo el mundo, llamado Boba-Bola, y cambiarle el nombre, para que la gente, en vez de pedir una Boba-Bola, pidiera un Jules Rimet. Era una solución infalible, pero carísima, y don Jules era millonario, pero muy económico. Cuando este proyecto y otros más fueron desechados —esta parte, al contársela a los niños puede hacerse de episodios—, el más modesto de los sabios, el ninguneado presentó su idea: “Manda usted hacer una copa de plata y le pone un letrero que diga Jules Rimet…” El proyecto, como todos sabemos, fue aceptado. Colorín colorado…

OTRO CUENTO QUE SE ME OCURRE es el de cómo los mexicanos vencieron a los italianos en Toluca. Es así, los italianos creían tener la victoria amarrada, pero al mismo tiempo, el Gobierno de Italia quería instalar en México la fábrica de helados más grande del mundo. Ahora bien, como creían que si ganaban el juego perdían el contrato, decidieron recurrir a una trampa muy sucia. Se robaron las camisetas de los mexicanos y las sustituyeron por unas azules. Cuando los mexicanos llegaron a los vestidores se daban de topes contra la pared pensando qué hacer. Porque ni modo de salir en cueros. No hubo más remedio. Se pusieron las camisetas azules y salieron a la cancha. ¿Cuál no sería su sorpresa cuando se encontraron a los italianos vestidos de verde? Nadie se dio cuenta de la sustitución, excepto yo, que vi en el intermedio a los “mexicanos” comiendo espagueti y a los “italianos”, tunas. Pero todavía faltaban sorpresas. ¿Cuál no sería la de los italianos al ver que los mexicanos, que creían vencidos, les ganaron cuatro-uno? Perdieron el contrato y ahora van a tener que poner su fábrica en El Salvador.

NOTAS

1 “Juego verde. El círculo del crimen”, Excélsior,29 de mayo, 1970, 7A, 9A.2 “Lo que no fue. La emoción llamada Mu”, Excélsior, 9 de junio, 1970, 7A, 8A.3 Ibargüengoitia se refiere al partido entre Méxicoy El Salvador, correspondiente a la ronda degrupos, celebrado el domingo 7 de junio, en el cual venció la selección mexicana por marcador 4-0.Si bien esa victoria daba posibilidades al equipo anfitrión de pasar a la segunda ronda, permanecía la incertidumbre de hacerlo como primer y/o segundo lugar de grupo, según los resultados de los partidos entre Unión Soviética-El Salvador y al propio contra Bélgica. Al final, la URSS y México debieron definir sus posiciones en un sorteo, abandonando México el Distrito Federal para ir a Toluca, perdiendo antela selección de Italia por marcador de 4-0.4 “Para niños (II). Cuentos de pelotita”, Excélsior,23 de junio, 1970, 7A, 8A.5 El Mundial de futbol de México 70 habíaconcluido apenas el domingo 21 de junio, con el triunfo de Brasil sobre Italia con marcador de 4-1.El certamen había durado un mes escaso, a partir del 31 de mayo, considerando sólo 32 partidos en total y la participación de 16 equipos divididosen cuatro grupos. No hay comparación con el Mundial 2026.6 Y no se equivocaba Ibargüengoitia: apenas 16años después México volvió a ser sede mundialista, aunque con circunstancias no tan claras.

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Portada de El Cultural No. 556

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