Metrópolis, una ciudad futura creada hace 100 años

Es en el año 2026 donde se recrea la ciudad que aparece en la película pionera de la ciencia ficción dirigida por Fritz Lang y estrenada en 1927: Metrópolis. Se le considera la primera cinta de ese género con una duración de dos horas, enormes escenarios, miles de extras, vanguardistas efectos especiales, mucho sexo y violencia incluidos, y grandes secuencias fantásticas. Iván Farías nos recuerda la importancia y la influencia de toda una estética cinematográfica.

Metrópolis, una ciudad futura creada hace 100 años
Metrópolis, una ciudad futura creada hace 100 años Foto: Especial

El 2026 de Metrópolis, una ciudad futuristaque podría estar en cualquier país, es al mismo tiempo luminoso para la gente de arriba y oscuro para los que la sostienen. Lo que nos recibe como curiosos espectadores es un enorme edificio central en estilo art dèco, rodeado de muchas otras construcciones menores, todas interconectadas con grandes carreteras flotantes y algunas avionetas que van de aquí para allá. Grandes luces surcan el cielo y aquello parece rebosar de tecnología por todos lados. Sin embargo, escuchamos el pitido del cambio de turno y descubrimos, para nuestra sorpresa, que los engranajes, pistones y tableros, es decir, todo aquello que mantiene la belleza de la urbe, se mueven gracias al trabajo esclavo de hordas de obreros, todos vestidos de negro con sus rostros impasibles.

En variadas entrevistas Fritz Lang, director y guionista de la cinta, contó la forma en cómo le afectó una breve visita que hizo, junto al productor Erich Pommer, a Nueva York, durante el periodo de entreguerras.

Luego de haber vivido en las grandes y viejas ciudades europeas, París, Berlín, Viena, el ver cómo se estaba construyendo, a marchas forzadas, una urbe de manera vertical le hizo entender que el futuro sería ése, el de los grandes edificios. Pero también, que todo aquel desarrollo tecnológico estaba siendo creado gracias a la explotación brutal de los trabajadores.

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De tal manera que cuando su entonces esposa, la escritora Thea von Harbou, publica su novela Metrópolis, decidió adaptarla y con esto recrear un futuro distópico visualmente impactante que ha influido en el cine y el arte actual desde el momento de su estreno.

IVÁN FARÍAS
IVÁN FARÍAS ı Foto: Especial

¿QUIÉN ES FRITZ LANG?

Lang nació en lo que entonces era el Imperio Austrohúngaro en 1890. Hijo de una judía reconvertida a católica y de un arquitecto alemán, Lang se decantó por la bohemia, la pintura y la escritura. Radicado en el París de la belle époque, comenzó a descubrir lo que en aquel entonces era un simple divertimento visual, que habían inventado no hacía mucho un par de hermanos franceses llamados Lumière, y al que un ilusionista y productor teatral, Georges Méliès, le había brindado cierto toque de magia.

En ese periodo Lang trabajaba como actor, pintando, dibujando e incluso haciendo guiones para las cintas de aquellos tiempos, que duraban menos de treinta minutos. Luego vendría la llamada Gran Guerra y él, como muchos otros jóvenes creyeron que sería un conflicto que duraría unos pocos meses, por lo que se alistó en el ejército con cierto júbilo. El conflicto, finalmente, acabaría destruyendo el status quo del siglo XIX y redibujando un mundo completamente diferente.

Durante la guerra Lang había sido herido dos veces y dos veces terminó en el hospital. Ahora vivía en Alemania y trabajaba haciendo guiones para una industria cinematográfica que había dejado de ser sólo un entretenimiento. El joven Fritz Lang acabó poniéndose detrás de las cámaras y con esto revolucionó al cine, filmando grandes obras maestras del cine mudo como M (1931), Los nibelungos (1922), Dr. Mabuse (1934), por supuesto Metrópolis (1927), y luego de huir de Alemania por la persecución de los nazis, tendría un prolífico periodo norteamericano filmando westerns y policiales como The Big Heat (1951) o Rancho Notorious (1953).

