En noviembre de 1976 se empezó a forjar en el Hammersmith Odeon de Londres Live and Dangerous de Thin Lizzy, el grupo derock duro encabezado por el gran Phil Lynott, un rockero negro e irlandés que se sentía como una buena pinta de Guinness. Eran las giras de Johnny The Fox / Bad Reputation que terminaron de grabarse en 1977, entre Filadelfia y París. Ese disco doble es considerado uno de los mejores de rock en vivo y en varios registros ha sido el número uno. Lo mismo se considera de Made in Japan de Deep Purple, Live Dead de Grateful Dead, Live at Leeds de The Who, It’s Alive de Ramones, The Song Remains the Same de Led Zeppelin o No Sleep ‘til Hammersmith de Motörhead, entre otros. En todos esos casos es verdad. Pero mi verdad, desde que cayó en mis manos en la preparatoria vía el Chochos, sigue siendo el doble Live and Dangerous.
AL IGUAL QUE MOTÖRHEAD, THIN LIZZY hizo click con el punk. Era la formación barrida por la heroína, con Brian Downey en la batería y los estupendos guitarristas: Scott Gorham y Brian Robertson. En la Nueva Ola del Heavy Metal Lynott fue pionero en tener un guitarrista rítmico dándole al riff y a un solista rápido como rayo con los requintos. Eran unos guerreros librando batallas eléctricas. En un estéreo se distinguen perfectamente, uno a la izquierda y otro a la derecha. Era su primer en vivo, producido nada menos que por Tony Visconti, el mago de cabecera de Bowie y T. Rex. También les hizo Bad Reputation y Black Rose, pero con Live and Dangerous parieron un clásico, poderoso desde la portada de Chalkie Davies del NME.
Las canciones viajan veloces por la vida de Thin Lizzy: vaqueros fugitivos en motocicletas que se cruzan con las pandillas de caballeros medievales, mientras siguen los consejos de un zorro y un cuervo que bailan a la luz de la luna. Rock salvaje, campirano, medieval, folk, callejero, motorizado e inspirado. Rolones al bajo de Lynott y su groove afro-irlandés que tocaba como si fuera guitarra: “Emerald” y su batalla de requintos que escalan en un zig-zag interminable. Bólidos metálicos tipo “Are You Ready”, “Suicide”, “Massacre” y “Sha-la-la”. O las baladas a caballo, “Cowboy Song” y “Rosalie / Cowgirl’s Song” de Bob Seger. Rezuman la canción “Still In Love With You”, coescrita con Gary Moore y conocida como la cima de composición musical de Lynott. Los requintos son un desgarre muscular del corazón. En “Baby Drives Me Crazy”, rocanrol pegajoso muy bronco, toca la armónica el buen Huey Lewis, quien hizo bailar al cuadrante en los 80, pero hoy se quedó tristemente sordo por el síndrome de Ménière. Y luego está “Dancing in the Moonlight”, con su brillante solo de saxofón a cargo de John Earle.
La discusión en torno a Live and Dangerous son los overdubs, la polémica entre Visconti y el grupo. Todos los discos en vivo son retocados en el estudio. Hasta que en 2022 salió la edición especial, una caja que contiene las grabaciones originales en las que, se asegura, el overdubing fue mínimo. Con o sin, es un pedazo de inspiración rockera.

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