Se estrena mañana en Netflix

Fito Páez cuenta su historia desde las entrañas en documental

Matías Gueilburt, director y amigo del artista desde hace 25 años, dice a La Razón que este proyecto no es una oda, sino un retrato humano; “hay muchas reflexiones que salen de nuestras conversaciones”, comparte

El cantante y compositor Fito Páez, en un fotograma del proyecto fílmico.
El cantante y compositor Fito Páez, en un fotograma del proyecto fílmico. Foto: Netflix

Al inicio del documental Fito Páez: el mundo cabe en una canción, el intérprete de “El amor después del amor” advierte que dejará “que pasen cosas más reales, no caretas”. Y así ocurre en este retrato íntimo en el que desde su propia voz cuenta su historia: la caída que en 2024 le hizo posponer su gira, su vulnerabilidad en el hospital, la importancia que tiene la música en su vida, la convivencia con sus hijos, los duelos que enfrentó, la exigencia en cada ensayo o las reflexiones sobre su presente más inmediato.

“Él cuenta su historia, no es una interpretación. Es un tipo que saca desde sus entrañas muchas cosas que ve del mundo y de la vida… El accidente que tiene es un poco un arco donde de alguna forma hay un hombre que va cambiando su piel y va pudiendo asimilar cosas de su historia que nunca había podido cerrar, como este vínculo con la madre. Fue poderoso dentro de la película”, dijo en entrevista con La Razón desde Argentina Matías Gueilburt, director del documental y quien ha sido amigo de Fito Páez desde hace 25 años.

En el filme, era importante no presentar una biografía, sino ir más allá y mostrar aspectos de la vida del intérprete de “Al lado del camino” que son poco conocidos, como su vulnerabilidad después de la caída que le provocó la fractura de cinco costillas.

  • El Dato: Es un viaje por la historia de sus amores y desamores, hijos y amistades, excesos, tragedias y éxitos.

“Es un momento donde se asumen un montón de cosas, digamos el paso del tiempo. Después de la caída, ninguno de nosotros pensaba que se iba a reponer en tan poco tiempo. Tres meses después tenía los compromisos en el Movistar Arena (en Argentina), había suspendido lo del concierto en el Zócalo en México, pero lo volvía a hacer. Era una exigencia física muy grande; es un tipo muy dado a hacer, que realmente no para, un apasionado y creo que eso está muy retratado”, comentó el realizador del documental que se estrena mañana en la pantalla de Netflix.

Durante más de un año, Matías Gueilburt siguió los pasos de Fito Páez en diversos lugares, como Londres, la Ciudad de México o Madrid.

“Hay muchas reflexiones que salen de nuestras conversaciones. Son dos personas que conversan sin prejuicios, sin miedos, sin ocultamientos, donde se pueden ver un montón de cosas que piensa de la vida”, contó el director de El representante de Dios.

Entre reflexiones del presente y flashbacks al pasado, va siguiendo el camino de un artista que está dispuesto a mostrar su historia.

“Todo este presente está bordado en relación a cosas que construyen desde este presente de su pasado, la idea de cómo llegás a la cumbre. Pensar que cuando le toca El amor después del amor es el gran momento de cumbre y era muy joven. De pronto te explota una cosa que no controlás y te sentís solo. Estás rodeado de gente a la cual no sabés ni quiénes son. Eso te va haciendo una especie de coraza y te lleva a sentirte vulnerable”, compartió Matías Gueilburt, quien en un viaje que le propuso a Fito Páez, y que se plasma en el documental, tuvo la oportunidad de tener “charlas y caminatas hermosas. Pudo contarme cosas que nunca había dicho, se abrió mucho”, aseguró.

En el filme hay varios momentos en los que se aprecia cómo se ha hecho de un lugar importante en la historia de la música, cómo la sigue concibiendo como un trabajo artesanal. Y también los aprendizajes de Charly García.

“Los ensayos nunca se habían mostrado. Los vivía con la cámara y decía: ‘Wow, cada detalle que él está escuchando’. Creo que por primera vez se muestra la idea de cómo él, con los años, se transformó en un director de orquesta. Es uno de los grandes momentos del documental”, dijo.

Matías Gueilburt optó por una cámara omnipresente que no interrumpe ningún proceso creativo de quien es uno de los máximos exponentes del rock argentino y de Latinoamérica.

Hizo un monumental trabajo de búsqueda de archivo, la mayor parte provino de las grabaciones que ha hecho en 25 años de amistad con el artista. “Muchos de los archivos los había filmado yo a lo largo de estos 20 años, cosas que nunca habían encontrado su lugar. Tenía video de cuando grabamos ‘Margarita’, un momento hermoso. Fueron años de mirar material y encontrar una aguja en el pajar, porque a veces los materiales son horas y tenés que encontrar esa mirada, ese gesto, esa frase”, contó.

Para conseguir una foto de Fito Páez de niño en el piano, se buscó a excompañeros y hallaron un VHS. “Esa imagen es igual al Fito de ahora, los mismos gestos, la misma sonrisa, los mismos movimientos. Fue emocionante”.

Después de haber vivido este viaje personal a las caras más íntimas de Fito Páez, el director afirmó que uno de los aspectos que más admira del cantante es cómo “peleó por su destino hasta ser uno de los grandes exponentes del rock argentino. Después de 25 años de amistad, igual lo vuelvo a mirar, lo veo en el escenario y digo: ‘¡Qué genio!’”.

Fito Páez: el mundo cabe en una canción

Estreno: 3 de septiembre

Plataforma: Netflix

Género: Documental


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