Inclusión desde el escenario

Rompe la actuación barreras de inclusión con proyecto Bantú

IMPULSAN hermanos Arce talleres para personas con discapacidad; van 70 estudiantes formados; alistan cortometrajes

MÓNICA y Juan Arce, ayer, en La Razón. Foto: David Patricio|La Razón

Convertir la actuación en una herramienta de inclusión, desarrollo personal y profesionalización para personas con discapacidad es el objetivo que persiguen los hermanos Mónica y Juan Arce con Bantú, un proyecto nacido tras el éxito de la película La laguna rosa que, luego de formar a más de 70 alumnos en seis años, iniciará una nueva generación de talleres a finales de agosto.

La iniciativa no sólo permite que varios de sus participantes den el salto a producciones profesionales, sino que también busca cambiar la manera en que la industria audiovisual representa a las personas con discapacidad.

La actriz Mónica Arce y su hermano Juan, ayer tras la entrevista. ı Foto: Especial y David Patricio|La Razón
  • El Dato: Para informes de los cursos en línea y presencial, e inicio de éstos el próximo agosto, pueden contactar a Bantú a través de sus cuentas oficiales: @lagunarosafilm.

Todo comenzó después del largometraje estrenado en cines en 2023, tras una exitosa ruta internacional en festivales que acumuló más de 30 premios. Mónica Arce, protagonista de La laguna rosa, obtuvo 12 reconocimientos como Mejor Actriz. Sin embargo, para los hermanos, el verdadero impacto de la película llegó cuando descubrieron que muchas personas con discapacidad querían prepararse como intérpretes, pero no encontraban espacios para hacerlo.

“Yo quiero mostrar que la gente que tiene discapacidad, igual que yo, puede hacer muchas cosas, que también tengamos metas”, comparte Mónica Arce durante una conversación con La Razón. Esa convicción terminó convirtiéndose en el motor de Bantú.

  • El Tip: juan arce lleva más de 15 años trabajando en medios audiovisuales. Uno de sus sueños era hacer una película.

Juan Arce recuerda que la pandemia fue el punto de partida. “Nos topamos con que muchas personas con discapacidad intelectual perdieron completamente sus rutinas. Cerraron centros de terapia, centros de desarrollo y pensamos: ‘Juntémonos a tomar clases de actuación’. Empezamos con un grupo de 15 personas y ya nunca paramos”, relata.

Lo que inició como reuniones virtuales evolucionó hasta convertirse en un programa de formación que hoy combina clases en línea y presenciales, además de la realización de proyectos audiovisuales con sus propios estudiantes.

La actriz Mónica Arce y su hermano Juan, ayer tras la entrevista. ı Foto: Especial y David Patricio|La Razón

“Pensamos que la actuación es para todos”, afirma Juan Arce. “Hemos desarrollado una metodología donde todos nos divertimos y vamos aprendiendo muchas cosas de nosotros mismos. No importa si alguien quiere dedicarse a actuar o simplemente desarrollar habilidades para su vida cotidiana”.

Mónica Arce no sólo participa como actriz. También coordina buena parte de la operación del proyecto.

“Yo mando la información, organizo los grupos, llevo la parte administrativa y también apoyo en las clases. Cuando Juan no puede, hago calentamientos o algunas dinámicas”, explica orgullosa.

La metodología se adapta a cada participante. Juan, actor, director y maestro de actuación desde hace nueve años, explica que el aprendizaje ha sido mutuo.

“Cuando abrimos el primer taller llegó un alumno ciego. Yo tenía muchos ejercicios que dependían de referencias visuales y tuve que replantear completamente la manera de enseñar. Nos movimos hacia lo auditivo y funcionó increíble. Cada generación representa un nuevo reto y todos vamos creciendo juntos”.

Además de las clases, Bantú ya produjo dos cortometrajes junto con sus estudiantes. El más reciente, The Shot (El rodaje), comenzó su recorrido por festivales y apuesta por la comedia.

“Queremos demostrar que las personas con discapacidad pueden protagonizar cualquier historia”, sostiene Juan Arce. “No solamente dramas relacionados con su condición. Pueden hacer comedia, terror, melodrama”.

Esa visión también es compartida por Mónica Arce. “Me siento muy feliz dando clases con Juan. Creo que es una oportunidad muy grande para los dos y para todos los actores que llegan con nosotros. Yo aprendo mucho de cada persona que entra al taller”, dice.

Para ella, la actuación ha fortalecido su confianza. “Cuando estoy con Juan me siento segura porque es mi hermano, pero también con los alumnos. Todos aprendemos juntos”, dijo.

Actualmente, los cursos en línea reú-nen a participantes de México, España, Perú y Argentina, mientras que en territorio nacional reciben alumnos de entidades como Veracruz y Puebla.

La intención es ampliar su presencia mediante talleres para empresas, fundaciones e instituciones interesadas en fomentar la inclusión y mejorar habilidades de comunicación.

“Nos ha sorprendido mucho la respuesta de organizaciones privadas. Descubrieron que la actuación también sirve para desarrollar seguridad, comunicación, empatía y trabajo en equipo”, comenta Juan Arce.

A pesar del crecimiento, Bantú continúa siendo un proyecto independiente. “No tenemos el apoyo de ninguna marca, empresa ni institución gubernamental. Somos dos hermanos con una misión”, reconoce el director.

Su aspiración va mucho más allá de impartir cursos. Trabajan ya en el desarrollo de una nueva película, una obra teatral y más contenidos audiovisuales en los que los propios alumnos sean protagonistas.


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