Mis cuerpos tuyos

Ojos de perra azul

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Mis cuerpos tuyosCortesía de la autora
Por:
  • Karla Zárate

Nunca me he visto el rostro ni el cuerpo. Acaso los miro en el espejo, en las fotografías, en el reflejo del agua, en los cristales y aparadores. En tus pupilas. Ahí aparezco multiplicada de muchas formas, como un colorido caleidoscopio, aunque a veces las percibo en blanco y negro. Inaccesible, poco constante, fragmentada. ¿Quién mira a quién en la imagen? ¿Tú a mí o yo a ti? Veo lo que quiero ver. Soy muchas, una no-unidad, porque poseo varios cuerpos en uno. Mi locura es querer integrarlos.

Uno tiene pulmones que respiran, manos que palpan, entrañas demandantes, piernas que corren, una espalda y uñas que entierro en otras espaldas, orificios por donde huelo, pruebo, observo el mundo exterior para luego representármelo. Contiene una piel que lo recubre.

Lo peino, le pinto los labios, lo lastimo si me enojo. Le duele la cabeza, le da hambre, lo alimento. Jamás se le quita el frío aunque lo cubra de abrigos. Le llaman organismo. Es el que tú conoces y crees poseer cada vez que me tomas como si fuera un pedazo de carne, nada más. Es placer, sensaciones, instintos.

Soy muchas, una no-unidad, porque poseo varios cuerpos en uno .

OTRO CUERPO ES PENSAMIENTO. Por más que intento, no te lo puedo hacer tangible; imposible mostrarlo sino a través de sueños o de fantasías contigo. De ideas, recuerdos, sentimientos. Es el doble que siempre va conmigo, que viaja a lugares a los que no puedes acudir. Enferma diariamente de reminiscencias. Se manifiesta por medio del lenguaje, que apenas alcanza a estructurar lo que yo pienso.

Habla, se muestra y oculta detrás del discurso imperfecto. Está hecho de palabras, de oraciones sin sentido, balbuceos. Es invisible para los que sólo escuchan el sonido y no mi voz. Tiene una historia: cicatrices, heridas que no cierran, marcas imperceptibles para los que sólo ven mi físico, tan igual y tan distinto a lo de adentro. Tan caótica e incompleta como me asumes. Me atraviesa una narración incierta a la que cambio el inicio y el final miles de veces, personajes transitan y se ausentan, escenas que nunca sucedieron o tal vez es posible que ocurrieran en los tiempos alternos de mi vida.

Mis dos cuerpos no funcionan al unísono, se habitan uno al otro en medio de contradicciones, de quererte y no quererte, de acercarte y alejarte. De estar pero no ser, de pensar sin sentir. De no atreverme a escribirte para que intentes descifrarme de una vez.

*** Soy la mejor aversión de mí misma.