El circo es una muestra de las habilidades humanas llevadas a su máxima expresión reducidas en tiempo pero transformadas en belleza, riesgo y asombro, así es como Juan Carlos García, licenciado en Artes Escénicas y Circenses Contemporáneas y miembro de la compañía artística All Staar Circus, lo define.
Coincidiendo con sus palabras, Ricardo Dominic Martínez López, mejor conocido como payaso Mingo del Circo Atayde Hermanos, afirma que el circo es hacer arte en toda la extensión de la palabra. “Para mí el circo es arte y cultura. En México nuestra educación en relación a este tema es demasiado amplia”.
En entrevista con La Razón, García Santin destacó que actualmente las personas que quieren pertenecer al ambiente circense deben estar preparadas en disciplinas como el teatro e incluso en administración.
“La formación que debe tener un cirquero debe ser en muchos aspectos, por ejemplo en historia del arte, en actuación, teatro, música, danza, canto, idiomas e incluso en administración para saber venderse y cobrar, debe estar bien capacitado de manera física. Un artista circense tiene que estar íntegramente preparado en muchos aspectos. Es una disciplina bastante completa donde las personas se pueden desarrollar física y mentalmente”.
Para Mingo quien lleva más de 30 años haciendo reír a las personas, tanto la preparación académica como la física son indispensables para un artista del circo. “Se debe empezar desde muy joven para que tu cuerpo se vaya formando para un espectáculo de tal magnitud, en donde requieres que todos tus sentidos estén alerta”.
Se nace o se hace cirquero. García Santin, asegura que no es necesario nacer en cuna circense, ya que se pudo haber nacido, literalmente en uno de ellos y detestarlo toda la vida.
“Nacimos sin ser de circo pero crecimos par ser del circo, es un gusto que se va desarrollando a lo largo de los años y un camino que encontramos en México bastante tarde. Ahora ya escuelas de circo, ya hay licenciatura en esta disciplina. En Puebla hay una escuela municipal del circo donde forjan a niños y adolescentes que no nacen en cuna circense pero crecen y se enfocan en estas artes”.
Mientras que Martínez López asegura que dentro del circo ser payaso es uno de los trabajos más complicados, porque para ello sí se debe nacer con el don de hacer reír a la gente.
“Es una de las cosas más difíciles que hay, pero para trabajar en un circo no hay necesidad de nacer en uno de ellos”.
Juan Carlos reitera que trabajar en una carpa es algo digno, ya que es una profesión muy noble y afortunadamente el cliché de gente sucia y sin estudios que se tenía hacía los que trabajan en estos lugares han ido despareciendo.
“Los estereotipos que tiene la gente ante el cirquero afortunadamente han ido disminuyendo, pero si, hace algunos años era una profesión discriminada por el aspecto que los artistas tenían, pero poco a poco uno mismo se va dando cuenta cuál debe ser nuestra imagen ante el público.
Este trabajo habla mucho de cómo las artes escénicas incluyendo el circo van terminando con los estereotipos. En la actualidad sentimos que es una profesión bien vista porque desde que los niños intentan hacer malabares, acrobacias, lo están viendo como una actividad física. Lo está aceptando la gente y al hacerse participe de esas actividades ya no lo pueden ver mal porque ya son parte de ellas”.
Nuevas generaciones. Ahorita estamos en la generación de los hijos de YouTube todo está se está viendo por ahí, donde todo se aprende por ese canal, considera Juan Carlos. “El circo es bastante noble, puede llegar a las nuevas generaciones a través de talleres. Como compañía hacemos talleres que van dirigidos a grupos vulnerables, vamos a municipios a barrios pobres y reunimos a niños y jóvenes y les tratamos de enseñar y mostrar el circo como un estilo de vida recreativo o formativo.
También lo podemos acercar a través de festivales, lo que ellos ven en el cine lo pueden ver ahora en vivo. Ahora los niños los debemos llevar por el camino de la añoranza de la admiración, que vivan la experiencia del circo y así sembrar la semillita de artistas”.
Finalmente, Marínez López destaca que ahora México ya cuenta con la primera Escuela de Artes Circenses ubicada en Puebla, “ahí se forjan grandes artistas que han llegado a sobresalir tanto a nivel nacional como internacional”.

