Regresan los juguetes

Woody, Buzz y Jessie juegan con la tecnología en

La cinta ofrece una reflexión actual sobre la influencia de los aparatos electrónicos frente al poder de la imaginación; la saga sigue conquistando al público

Los protagonistas de Toy Story se enfrentan a Lilypad en esta entrega de la saga. Foto: Especial

Hace poco más de 30 años, Pixar y Disney tomaron al mundo por sorpresa con una singular aventura animada que de inmediato logró conectar con chicos y grandes gracias al carisma de un grupo de juguetes con la misión de hacer feliz al niño al que le pertenecían: Toy Story. Fue así como conocimos al testarudo vaquero Woody y al, por momentos desesperante, astronauta Buzz Lightyear, quienes junto a varios amigos bastante curiosos han vivido toda clase de aventuras en la pantalla.

Este año ha marcado el esperado regreso de los personajes mencionados, ahora con una nueva aventura en la que tenemos como protagonista a la vaquera Jessie, quien, al reencontrarse accidentalmente con su pasado, emprende su propio viaje para superar una antigua pérdida y sanar una herida que ha llevado cargando durante muchísimo tiempo, mientras lidera una batalla contra el nuevo peor enemigo de los juguetes: los aparatos electrónicos.

Toy Story 5 nos coloca a lado de los juguetes de Bonnie, una niña con una enorme imaginación y capaz de crear las historias de juego más grandiosas, pero con problemas para socializar con otros niños, lo cual, según sus papás, se arreglará cuando le regalan una Lilypad, que básicamente es la mejor tablet que podrías regalarle a un niño y que, en palabras del propio Woody, “con su tecnología sirve para hacerlo todo, mientras que los juguetes sólo sirven para jugar”. La llegada del dispositivo le permite a la pequeña vincularse rápidamente con otras niñas y al fin logra tener amigas, sin embargo, el costo de esto es desapegarse de aquello que realmente la hacía feliz y se obliga a sí misma a ser de cierta forma para poder encajar con los demás.

La película animada se desarrolla esencialmente bajo la premisa central de que la era del juguete ha terminado debido a que los niños ya no juegan con juguetes y que éstos son cosa del pasado, con la tecnología superando al poder de la imaginación. Esto provoca preocupación, enojo y depresión entre los juguetes, que, al igual que las personas ante una situación frustrante o sensible, se sumergen en la duda y se cuestionan sobre sus verdaderas capacidades y el propósito de su existencia.

Aunque primero se plantea que la tecnología hace que los niños crezcan más rápido y dejen de jugar como se jugaba antes, conforme la historia avanza algunos de sus personajes van entendiendo que, tal vez, el nuevo cambio tecnológico no sea tan malo, y que los juguetes seguirán estando ahí sin importar qué dispositivos avanzados lleguen, ya que el verdadero propósito de un juguete siempre será ayudar a los niños, influenciando en ellos para sacar lo mejor de sí mismos.

Por otra parte, la cinta muestra también que para muchos niños puede ser un poco más complicado el crecer y lograr tener una identidad propia debido a la presión y las burlas de otros. Es un ejemplo de que la necesidad de encajar está presente en nosotros desde que somos pequeños, pero es bueno enfrentarse al rechazo. También es una enseñanza de que, al aceptarnos tal como somos, es seguro que alguien más nos reconocerá por el simple hecho de ser auténticos.

Con una historia compuesta por distintas capas, una combinación de animación por computadora que ha caracterizado a la franquicia desde sus inicios y un estilo de animación más tradicional que resulta dinámico, así como personajes con los que es fácil identificarnos, Toy Story 5 lo tiene todo para convertirse en el nuevo fenómeno animado de Disney.

Se trata de una película optimista que fascinará por igual a los fans de la franquicia creada por Pixar y a quienes se acerquen a ella por primera vez.


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