Un caso real

Un hijo propio, la maternidad como presión social

Alejandra Marín era empleada administrativa del Hospital General cuando fingió su embarazo durante 9 meses y ocultó este suceso a su familia.

IMAGEN de la cinta protagonizada por Ana celeste
IMAGEN de la cinta protagonizada por Ana celeste Foto: Cortesía|Netflix

DESPUÉS DE TENER tres embarazos fallidos y viéndose presionada por una familia que la hacía sentir como si algo estuviera mal en ella por no ser capaz de convertirse en madre, una mujer decide llevar a cabo un plan tan atrevido y por momentos brillante como descabellado: finge un embarazo tras conocer a una joven que no quería ser madre. Nueve meses después llega a su hogar con un bebé de alguien más.

Esta mujer es la protagonista Un hijo propio, de la cineasta chilena Maite Alberdi, quien retrata cómo la protagonista de esta historia simplemente se dedicó a subir de peso, fingió los síntomas propios del embarazo y encontró la forma de conseguir estudios médicos que indicaran que en efecto estaba embarazada, de hecho, hubo médicos serios que certificaron su estado.

  • 13 años, tres meses y 25 días en prisión fue su condena

A base de actitud y convencida de que lo que hacía iba a funcionar, la mujer llega a su meta, pero el resultado no es lo que ella esperaba y su vida termina dando un giro desafortunado.

Lo anterior no es ficción, se trata del caso real de Alejandra Marín, quien logró engañar a muchas personas al fingir su embarazo y que en el año 2009 fue protagonista en diversos medios de comunicación que la señalaron por el secuestro de una bebé. Todo alrededor de lo que sucedió con ella, de cómo casi se sale con la suya y de sus motivaciones para hacer lo que hizo sumida por la desesperación y la presión social llamó la atención de Maite Alberdi (nominada al Oscar por El agente topo) para darle forma a su nueva película y la primera que hace en México: Un hijo propio, que llegó ayer a la pantalla de Netflix.

Combinando eficazmente el formato documental con elementos del cine ficcionado, la directora consigue contar una historia muy humana que avanza a través de las declaraciones de la verdadera Alejandra y otras personas que estuvieron involucradas directa e indirectamente en lo que ella hizo, al mismo tiempo que se recurre a las actuaciones de un elenco encabezado por Ana Celeste y Armando Espitia para recrear de manera realista mucho de lo ocurrido.

Esta combinación le permite al espectador involucrarse más en lo sucedido e ir siguiendo los pasos de la protagonista de la historia, mientras inevitablemente se hace preguntas como ¿por qué hizo eso?, o ¿cómo es que nadie se dio cuenta de la verdad?

El mayor acierto de esta cinta es la manera en la que Alberdi logra conectar con sensibilidad con un relato que puede resultar incómodo al hacernos ver nuestros propios prejuicios como sociedad y la forma en la que éstos pueden romper a alguien para llevarle a cometer actos desesperados que rayan en lo insano e incluso en lo criminal.

La directora nos hace testigos de hasta dónde puede llevarnos la presión social y familiar, el dolor por no poder lograr algo que relativamente millones de personas pueden hacer y la obsesión malsana por la maternidad.

Con Un hijo propio, la directora entrega una pieza cinematográfica tan impactante como inverosímil que no busca complacer la lógica cotidiana, sino sacudir las certezas del espectador, y que sostiene su pulso gracias a una dirección magistral que transforma el exceso en una virtud visual y narrativa.


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