AL MARGEN

Una Frida moderna

Una Frida moderna Foto: Cortesía de la autora

En unos días se celebrará el cumpleaños 119 de Frida Kahlo, nacida el 6 de julio de 1907, efeméride que sirve como la excusa perfecta para la nueva exposición del Museo Casa-Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, en la cual se recrea el ambiente en el que la pintora habitó con réplicas de los muebles originales que la acompañaron en su ir y venir entre San Ángel y Coyoacán durante la década de 1930.

Studio Evolución: Diseño y vanguardia en la casa de Frida Kahlo es más que sólo un ejercicio museográfico que permite recrear el entorno de la artista —objetivo que en sí mismo no hay que demeritar—, sino que también propone una mirada inédita hacia la vida y, sobre todo, los intereses de una pintora que ha quedado encasillada en “lo mexicano”, siendo tanto su obra como su persona indisolubles de las construcciones nacionalistas de la posrevolución y el Mexican curious que se entrevé en su rescate entre las décadas de 1980 a la fecha. Es innegable que el indigenismo de su tiempo permeó su poética como pintora, así como también lo hizo el arte popular y prehispánico, ambos reivindicados tanto por sus contemporáneos como por ella misma, pero lo que esta exposición nos muestra es que Kahlo dialogó por igual con las corrientes más radicales de la vanguardia y el racionalismo vinculados a lo europeo y moderno; una perspectiva escasamente abordada de la artista.

EL PLANTEAMIENTO ES INÉDITO en dos frentes, pues también se trata de la primera vez que se presenta el espacio amueblado, y a la manera en la que la propia Frida lo habitó. Para ello, se realizaron réplicas del mobiliario original, diseñado en su época por el francés Gastón Chaussat y su Studio Evolución y ahora recreado por Taller Nacional, bajo la curaduría de Mariano Meza. Éste dialoga con piezas originales, desde las artesanías que la artista coleccionó junto con Rivera, hasta un escritorio, dos sillones y un perchero que dan fe de la sensibilidad moderna de la casa. Las fotografías que acompañan la muestra merecen especial atención, pues no se trata simplemente de un material que complementa la puesta en escena, sino que es testimonio del trabajo hemerográfico y de investigación llevado a cabo por Meza para comprender esta otra faceta de Frida Kahlo y su vida en la Casa-Estudio.

No es poca cosa tampoco recuperar esta presencia de Frida en la famosa morada de la pareja de artistas en San Ángel, por años opacada por la de Diego Rivera; la muestra vuelve a imprimirle su identidad a la casa, antes relegada a un dato más bien anecdótico. Al mismo tiempo, consolida el lugar que el inmueble ha ocupado en la modernidad mexicana, protagonista no sólo en el ámbito de la arquitectura, sino también en el del diseño. De lo primero existe ya una profusa bibliografía, de lo segundo la hay en menor medida y este esfuerzo seguramente abrirá nuevos caminos para reconstruir su historia.

Studio Evolución… estará abierta al público hasta noviembre, pero no creo ser la única que anhela que el mobiliario tenga un destino más permanente en el Museo Casa-Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo.

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