Foto: Cuartoscuro
A más de 20 años de su ingreso al mercado musical, el disco compacto se encuentra en el limbo y con tendencia a desaparecer, mientras que lo digital está al alcance de todos, opinaron reconocidos intérpretes.
“Cuando estuve en Timbiriche sólo grabamos en LP y cassette vendiendo millones de copias por todos nuestros álbumes. Ahora me es difícil creer que se entregue Disco de Oro por 30 mil copias vendidas cuando en los 80 era por 150 mil”, comentó Mariana Garza.
En esa década, la cantante Tatiana lanzó cinco discos bajo el género pop ("Tatiana", 1984; "Chicas de hoy", 1986; "Baila conmigo", 1987; "Un lobo en la noche", 1988 y "Las cosas que he visto", 1989).
A lo largo de toda su carrera, que también abarca su etapa como la llamada “Reina de los Niños”, logró un total de 15 certificaciones de Disco de Oro, cuatro de Platino y uno de Diamante por un millón de copias de “Chicas de hoy”.
“En esa época llegar al Disco de Oro era un gran reto, ni se diga del Platino o Diamante, muy pocos conquistamos éste último y ya después fueron bajando las ventas. Por eso cuando saqué los discos para niños busqué la forma de hacerlos más atractivos y que lograran un impacto mejor.
“Los hicimos como si fuera un juguete. Al disco le agregábamos estrellitas o un cuento y se vendía mejor. Ahora cuestan más y la gente tiene menos dinero; sin embargo, hay un público fiel que gusta de comprar el material físico en las tiendas y no apuesta por lo digital”, comentó.
Precisamente así le ocurre al cantautor Aleks Syntek, quien asegura que no obstante el crecimiento de las plataformas digitales y la caída inminente del disco compacto, él seguirá recurriendo a él, lo mismo que al vinilo.
Incluso, en 2007 cuando lanzó su álbum “Lecciones de vuelo”, los ejecutivos de la disquera EMi Music le decían que no se vendería el modelo de vinil de colección que había sacado como complemento para satisfacer el gusto de los melómanos, pero sucedió todo lo contrario.
“Los mandamos a hacer a Alemania porque siempre he sido un gran consumidor de música desde los 80. Yo mismo compraba mis discos y era muy fan de coleccionar cosas singulares. Le insistí tanto a la disquera que me cumplió el capricho”.
Recordó que los ejecutivos fueron realistas con él al decirle que el acetato de vinil se iba a quedar en las tiendas porque nadie lo iba a comprar.
“Lo analizamos tras un estudio de marketing muy serio y la respuesta era obsoleta (sic). Sin embargo, el artista tiene la última palabra ante esa posibilidad”, apuntó.
El caso de Leonel García es diferente, pues cuando lanzó el disco “Life & Muerte” lo hizo de manera digital y una edición especial de 150 vinilos con ambas caras, además de un CD de regalo, pues consideró que el artista debe adaptarse a los cambios de la industria.
“Hace mucho que no compro un disco físico, los sistemas digitales significan tener acceso a la música de todo el mundo y ya no hay impedimento de escucharla porque las maneras han cambiado. Como artista es un reto saber que hay mucha posibilidad de tener música y poder competir contra eso”, comentó.
El ex integrante de Sin Bandera consideró que son las nuevas generaciones quienes consumen más lo digital y no compran los discos compactos.
“Algunos pueden verlo como alarmante, otros como algo curioso, pero yo creo que es natural, los tiempos cambian. Lo de antes regresa, como sucede con los vinilos y lo que alguna vez fue actual desaparece, hay una transformación y el CD se mantiene en el limbo”.
Para Mariana Garza es un caso triste porque vender discos se convierte en una meta difícil de alcanzar, pues ahora sólo se venden temas.
Sin embargo, no todo es negativo, dijo, “porque gracias a lo digital se puede adquirir música de África, Bélgica y Londres sin necesidad de trasladarte hasta allá y lo veo con mis hijos que tienen acceso a todo eso, es impresionante”.
La cantautora Mary Morín también lo aplaude, pero no del todo, ya que con la cada vez más desaparecida venta de discos, ella se queda en el último lugar de la fila para obtener regalías.
“Antes por cada disco de Gloria Trevi que se vendiera y que contuviera algunas de mis canciones, me daban regalías, pero ahora ya ni se venden y sólo obtengo de lo que ella llegue a cantar en sus conciertos, las transmisiones de sus películas o lo que toquen en la radio, pero es mínimo”.
La “piratería” fue el detonante de todo, opinó Tatiana, pues la gente optó por adquirir discos ilegales a un menor precio y desdeñó el trabajo original.
“Afectó mucho a las disqueras, pero no a nosotros como artistas, pues básicamente nosotros ganamos de nuestros ´shows´ porque las regalías de los discos son pocas. Dicen que las propias disqueras provocaron la piratería y se les salió de las manos, pero quien sabe”, puntualizó la cantante.

