Martes 20.10.2020 - 21:09

El caballero de la guitarra

El caballero de la guitarra
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¿Y ahora qué vamos a hacer si en el asalto del suplicio, cuando se despliegan las silabas del desamor ya no está el requinto de Chamín para subrayar que la vida es una mudanza de frívolos tornasoles y no otra cosa?  Chamín Correa era un hidalgo por partida doble: integrante de Los Tres Caballeros junto con Roberto Cantoral  y Leonel Gálvez, el bolero mexicano se concreta en los trinados de su guitarra.

Los Tres Caballeros: trío de voces irrepetible. Voz prima de Gálvez, excepcional; modulación en voz segunda de Chamín Correa; y Roberto Cantoral en recitación de gradación  tercera de tejido armónico único. Pero, el secreto del éxito estaba en el requinto creativo de agresiva prosodia ejecutado por Chamín: requinteo con una o dos cuerdas en la recurrencia de acordes complejos y muy bien estructurados.  Chamín se adueñaba de la anochecida con ese requinto brillante y vigoroso.

“El reloj” y “La barca”, sin las imaginerías melódica-armónicas de las cuerdas de Chamín, son dos composiciones desabrigadas que carecen de provocación. “Para mí el requinto es un arma con la cual arremeto sobre la melodía y devuelvo al cielo armónicos que le pertenecen a Dios”, decía el intérprete de “Maldición quererte”.

El pianista de jazz Dave Brubeck lo convidó a tocar en el álbum Bravo! Brubeck! (1967). “Brubeck me invitó y yo acepté. Cuando empecé a requintear, yo recuerdo que el americano me miraba y sonreía. Solté los dedos y lo que hice en ‘Cielito lindo’ fue una locura”, comentaba Chamín entre un tequila y otro.

Flor Silvestre, Julio Iglesia, Lucho Gatica, Gloria Estefan, Oscar Chávez, Eugenia Leon, Lucía Mendez y Rocio Dúrcal, entre otros cantantes, apreciaban sus arreglos: muchos de sus éxitos fueron armonizados por él. /  “Déjame solo”, “Demasiado tarde”, “Dónde estás”, “Perdón”, “Te conquistaré”, “Muchachita montañesa”, “Te perdono”, “Cubana”, “Rumbo perdido”... El bolero mexicano se ha quedado sin su requinto, desanda en orfandad por las cantinas. La bohemia reclama. Una barca ha encallado en el amarradero: el reloj se ha detenido en el penúltimo conforme.

https://www.youtube.com/watch?v=vgOgHxfMVKE