Estreno en cines

Takashi Yamazaki: Quise que Godzilla provocara terror instintivo

Dos monstruos protagonizan una batalla sin precedentes en la secuela Minus Zero; el cineasta apuesta por IMAX y una historia sobre la fragilidad

Imagen promocional de la película.
Imagen promocional de la película. Foto: Especial

La destrucción vuelve a amenazar a la humanidad en Godzilla Minus Zero, secuela de Godzilla Minus One, con la que el cineasta japonés Takashi Yamazaki lleva a otro nivel el universo del legendario kaiju. La nueva película amplía la escala de sus enfrentamientos con la aparición de dos monstruos gigantes, una batalla física de dimensiones inéditas y una propuesta visual concebida para IMAX.

Sin embargo, detrás del espectáculo de efectos especiales, el director plantea una reflexión sobre las consecuencias de la guerra, el poder de las armas de destrucción masiva y el valor de proteger a la familia y la vida cotidiana.

  • El Dato: Para esta entrega, reunió a un equipo de 50 especialistas en efectos visuales, encargados de dar vida a dos criaturas y escenarios oceánicos. 

“Todos quedaron encantados con Godzilla Minus One, así que sentí que no podíamos decepcionarlos con la secuela, por lo que me esmeré mucho”, explicó Yamazaki, quien reconoció que, aunque conservó su estilo cinematográfico, decidió ampliar sus posibilidades creativas gracias a un presupuesto mayor. “Eliminé las limitaciones en ciertas expresiones que antes me había reprimido. Creé muchas situaciones un tanto egoístas y me permití trabajar con mucho más libertad de lo habitual”.

Esa independencia se tradujo en una producción de mayor complejidad, con numerosos escenarios, aviones y secuencias de acción que exigieron un trabajo más minucioso. El realizador destacó que incluso una sola escena podía requerir la construcción de paisajes y decorados específicos. “La frecuencia de los cambios de escena es realmente asombrosa. Hay muchísimas situaciones diferentes en todo el filme”, comentó.

Uno de sus principales retos fue llevar la película al formato IMAX, para lo cual cuidó hasta los detalles más pequeños de los escenarios y las interpretaciones. “Sentí que la pantalla no aguantaría a menos que creáramos el mundo con mucha más meticulosidad”, señaló. Incluso recurrió a enormes ventiladores para reproducir el viento en las escenas exteriores filmadas en estudio, aunque el ruido obligó al elenco a redoblar los diálogos durante la posproducción.

La exigencia también estuvo en recrear un cielo permanentemente nublado, debido a la presencia del monstruo, ya que requería una atmósfera oscura. Ante la falta de condiciones climáticas adecuadas, el equipo utilizó un espacio pavimentado de apenas 20 por ocho metros, que transformó mediante decorados y escombros para simular distintas locaciones.

Después del Oscar que obtuvo Godzilla Minus One por sus efectos visuales, Yamazaki evitó convertir el reconocimiento en una presión para esta entrega. “Entré convencido de que si me obsesionaba con el premio, fracasaría. Ganar fue una experiencia maravillosa, pero cuando estábamos haciendo la película anterior, no pensábamos en premios en absoluto”, afirmó.

Sobre el enfrentamiento entre ambos monstruos, destacó que la tecnología digital permitió explorar movimientos difíciles de conseguir con los antiguos trajes físicos utilizados en el cine japonés.

“Con la aparición de dos monstruos, es inevitable que se produzcan combates destructivos e intensos. La batalla entre Godzilla y el monstruo enemigo se convirtió en una feroz contienda física sin precedentes. Al ver las escenas de acción intensa, no pude evitar sonreír, pensando: ‘Esto es increíble’”.

Pero la espectacularidad no desplaza el corazón emocional de la historia. Yamazaki quiso construir personajes alejados del héroe tradicional, para concentrarse en personas que desean proteger a sus seres queridos. “En lugar de tratar de salvar el mundo bajo una premisa grandiosa, quise representar deseos humildes, casi egoístas, como querer proteger a la preciada familia y una modesta vida cotidiana”, concluyó.


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