El nuevo terror cinematográfico

Iván Farías analiza el nuevo terror cinematográfico que en recientes películas como Backrooms, Obsesión y Correo perdido ha transformado leyendas urbanas que, en el relato del miedo, mezclan medios digitales, redes sociales, fotos y videos tomados desde una cámara casera o un celular. Asegura Farías que algunas de estas cintas: “hablan sobre la angustia de los no-lugares, sobre los miedos más profundos y que por lo tanto no tienen explicación”.

El nuevo terror cinematográfico
El nuevo terror cinematográfico Foto: Especial

El terror, por definición, es un género que necesita transgredir para poder ser, por esto siempre está buscando nuevas formas de reinventarse para mover al espectador hacia lugares poco agradables. A diferencia de otros géneros donde las caras conocidas y los finales felices son norma, el terror hace deseables a los actores desconocidos y los finales oscuros, que provocan a su vez que haya experimentaciones y nuevas propuestas todo el tiempo.

Paranormal activity
Paranormal activity ı Foto: Especial

El terror, además, es un termómetro de las problemáticas actuales, un reflejo de los miedos que consumen a las sociedades en su conjunto. No es extraño que durante el periodo de entreguerras, cuando el fascismo comenzaba a cobrar fuerza, hubiera grandes creaciones como Frankenstein, Drácula o M el Maldito, todas de 1931, justo cuando la República de Weimar en Alemania ya no daba para más y la Segunda Guerra Mundial se enfilaba hacia su inicio.

Durante los años ochenta, la época del terror del videoclub, cuando el miedo nuclear y la paranoia de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, produjeron monstruos como el zombie moderno, el asesino solitario de los slashers y el terror con invocaciones provenientes de libros y sectas oscuras. Muchos de estos filmes se volvieron parte de una franquicia y acabaron perdiendo, en el camino, su razón de ser: asustar.

Lake Mungo
Lake Mungo ı Foto: Especial

La señal inequívoca de que el terror llega al cansancio es cuando se incorpora a la comedia. En los años cincuenta, por ejemplo, Abbott y Costello, se burlarían de toda la plana mayor de monstruos de la Universal, incluyendo desde Drácula hasta el mismísimo Frankenstein. Clavillazo, por su parte no dejaría a casi ninguno fuera en El castillo de los monstruos (México, 1958). En los años noventa, ante la oleada de asesinos del slasher, llegó una cinta que es al mismo tiempo comedia y refresco del género, Scream (EU, 1996). Hoy, a treinta años de su estreno, con su enésima secuela, ya con 45 millones de presupuesto y no el magro de la primera, es simplemente una cinta para vender palomitas, de la cual se han mofado hasta los poco talentosos hermanos Wayans en su exitosa Scary Movie (EU, 2000).

Así que mientras los grandes estudios ven qué franquicia pueden revivir para sacarle más jugo, Netflix con la Masacre de Texas, Prime video con Carrie, Paramount con Scream y Warner con El Conjuro, en el submundo digital comenzaba a crearse un revulsivo que pronto tomaría las pantallas para volver a ahondar en nuestros miedos más profundos.

Megan is missing
Megan is missing ı Foto: Especial

CUÉNTAME UNA CREEPYPASTA

Antes de las redes sociales, en el internet anterior, la forma de comunicación más común eran los chats y los foros de discusión. En ellos había un alto grado de anonimato y esto permitía que muchas personas pudieran escribir diversas historias con mucha libertad. En Estados Unidos, uno de los foros más importantes es Four Chan, un espacio que en sus inicios era normal, pero que se volvió toda una mina de cultura popular gracias a su famoso Espacio X, donde se hablaba de temáticas extrañas que implicaban leyendas urbanas, mitos, asesinos seriales, fantasmas y demás elementos macabros.

Es aquí que comienzan a mutar las historias contadas al calor de las fogatas en las acampadas, en las fiestas de adolescentes, para adquirir elementos de su nueva realidad, el espacio virtual. Gracias a estos mismos elementos digitales, principalmente, el copiar y el pegar, es que las historias comienzan a crecer y cobrar vida en tiempo récord. Como eran de terror, dejaron de ser copy and paste, para convertirse en creepy, es decir espantoso, espeluznante; ya que creepy y copy suenan parecido, la jerga de internet las unió brindándonos un nuevo término para este tipo de historias de terror que nacían en internet: creepypastas.

