Katherine Bergengruen: El arte se sostiene solo

ESGRIMA

Katherine Bergengruen
Katherine BergengruenFoto: playersoflife.com
Por:
  • Alfredo Padilla

Diseñadora de estrategias de negocio y comercialización de arte, fundó en Guadalajara la Galería Manifesto con el propósito de llevar a las personas a crear vínculos con la plástica mexicana: Katherine cree que el arte permite a la sociedad desarrollar sentido de per-tenencia con los más altos valores, porque acerca al individuo al corazón de la cultura y promueve la conformación de una identidad. Las plataformas que Manifesto diseña e implementa permiten que la galería no sólo sea una de las mejores del país; su reputación la convierte en estándar para que los coleccionistas potenciales depositen su confianza en los proyectos que realiza dentro del mercado de la plástica.

¿Tenemos arte, como dijo Nietzsche, para no ser destruidos por la verdad?

La única forma en la que el ser humano se reconoce como tal es a través del arte. El autorreconocimiento sólo sucede al cultivar los sentidos. El desarrollo de la sensibilidad ocurre por medio de nuestra exposición a las diferentes manifestaciones artísticas: el trabajo intelectual alrededor de ellas es vital, pero no es condición sine qua non para que disfrutemos una pieza.

Lo que realmente hace falta es estar en el arte. Ahí sucede un fenómeno natural de sensibilización, que nos lleva a ir refinando el gusto. Finalmente hay un estímulo a los diferentes sentidos, a nuestra capacidad de entender y de leer, que no obedecen propiamente al intelecto. De ese modo podemos verdaderamente exponernos al misterio de la creación.

¿El valor del arte consiste en destacar unos elementos a expensas de otros, aún del artista mismo?

No creo que el arte pueda desvincularse del creador, todo lo contrario: en la medida en la que el autor de una obra cuente con mejores recursos para navegar en este planeta, si está dotado de todos los elementos para conducirse con habilidades sociales de comunicación, sin duda todo eso fortalece su propuesta. No estamos exentos de los valores de este siglo XXI. Por ejemplo, toda la vida ha existido la belleza, nos ayuda a andar por la vida. En la medida en la que un creador tenga una charla adecuada sobre este aspecto en su obra, el trabajo que haga se difundirá con mayor facilidad. Ahora veamos el trabajo per se, cuál es el valor del arte, sin tomar en cuenta a quien lo genera: al final del tiempo, lo que vale es la obra por sí sola, el individuo va a envejecer y morir, solamente lo sobrevivirá su creación. No va a tener a nadie que le eche porras más que la pieza por sí misma, y ésa tiene que ser tan elocuente que nadie más la deba de adornar con discursos o fichas técnicas o cédulas. No se necesita: el arte por sí solo se sostiene.

En la novela Me voy (1999) de Jean Echenoz, se lee la siguiente frase: “En cuanto el arte y el dinero están en contacto, por fuerza se dan de patadas”. ¿Qué opinas de esto?

Es una variable dentro de la ecuación: el dinero dentro del arte. Kandinsky decía que los artistas debían crear obras de su tiempo, no dar a luz hijos muertos. Añadía que estaban obligados a cumplir con un triángulo equilátero, el cual debía estar en balance siempre: la propuesta estética, la recepción en el público y el precio de venta. Según el ruso, el equilibrio de este triángulo permite tener carreras sólidas. No es posible que el artista ignore que el precio de venta está vinculado a la recepción de su público, del mercado; además, por supuesto debe obedecer a una propuesta estética. Ahora bien, cada uno se puede tomar licencias y éstas obedecen a propuestas experimentales, a creaciones que son totalmente de índole de gustos propios, pero en la medida en la que el artista encuentre su voz y entienda en dónde se encuentra insertada esa voz, en los ecos que pueda obtener del público, entonces realmente hablamos de una ecuación balanceada.

Lo que vale es la obra, el individuo va a envejecer y morir, solamente lo sobrevivirá su creación

Yo siempre he dicho que el precio de una obra de arte es una característica de la misma, porque no tan sólo es la medida monetaria de la pieza, sino que es algo que en Manifesto buscamos consolidar. Hace poco un coleccionista me dijo: “Todos los artistas que entran a Manifesto se encarecen”. Le contesté: “Deberías de darme las gracias”, porque eso quiere decir que estoy fortaleciendo tu patrimonio. Me refiero a que las obras de arte son de orden patrimonial, no solamente se trata de activo cultural, siempre debe de estar alineado al fortalecimiento del patrimonio del coleccionista. Si yo no trabajo en ese sen-tido, entonces sólo le estoy tomando el pelo a quien me compra, o soy una marchante, una cajuelera. 

Hay un montón de estrategias alrededor de este tejido que se está construyendo, para que el público y nuestros coleccionistas se sientan respaldados por el trabajo de la galería. Al final, eso debe ser un valor agregado que nos distingue: comprar con nosotros debe ser mejor para el coleccionista que adquirir directamente con el pintor o el marchante. Estamos construyendo un futuro para todo el ecosistema, particularmente el de nuestros artistas.

¿El arte sólo puede servir al arte mismo?

No, el arte no sirve al arte, se dirige al individuo. Tiene tres usos, según Sri Aurobindo: el primero —que es el menor— es de aporte estético, el segundo es de orden intelectual, mientras el último es de orden espiritual. El uso meramente estético tiene una aportación muy grande para la unidad, sin embargo los otros dos pueden ser exponenciales: una persona puede avanzar del estético al intelectual y de ahí al espiritual. 

Supongo que el mercado del arte funciona con mecanismos similares al mundo del deporte, en el que un equipo es relegado a una liga de menor categoría si no logra un número determinado de goles. En el mercado secundario, los precios solamente pueden descender hasta un determinado nivel. ¿Cuáles son las estrategias de negocio y comercialización de arte mexicano que implementa Manifesto?

Tenemos el mercado primario, porque nosotros vendemos obras de arte directas de artistas vivos e incluso muchas de ya fallecidos, que nunca vieron la luz pero caen en nuestras manos. Eso es una maravilla. Como mercado secundario tenemos pocas piezas. Las que nos llegan las comercializamos a través de la subasta —siempre y cuando cumplan con una certificación que las respalde. En realidad, el hecho de que yo tenga firmas de primera división, de segunda o de tercera no obedece al número de goles sino a las habilidades propias de cada creador. Como primer punto, el artista debe tener la capacidad de plasmar su discurso, poseer ya un lenguaje y una narrativa de lo que quiere construir. Luego comunica sus hipótesis a través de la escultura o de la pintura, pero lo primero que nos interesa es leer esa destreza, esa habilidad, ese talento que nació con él o ella, que lo construyó y lo fortaleció. Ahí está la clave que buscamos.