Gracias al proyecto El inicio de la animación mexicana (1935-1938), el país recupera el punto de partida de su cine animado, tras la restauración en 4K, digitalización y compilación, por primera vez en una sola colección, de seis cortometrajes considerados los primeros realizados en la nación.
Éstos se presentarán en la edición 45 del Foro Internacional de Cine, que se llevará a cabo del 13 de agosto al 10 de septiembre en la Cineteca Nacional.
- El Dato: LOS SEIS rollos fueron escaneados cuadro por cuadro mediante tecnología especializada ARRISCAN.
La iniciativa, impulsada por Focine, el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) y el Laboratorio de Restauración Digital de la Cineteca Nacional, rescata un legado que permaneció invisible durante casi 90 años y devuelve a la pantalla el origen de la animación mexicana.
La colección reúne El tesoro de Moctezuma, Siete cabritos y el lobo, Una noche de posada y Paco Perico Premiere, entre otros. Los títulos fueron realizados por Producciones AVA, fundado por Alfonso Vergara Andrade, un médico otorrinolaringólogo que financió estas películas con los ingresos de su profesión, convirtiéndose en uno de los grandes pioneros de la animación mexicana.
“Son seis cortometrajes que se realizaron entre 1935 y 1938 y apenas ahora se pueden ver juntos y en una buena calidad”, destacó ayer en conferencia de prensa Jania Alarcón, coordinadora del proyecto, al explicar que algunas de estas piezas únicamente tuvieron exhibiciones aisladas y nunca se habían presentado como una colección completa.
La restauradora recordó que Vergara desarrolló estas producciones cuando el cine de este tipo apenas comenzaba a consolidarse en el mundo. “Él mismo pagó estas animaciones con su trabajo como otorrino y colaboró con artistas que habían participado en producciones estadounidenses. Hay cierta influencia de los hermanos Fleischer, pero también una identidad profundamente mexicana”, explicó.
Ese sello nacional aparece en cada uno de los cortometrajes. La Posada, por ejemplo, retrata las tradicionales celebraciones decembrinas, las letanías y los tamales; La Cucaracha toma como hilo conductor la popular canción mexicana, mientras que Los Cabritos muestra paisajes inspirados en los volcanes, los nopales y escenarios característicos del centro del país.
“Cada uno tiene elementos muy particulares de la cultura mexicana. Mientras en Estados Unidos surgían personajes como Betty Boop o Popeye, aquí ya se estaban creando historias con nuestras tradiciones”, dijo.
Subrayó que el rescate representó casi un año de trabajo, desde la investigación y localización de los materiales hasta la restauración digital. El equipo intervino negativos originales de nitrato —un soporte altamente inflamable utilizado hasta mediados del siglo XX— y materiales en acetato resguardados en las bóvedas especializadas de la Cineteca Nacional.
Además de la restauración de imagen, el proyecto recuperó el color original respetando el formato de exhibición con el que fueron concebidas las obras y remasterizó las pistas sonoras.
Como parte de la experiencia, cada corto inicia con un comparativo entre el material original y la versión restaurada.
“Queríamos que el público entendiera cómo llegaron los materiales y todo el trabajo que existe detrás”, dijo.