Leaving D.C.
Leaving D.C. ı Foto: Especial

La idea principal de este tipo de relatos consistía en convencernos que sucedía en la realidad, para lo cual agregaban pruebas digitales, ya fuera fotografías, videos o textos en enlaces adjuntos. Una de las creepypastas más destacadas de principios del milenio y que se volvería el modelo para las siguientes, es la llamada Ted, the Caver, en la que un espeleólogo iba contando paso a paso una extraña investigación en una caverna, en la que, al parecer, se había topado con una extraña entidad. Relatado así tiene muchos puntos en común con los escritos de terror de principios del siglo XX, como varios textos de Lovecraft, por ejemplo. Sin embargo, lo que vendría a aportar Ted Hegemann, el espeleólogo y autor del texto, es que lo hacía en tiempo real, agregando hipervínculos que nos llevaban a fotografías que reforzaban lo narrado. De tal manera que todos los lectores podían discutir su veracidad mientras la historia se desarrollaba.

UNA DE LAS CREEPYPASTAS MÁS DESTACADAS DE PRINCIPIOS DEL MILENIO Y QUE SE VOLVERÍA EL MODELO PARA LAS SIGUIENTES, ES LA LLAMADA TED, THE CAVER, EN LA QUE UN ESPELEÓLOGO IBA CONTANDO UNA EXTRAÑA INVESTIGACIÓN EN UNA CAVERNA

De esta manera, comenzaron a surgir por todo internet y bajo diversos nombres de usuarios con letras y símbolos complicados, historias que reflejaban los miedos y obsesiones de una generación que había nacido en la era digital. Estaba por ejemplo la creepypasta ¿Alguna vez soñaste con este hombre?, en la que se mencionaba que miles de personas habían soñado con la cara de un personaje. Existen otras donde Disneylandia, el parque de diversiones por antonomasia, es el escenario central en el que detrás de las botargas infantiles de Goofy o Mickey se esconden oscuros personajes: monstruos o asesinos despiadados, que igual desaparecen per-sonas tras las bambalinas del parque.

El incidente
El incidente ı Foto: Especial

También surgió una nueva mitología de monstruos como Momo, ser que te obliga a hacerte daño, The Rake, una bestia blanquecina con garras largas que te persigue en el bosque, el famoso Slender Man y una pléyade más de engendros algunos más ingeniosos que otros.

Pero la televisión y los videojuegos ya eran parte del día a día de los usuarios de la red, por lo que las creepypastas también los incluyeron. Lo mismo se hablaba de capítulos perdidos de tus caricaturas favoritas donde los personajes sufrían muertes horribles o hacían cosas deleznables. Sumado a que durante los años noventa e inicios del siglo XXI las caricaturas realmente hacían propuestas un poco torcidas para la audiencia infantil a la que iban dirigidas.

Talk to me
Talk to me ı Foto: Especial

Los videojuegos también serían parte de los relatos de terror, desde títulos donde podías entrar a niveles prohibidos o cartuchos malditos que te mataban en el mundo real, que se iban pasando de consola en consola como si de un virus se tratara.

Además, en un mundo donde todo esdigital, la nostalgia por lo no vivido, es decir el mundo analógico, con sus fallas en la recepción de la antena y su baja resolución, se incorporaban a la estética, creando con el tiempo el llamado low-poly horror.

CINTAS ENCONTRADAS

En la primera década del siglo XXI, el cine de terror incorpora muchas de estas obsesiones a sus historias, dividiéndolas en tres grandes rubros: las cintas encontradas, los lugares infinitos ylo que ha dado en llamarse mumble-gore, que es una especie de híbrido entre el cine de terror y el cine independiente o de autor.

Dead mail
Dead mail ı Foto: Especial

Después del éxito de La Bruja de Blair (EU, 1999), y siguiendo la estela de Ted, the Caver, muchos comenzaron a filmar películas que apelaban al falso documental, llamado mockumentary en inglés, pero que para referirse en específico al terror, se ha dado por llamar Found Footage, es decir, cintas encontradas. Este género, que utiliza cámaras en mano, filmaciones de celulares, de cámaras de seguridad e incluso grabaciones procedentes de las computadoras de escritorio, tuvo mucho éxito porque podía hacerse de manera casera, con bajo presupuesto y utilizando actores desconocidos para darle mayor verosimilitud.

En sus inicios, muchas de estas cintas causaron verdadera controversia porque se consumían como algo real o cuando menos plausible. Es el caso de la película australiana Lake Mungo (Australia, 2008) que trata, de manera bastante realista, sobre la desaparición deuna chica y el sufrimiento posterior de su familia, aunque, claro, con el agregado de un giro sobrenatural. Su director y guionista, Joel Anderson, desaparecía del foco poco después de que se estrenara el film agregando cierto misterio a la historia fuera de la ficción.