EL CINE ALEMÁN DE LA ÉPOCA

Para el final de la Gran Guerra, Alemania era una nación hecha trizas por la guerra y ahogado en deudas luego de haber firmado un duro tratado de paz en Versalles. Había perdido territorio y había sido humillada profundamente pero, curiosamente, esto provocó que el país tuviera una especie de resurgimiento cultural, fincado en el sueño de la llamada República de Weimar, teniendo como sede a Berlín.

El cine se volvió una industria relevante y comenzó a ser muy popular. Eso sí, sus temas eran sombríos, de misterio, llenos de mentes maestras que querían manipular a la sociedad. Ya sea que el diablo se posesionara de un pobre muchacho, como en El estudiante de Praga (1913) o Alraune (1928), donde un científico crea una mujer malvada a través de la mandrágora o El Otro (1930), donde un hombre descubre que tiene un gemelo maligno.

María (Brigitte Helm) habla a los obreros de la ciudad subterránea en una de las secuencias más recordadas de la película.
María (Brigitte Helm) habla a los obreros de la ciudad subterránea en una de las secuencias más recordadas de la película. ı Foto: Fuente > outnow.ch

Para ese momento había cuatro grandes cinematografías en el mundo, la francesa, la italiana, la estadunidense y la alemana. Estas dos últimas comenzaron a hacer negocios en conjunto, y esa sería la razón por la cual Lang viajaría a Nueva York acompañado del productor Erich Pommer a Estados Unidos. La idea era realizar grandes películas en Alemania, por los bajos costos, y distribuirlas en América. La película que inició esta colaboración fue Metrópolis.

Luego de los éxitos de sus anteriores cintas, Lang tenía manga ancha para hacer lo que quisiera. Metrópolis,por lo tanto, sería el desembarco teutón que dominaría culturalmente a los estadunidenses. La cinta, según diversas fuentes, tuvo un presupuesto de 6 millones de marcos reales, equivalentes a unos 1.4 millones de dólares estadunidenses de ese momento, que con la inflación actual serían alrededor de 26 millones de dólares. ¡Una verdadera locura! La cinta anunciaba que contaba con más de mil extras “con la cabeza rapada”, 750 niños, y literalmente cien negros y veinticinco chinos.

Además, fue filmada durante más de dieciocho meses bajo la atenta y tiránica mirada de Lang. En aquellos tiempos, y en específico en Alemania, los derechos laborales y las filmaciones no tenían las limitaciones de ahora. Cuando el director llegó a Estados Unidos, tuvo varios enfrentamientos con los sindicatos, lo que lo obligó a moderar su manera de dirigir, que implicaba sesiones de más de diez horas de filmación. En Metrópolis, tuvo toda una semana en agua fría a los extras para lograr sus increíbles tomas de la inundación que destruiría la idílica ciudad.

LOS INCREÍBLES EFECTOS ESPECIALES

El trabajo detrás de la cinta incluyó efectos mecánicos, visuales, dobles exposiciones, uso de espejos, trampantojos, además de la creación de gigantescas maquetas en las cuales decenas de artesanos movían segundo a segundo miles de autos miniatura para crear la ilusión de movimiento. Esta animación cuadro por cuadro, la llevaría más allá el equipo de Willis O’Brien y Ray Harryhausen en cintas como King Kong (1933) o Jason y los Argonautas (1963).

EL TRABAJO DETRÁS DE LA CINTA INCLUYÓLA CREACIÓN DE GIGANTESCAS MAQUETASEN LAS CUALES DECENAS DE ARTESANOS MOVÍAN SEGUNDO A SEGUNDO MILES DE AUTOS MINIATURA PARA CREAR LA ILUSIÓN DE MOVIMIENTO.

En la cinemateca alemana se resguardan fotografías y miniaturas que se utilizaron para recrear los diferentes decorados y trucajes para recrear ese mundo futuro. Incluso está uno de los vehículos prototípicos, como el Rumpler Tropfenwagen, auto en el que se transportan en la cinta.

