FICG

La mística de Oca compite por el Premio Mezcal del FICG 41

En Oca, personajes viajan unidos por la fe, conflictos y búsqueda espiritual

ESCENA de la película mexicana Oca.
ESCENA de la película mexicana Oca. Foto: Especial

UNA MONJA que sueña cosas que sucederán en el futuro con una misión a cumplir, un grupo diverso de peregrinos que se dirige a bendecir al santo de su comunidad, un militar rebelde y una mujer adinerada obsesionada con saber si es buena persona, viajan al mismo lugar. Cada uno de estos personajes tiene una motivación distinta y todos están entrelazados de diferentes maneras, teniendo roles importantes en la historia contada en Oca, cinta que este año es parte de la Selección Oficial del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG).

Durante el viaje poético y místico que vemos en pantalla, nos encontramos con personas cuyas pruebas de fe, privilegios y contradicciones reflejan una inquietante búsqueda del significado divino en un mundo fracturado y material; aderezado con las actuaciones de la protagonista Natalia Solián (Huesera), y de figuras como Leonardo Ortizgris, Cecilia Suárez, Gerardo Trejoluna, Enrique Arreola y Raúl Briones.

  • El Tip: La película ya ha cosechado atención en festivales como Chicago, EU, Mar del Plata, Argentina, y Málaga, España.

“Me gusta trabajar a partir de imágenes muy concretas y soñé la imagen de una monja escapista. Al querer encontrarle significado, lo conecté con la formación religiosa que tuve desde muy chica, después llegó la información sobre el tablero del Juego de la Oca, busqué su significado y resultó ser una guía cifrada”, reveló sobre el origen de la cinta la directora Karla Badillo en entrevista con La Razón.

Para la productora María José Córdova, la clave fue darle absoluta libertad a la realizadora, explicó, y compartió que “cuando leía el guion, le hablaba a Karla y reíamos todo el rato, me parece que uno de los grandes aciertos de ella es ser muy voraz en la forma en que hace los diálogos con un surrealismo total. A mí realmente me parecía que estábamos haciendo una película que nos pone a veces contra la esquina, llevándonos a reconocernos en los personajes, pero sin ser alguno del todo”.

Ya teniendo el guion, lo siguiente era grabar y concluir la película, “un recorrido muy largo”, en palabras de la productora. En cierta forma esta producción pasó también por una peregrinación, como sus personajes, para poder darle forma, porque hay algo de fe ciega en hacer cine independiente en México, sin saber cuál será el resultado.

Hablando precisamente de la fe, hilo conductor de la historia de Oca, a la directora Karla Badillo siempre le ha llamado la atención cómo se vive ésta en el país: “Creo que es un constructo heredado de Europa, ha trascendido en importancias distintas y, como otros conceptos, creo que está absolutamente determinada por el nivel socioeconómico de la gente y esa diferencia me interesaba retratarla en mi película, porque me parece que era un concepto que podía unir a personajes muy distintos, tal como lo vemos”.

La ópera prima de Karla Badillo viene de triunfar por partida doble en el Festival de Málaga. Bajo la distribución de Pimienta Films, en algún momento del año Oca se estrenará en cines de México.