Milk & Serial
Milk & Serial ı Foto: Especial

Otra película interesante sería Leaving,DC (EU, 2002), escrita, dirigida, actuada por Josh Criss, acompañado sólo por un par de actores más que aparecen muy poco. La cinta habla sobre la soledad, la locura y la idea de que en el bosque todos los problemas de la ciudad se resolverán, por eso se llama así, Abandonando DC, es decir, la capital de Estados Unidos. La obra causó mucho fervor en los diferentes festivales donde se presentó debido a su buena factura y su desarrollo, que ponían de relieve el gran éxito que un solo hombre con poca instrucción cinematográfica hubiera logrado una cinta tan bien narrada.

Sería, 909 Experiment (EU, 2000), la gran precursora de lo que acabaría convirtiéndose en la gran franquicia de Found Footage, es decir Paranormal Activity (EU, 2007). Aquí, una pareja es encerrada durante 72 horas en una cabaña en el bosque con la consigna de grabar todo lo que suceda con el fin científico de observar los efectos psicológicos y ambientales del campo electromagnético. Obviamente, todo acaba muy mal. La premisa, con algunos cambios, la tomaría Paranormal Activity,resultando en una gran franquicia, quebrando, hasta este momento, lo que hacía al Found Footage como parte de su identidad, la verosimilitud, la idea de que eso que vemos pudiera haber sucedido en la realidad.

Exit8
Exit8 ı Foto: Especial

Es curiosamente, Megan Is Missing (EU, 2011), la que le devolvería algo de su crudeza al género una vez que parte de su metraje se colara a TikTok como algo real. Las nuevas generaciones la harían viral, dándole vida real a una historia falsa escrita y dirigida por el director Michael Goi más de diez años atrás. Goi supuestamente quería dar una advertencia a la juventud exponiendo los peligros de la red en una cinta, para lo cual utilizó el formato de falso documental. En ella se trataba con mucha habilidad la historia de dos jovencitas de 14 años que traban amistad con un desconocido a través de la red, desconocido que resultaba ser un asesino. Sin embargo, la manera en que está contado, chats, noticieros, cintas necrófilas, capturas de pantalla de sitios oscuros, brinda elementos que la confunden con la realidad y eso asusta. Michael Goi y la actriz principal, Amber Perkins, tuvieron que salir años después a desmentir que la historia fuera real.

LUGARES INFINITOS

En 1996 aparecía en las casas japonesas la nueva y revolucionaria consola Nintendo 64, que incluiría el icónico Super Mario 64, donde el plomero italiano dejaría sus aventuras en dos dimensiones para acabar entrando en un mundo tridimensional. Esto permitió que los jugadores pudieran ir de un lado a otro en lo que llamarían mundo abierto, convirtiendo este espacio virtual en un sitio donde explorar, hasta llegar a paredes invisibles que nos impedían seguir avanzando. La idea de habitar un mundo infinito, con secretos, pronto comenzó a ser parte del imaginario de los videojugadores y posteriormente, del espectador común del cine.

Obsesión
Obsesión ı Foto: Especial

Con el tiempo llegarían los jugadores que más que seguir el objetivo del juego, preferían disfrutar perdiendo el tiempo buscando los límites de los mapas creados por los programadores. Esto, sumado a los llamados no-lugares, crearía un nuevo terror. Los no-lugares es un con-cepto inventado por el antropólogo francés Marc Augé, en el que habla sobre los espacios que tienen significados para la comunidad o inclusive para el individuo, y sobre los otros, los espacios impersonales como los aeropuertos, las autopistas, los supermercados, en los que las personas se observan con indiferencia, siguen con sus asuntos y simplemente pasan.

En algunos de estos sitios, por ejemplo unas escaleras de emergencia y una carretera infinita, sucede la cinta del mexicano Isaac Ezban, El incidente (México, 2014). Ahí dos historias paralelas se entremezclan sin nunca revelar lo que sucede detrás dejándonos con laduda y la angustia de saber por qué la gente se queda atrapada en esos lugares. La cinta It Ends (EU, 2026), dirigida por Alexander Ullom, repite la premisa de la de Ezban, sólo que ubicándose únicamente en una carretera infinita. Como también sucede con la japonesa Exit 8 (Japón, 2025), donde un hombre común se encuentra atrapado en un bucle de tiempo en el que debe tomar la salida número 8 sin poder encontrarla.

Backrooms
Backrooms ı Foto: Especial

Estas cintas, sumadas a todas aquellas donde se repite el mismo día, como sucedía en la señera El día de la marmota (EU, 1993), es decir, títulos como Feliz día de tu muerte (EU, 2017) y Feliz día de tu muerte 2 (EU, 2019), siguen la lógica de los videojuegos, porque regresan a la última vez que guardaste para volver a comenzar, para esta vez hacerlo bien y cumplir con la misión.