La Torre de Babel en la visión de Lang; un laberinto vertical donde la grandeza de la superficie se financia con el sacrificio de los habitantes.
La Torre de Babel en la visión de Lang; un laberinto vertical donde la grandeza de la superficie se financia con el sacrificio de los habitantes. ı Foto: Fuente > outnow.ch

En la novela, Thea von Harbou relacionaba a los antiguos dioses, incluidos nuestro Huitzilopochtli, además de Moloch, para escribir sobre cómo la tecnología exigía sacrificios humanos para poder existir. Esto adquiere relevancia en una de las escenas más influyentes de la cinta donde vemos a decenas de obreros subiendo a una máquina que acaba convertida en un dios devorador de hombres. Ese efecto se logró gracias a espejos oblicuos con rayaduras en lugares específicos, proceso llamado Schuftan.

LA TRAMA, EL TRABAJO Y LOS ROBOTS

La cinta cuenta una historia vieja como el mundo, donde un hombre que no conoce más allá de su entorno, de pronto descubre que su felicidad es producto del dolor de los demás. En este caso se trata de Freder Fredersen, el inocente hijo del creador de la ciudad. Un día en que retoza con otras mujeres en medio de un jardín idílico, descubre a una mujer, María, quien rodeada de niños le muestra la crudeza del mundo. Freder, obsesionado con la visión de esta mujer, desciende de su luminoso paraje para adentrarse en la oscuridad de los subterráneos.

Ahí se entera que María espera a un gran mediador que logrará el entendimiento entre las manos, es decir, los obreros, y la cabeza, a saber, los dirigentes de la ciudad. Sin embargo, el padre de Freder decide secuestrar y sustituir a María con un robot para sembrar discordia entre los obreros y romper el movimiento. Finalmente, la verdad sale a la luz y se logra un entendimiento.

La cinta nos regala decenas de momentos memorables, una imaginería que con el paso del tiempo ha ido recobrando nuevos significados y que se ha vuelto más y más relevante para el mundo en general, pero que ya había influido de muchas maneras a cineastas y artistas diversos, desde George Lucas, pasando por Freddie Mercury, Madonna, hasta Luis Buñuel o Ridley Scott.

El icónico diseño de la Maschinenmensch (mujer máquina), concebido por el escultor Walter Schulze-Mittendorff, que transformó la estética en la cultura pop.
El icónico diseño de la Maschinenmensch (mujer máquina), concebido por el escultor Walter Schulze-Mittendorff, que transformó la estética en la cultura pop. ı Foto: Fuente > outnow.ch

EL REMAKE EN LOS AÑOS OCHENTA

Pese a todo el esfuerzo, Metrópolis fue un gran fracaso de crítica y público, recaudando menos del dos por ciento de su abultado presupuesto y llevando a la ruina a su productora, la Universum Film AG (UFA). Una de las razones es que llegó desgraciadamente tarde a Estados Unidos, donde comenzaba el cine sonoro y la cinta, debido a eso, se vio como algo viejo. Al mismo tiempo, en Alemania la taquilla no se dejó seducir por la historia. La cinta se consideró demasiado larga, por lo que luego de su estreno fue mutilada y exhibida en versiones mucho más cortas buscando agradar al público. Finalmente, luego de la huida de Lang de la Alemania nazi, poco después de entrevistarse con Goebbels, la película cayó en el olvido.

“EN ALEMANIA LA TAQUILLA NO SE DEJÓ SEDUCIR POR LA HISTORIA. LA CINTA SE CONSIDERÓ DEMASIADO LARGA, POR LO QUE LUEGO DE SU ESTRENO FUE MUTILADA Y EXHIBIDA EN VERSIONES MUCHO MÁS CORTAS BUSCANDO AGRADAR AL PÚBLICO.

Durante la etapa silente el cine no era considerado propiamente como arte, lo que llevaba considerar a las películas como algo casi desechable, sumado a que los materiales con las que estaban hechas eran muy vulnerables y causaban que muchas de ellas se perdieran o acabaran terriblemente dañadas. Algunas de ellas se perdieron definitivamente como la mítica Londres después de la medianoche (1927), de la cual sólo se conservan fotos y críticas de la época.

