Sentidos Opuestos volvió al escenario que marcó una de las etapas más importantes de su carrera para demostrar que el paso del tiempo no ha disminuido la fuerza de un proyecto que sigue encontrando eco entre varias generaciones.
Alessandra Rosaldo y Chacho Gaytán ofrecieron un espectáculo de casi tres horas que mezcló la nostalgia de los años noventa con una producción contemporánea, dando el banderazo de salida a la gira Sin Límites, con la que recorrerán distintas ciudades del país.
- 10 mil personas abarrotaron el Auditorio Nacional en su primer concierto.
Desde que las luces se apagaron y sonó “Atrapada”, quedó claro que la noche sería un recorrido por la historia musical del dueto. Acompañados por un sólido grupo de bailarines, una banda dirigida por Chacho Gaytán, una orquesta, piano en vivo, visuales de gran formato y múltiples cambios de vestuario dominados por lentejuelas, brillos y una explosión de color, el escenario se transformó constantemente para dar vida a cada capítulo del concierto.
“Han pasado justo 25 años. La última vez que estuvimos aquí solitos fue en el 2001, y me da muchísima emoción ver tantas caras conocidas”, dijo Alessandra al dar la bienvenida a un público que respondió con una ovación desde los primeros minutos.
- 10 mil personas abarrotaron el recinto
“Mi papá fue quien inició este sueño. Aunque ya no está físicamente, lo puedo sentir en todas partes”, expresó visiblemente conmovida mientras el Auditorio Nacional respondió con una larga ovación.
Pero la emoción también tuvo espacio para la familia. Durante “La Octava Maravilla”, Alessandra dedicó la interpretación a su esposo, el actor Eugenio Derbez, quien se encontraba entre el público. El actor estaba acompañado de su hija Aitana, quien además sorprendió al público al aparecer en escena como parte del cuerpo de bailarines de su mamá.
Un hijo propio, la maternidad como presión social