Pero sería Backrooms: sin salida (EU, 2026) y Skinamarink (Canadá, 2022), las que vendrían a dar la puntilla en este tipo de historias. Aunque, eso sí, ambas con propuestas diametralmente opuestas. La primera es dirigida por el joven youtuber Kane Parsons, luego de crear decenas de cortometrajes con la misma temática: los backrooms (jerga informática para hablar de las entradas para infiltrarse a un sistema). Sería la pequeña y exitosa productora A24, quien le otorgaría 10 millones de dólares para finalmente recaudar 401 millones de dólares en la taquilla mundial.

It ends
It ends ı Foto: Especial

Por otra parte está Skinamarink, una cinta complicada de ver al principio yaque, además de su exiguo presupuesto, apenas 15 mil dólares, exige la com-plicidad del espectador porque la puesta en escena recurre por completo al terror analógico, con tomas oscuras, colores saturados y una cronología de hechos que piden estar atentos al espectador. La trama es mínima, un día, dos niños se despiertan en su casa y se dan cuenta de queno existen ni puertas ni ventanas y que están atrapados ahí, solos, únicamente con el sonido de la televisión.

Ambas cintas hablan sobre la angustia de los no-lugares, ambas cintas hablan sobre los miedos más profundos y que por lo tanto no tienen explicación, ambas cintas toman para sí una estética vieja que nos habla al mismo tiempo de una nostalgia no vivida, pero sí añorada.

HÍBRIDOS DE ARTE

El mumblegore es, por su parte, una corriente que toma los principales elementos de las cintas independientes, es decir, los diálogos naturalistas, los presupuestos bajos y las actuaciones improvisadas para entremezclarlas con las temáticas del terror de siempre: los demonios, los asesinos en serie, todo revuelto con los creepypastas. La lista sería interminable, ya que actualmente hay infinidad de cintas en las muchas plataformas en línea, pero voy a hablar de algunos directores en específico.

EL MUMBLEGORE ES UNA CORRIENTE QUE TOMA LOS PRINCIPALES ELEMENTOS DE LAS CINTAS INDEPENDIENTES: LOS DIÁLOGOS NATURALISTAS, LOS PRESUPUESTOS BAJOS Y LAS ACTUACIONES IMPROVISADAS PARA ENTREMEZCLARLAS CON EL TERROR DE SIEMPRE

Curry Barker es un realizador que viene de la comedia, de producir sketches junto a su amigo Cooper Tomlinson para su canal de Youtube, That’s A Bad Idea. Sería de ahí que saldría su primera película, la perturbadora Milk & Serial (EU, 2024), falso documental sobre una broma muy macabra. Luego saltaría a la dirección con la cinta que acabaría volviéndose un exitazo, Obsesión (EU, 2026), que con un presupuesto aproximado de 750 mil dólares recaudaría globalmente 516.8 millones de dólares. En ella se cuenta, como una actualización de La garra del mono, de W. W. Jacobs, el deseo torcido de un hombre para que una chica se enamore de él.

Otra sorpresa vendría de los realizadores australianos, los hermanos Danny y Michael Philippou, quienes escribieron y dirigieron Háblame (Australia-EU, 2022) bajo la producción de A24. En donde un grupo de adolescentes juegan un juego que mezcla a partesiguales la mano de un muerto y la soledad paternal.

La bruja de Blair
La bruja de Blair ı Foto: Especial

Otra cinta que desgraciadamente no ha tenido el éxito que debería acompañarla, es Correo perdido, (EU, 2024). Dirigida, escrita, editada por la dupla conformada por Joe DeBoer y Kyle McConaghy, toma para sí toda la estética de los años ochenta, incluso ambientándola en aquella década, incluyendo como parte central los sintetizadores de música. Esta película muestra una amistad / romance / obsesión entre dos seres solitarios unidos por su gusto hacia la música. La trama incluye secuestros y asesinatos, pero está contada de una manera bastante inteligente, incluyendo los elementos provenientes de los años ochenta y el correo postal.

Scream
Scream ı Foto: Especial

CONCLUSIONES

El nuevo terror, más allá del llamado “Terror elevado” y de las franquicias provenientes de los años ochenta, proviene de una nueva generación educada en redes sociales, que aprendió a hacer cine en YouTube, con bajos presupuestos, con celulares y cámaras caseras compradas directamente en línea. Muchos de ellos aprendieron la forma de narrar directamente en los videojuegos y experimentan una nostalgia por algo que nunca vivieron, el mundo previo a lo digital. Es curioso cómo añoran las emisiones de baja fidelidad cuando los que las vivimos odiamos ese granulado. Este nuevo terror ha tomado por sorpresa las salas y al parecer amenaza con crear sus propias obras maestras.


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