En el caso de Metrópolis sucedió algo similar. La cinta se pudo ver de formas más bien precarias durante varias décadas, ya que le faltaban rollos e intertítulos. Pese a eso, su gran fuerza visual, los íconos que había creado, la robot Futura, la ciudad gigantesca y omnipresente, las hordas de obreros alienados, entre muchas otras cosas, hicieron que no se convirtiera en una obra de culto minoritario.

Finalmente, en los años ochenta, un compositor italiano retomó la película, le creó una banda sonora muy a lo electrónico de aquellos años, la coloreó y la reestrenó casi como si fuera una obra creada por él. Este acto titulado egocéntricamente Giorgio Moroder presenta Metrópolis, acabó dándole una nueva vida a la cinta, pese a que su intervención en la obra era una total falta de respeto para la obra en sí. Porque, hay que decirlo, la música nunca acaba de sentirse orgánica y los colorines con la que la llena destruyen la visión original de Lang.

Tal vez indignados por el trabajo de Moroder, muchos cinéfilos comenzaron a retomar la película como algo personal y buscaron presentarla tal y como se había estrenado en su momento cien años atrás. El golpe de suerte es que en algún antiguo baúl, dentro de las antiguas pertenencias de un inmigrante alemán,se encontró una copia casi completa y en muy buen estado de la Metrópolis original. Fue Kino International la empresa que asumió la tarea de restaurarla y entregar una copia en excelentes condiciones, respetando incluso su banda sonora original, gracias a que ésta se había conservado intacta.

INFLUENCIA EN EL CINE Y EL ARTE POP

Pese a su atribulada carrera y al fracaso inicial, Metrópolis fue siempre una gran influencia para los amantes de la ciencia ficción. Sería, por ejemplo George Lucas quien mostraría mucha de ésta no solamente en C3PO, que es una calca de Futura, la mujer robot, sino también en la trama de su primera película THX 1138 (1971), que retoma el ambiente lúgubre y el nombre del obrero 11811. Ridley Scott en Blade Runner (1982), vuelve noir la urbe futurista de Lang. En El quinto elemento (1997), Luc Besson la calca al dedillo para entregarnos una Nueva York futurista esta vez no con avionetas, sino con viejos taxis voladores.

En Tiempos modernos (1936) de Charlie Chaplin, también hay un homenaje en tono de comedia para las esclavitud constante de los trabajadores. En la original mueven manecillas, en la de Chaplin, aprietan tuercas, pero esos hombres son devorados por los engranajes de la máquina.

Star Trek, por otra parte, hace un homenaje al Moloch de Metrópolis, en un capítulo donde llegan a un planeta en el que un dios mecánico exige los sacrificios de los jóvenes para sobrevivir. Y también hay mucho de la cinta en The Wall (1982), de Alan Parker, cuando vemos a la enorme picadora de carne engullendo estudiantes.

Pero Futura, la androide, es finalmente, la antecesora de muchos de los robots cinematográficos de Oriente y de Occidente, desde los Terminators de James Cameron, hasta los cyborgs de La vigilante del futuro (1995), pasando por Ava de Ex máquina (2014) hasta la criatura de Pobres criaturas (2023), de Yorgos Lánthimos.

También habría que agregar que las ciudades imaginadas y dibujadas por Moebius, el influyente dibujante de Metal Hurlant, tienen mucho de la urbe imaginada por Lang.

Musicalmente también influyó a Queen en la canción”Radio Ga Ga" y a Madonna en “Express yourself” o “Material girl”. Cada uno en sus respectivos videos, hacen referencia a diferentes momentos de la película. Y qué decir de Beyonce y Zendaya, quienes vistieron sendos trajes homenajes a Futura en diversos momentos, la primera en la entrega de los premios BET, en el 2007 y la segunda en la Premier de Dune, en 2024.

Quizá la referencia más oscura sería la de John Fredersen, el dueño de Metrópolis, que se comunica con el gerente de su fábrica mediante un teléfono con pantalla, en una época anterior a la televisión. Más o menos como el control a distancia que todos padecemos a través de los medios digitales. Todo esto imaginado hace un siglo.

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