Hace ya dos décadas las salas de cine recibieron una película extraordinaria que cambiaría para siempre la percepción de la fantasía gracias al ingenio innovador de un Guillermo del Toro que presentaba una visión cautivadora e inquietante que fusionaba la dureza del mundo real con la fascinación de un universo subterráneo en El laberinto del fauno. Ahora celebramos 20 años del estreno de una cinta que definitivamente cambió al cine y que nos maravilló por completo, convirtiéndose en referente definitivo para muchas producciones que llegarían después.
Bajo el plomo de la posguerra española en los años 40, Guillermo del Toro teje un cuento de hadas oscuro y desgarrador en el que Ofelia es arrastrada junto a su madre embarazada al campamento de un militar sin escrúpulos volcado en cazar a los guerrilleros ocultos en los alrededores. Mientras la tensión política se respira en cada rincón, la historia da un giro hacia lo fantástico con la aparición de un fauno milenario que le impone a la pequeña tres peligrosas pruebas para demostrar que es la heredera olvidada de un reino mágico.
Con una propuesta narrativa original que destaca situando a una niña inocente (interpretada magistralmente por Ivana Baquero) en la sofocante posguerra española, a través del choque de un régimen y las pruebas místicas impuestas por un misterioso ser (un Doug Jones en una de sus mejores interpretaciones), la película entrelaza la historia real con la fábula oscura a partir de un guion espléndido que muestra cierta finura para abordar temas como la desobediencia civil como acto de dignidad, la inocencia perdida, la elección personal frente a la tiranía, la crueldad de la que pueden ser capaces las personas y la capacidad transformadora de la imaginación.
Uno de los aciertos más contundentes de esta emotiva película radica en su construcción temática y psicológica del horror porque, mientras que las criaturas fantásticas deslumbran por su estética, se establece que el monstruo más temible no habita necesariamente en las profundidades de algún lugar, sino en la misma condición humana; algo que vemos claramente en el Capitán Vidal, encarnado por un Sergi López que impone miedo con su sola presencia y representa lo inhumano que puede llegar a ser un hombre. Pero, en contraposición a esa maldad humana tenemos a Maribel Verdú como Mercedes para no perder la esperanza en que también habrá siempre alguien generoso y dispuesto a ayudarnos a pesar de que nuestro alrededor luzca desolador.
Vale la pena mencionar que el mundo fantástico que rodea a la protagonista y que resulta un elemento que muchos recordamos de la película por su espectacularidad visual es el resultado de un trabajo dedicado en el apartado de la dirección de arte, el cual complementa al maquillaje y los efectos prácticos para darles vida a personajes como el icónico Fauno bajo capas de prótesis o el aterrador Hombre Pálido, partícipe de una de las escenas más desesperantes en la historia del cine moderno. Siguiendo en el apartado técnico, la producción es una muestra perfecta de excelencia artesanal desde la fotografía matizada y llena de contrastes hasta el vestuario con precisión histórica y la banda sonora, donde cada elemento suma para construir una experiencia audiovisual envolvente.
El aniversario número veinte de la película española-mexicana ganadora de nueve premios Ariel, tres BAFTA, siete Goya y tres Oscar, marca su regreso a salas de cine en una cuidada restauración en 4K que aporta una nueva nitidez y una conversión a 3D que le da otra profundidad a sus escenarios. El laberinto del fauno está de vuelta en salas de Cinépolis desde el 15 de Octubre y también durante la edición de este año del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), contando con la presencia de Guillermo del Toro.
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