Se estrena hoy en México

Napoleón, de Ridley Scott, galopa a medias

Desperdicia un elenco de primera línea encabezado por Joaquin Phoenix y Vanessa Kirby; destaca la estética referente a artistas de la época 

Joaquin  Phoenix, en la piel del emperador Napoleón.
Joaquin Phoenix, en la piel del emperador Napoleón.Foto: Especial
Por:
  • Jesús Chavarría

En la película Napoleón, el reconocido director británico Ridley Scott vuelve a demostrar su capacidad para elaborar épicas espectaculares, salvando así de la completa quema una cinta de gran envergadura y altas pretensiones, pero que nunca sustenta sus directrices.

El largometraje es tibio cuando busca la sátira y desperdicia a un elenco de primera línea encabezado por Joaquin Phoenix —Joker (2019) y Her (2013)— y Vanessa Kirby —Fragmentos de una mujer (2020) y The Son (2021)— cuyo desempeño es sólido, pero se quedan estacionados en un par de rasgos de sus personajes, Napoleón y Josefina, respectivamente.

La narración apenas sostenida por cierto rigor histórico y una escolar línea de tiempo, casi de inmediato renuncia al prometedor ímpetu esperpéntico con que en un principio retrata a la aristocracia, y a la mirada salvaje con que aborda el revanchismo de la sociedad francesa.

Lo anterior lo hace para recargarse en la relación entre Napoleón y la que habrá de ser su esposa, Josefina, dejando que su ascenso militar y político sea meramente anecdótico. 

Las motivaciones y circunstancias que llevan a Napoleón a convertirse en el gran general y emperador, incluso son más bien referidas por los otros personajes, pero por más que repitan palabras como “ambición”, éstas nunca tienen desarrollo alguno y, mucho menos, se materializan en su figura reducida a un hombre opacado por la dependencia hacia su madre, la infidelidad en su matrimonio y la posterior búsqueda de un heredero, temas sobre los cuales tampoco se profundiza mucho que digamos. 

Por supuesto, las referencias estéticas son un plus, como la forma en que por momentos fugaces la fotografía busca replicar las tonalidades y composiciones de algunas pinturas neoclásicas, y hasta en la coronación incluye la breve aparición de quien se podría inferir es uno de los artistas responsables, Jacques-Louis David, pintor francés de gran influencia en el estilo neoclásico del siglo XVIII.

No se puede negar que las secuencias de combate intercaladas durante el trayecto son realmente impresionantes con la cámara adentrándose vertiginosa entre las patas de los caballos, plantando cara a los choques de bayonetas, las explosiones de los cañones, los cercenamientos y los estallidos de vísceras, contrastando con planos abiertos de los navíos y ciudades en llamas. 

Pero es hasta su último tercio, al enfocarse meramente en las batallas, que la zozobra previa de las mismas y los puntos de tensión se estiran para que el dramatismo se asome en la pantalla, pero sobre todo, es cuando se puede ver algo de la capacidad de Napoleón, quien se presume como uno de los más grandes genios de la estrategia.

Sin embargo, para entonces ya es demasiado tarde, carece del sustento que da un verdadero desarrollo y no sólo meras menciones incidentales.

Al final, en este retrato incompleto que presenta el otrora director de joyas fílmicas como Alien (1979), Blade Runner (1982) o Gladiador (2000), y más recientemente de estupendas películas como El último duelo (2021), el discurso acerca de las innumerables pérdidas humanas sobre las que se construyen las leyendas de los conquistadores, aunque no deja de ser importante, sí es simplista a la hora de abordar las guerras y sus protagonistas, principalmente a Napoleón.

El largometraje llega hoy a la cartelera mexicana y después se podrá ver a través de la pantalla de Apple TV. 

Napoleón cruzando los Alpes, óleo de Jacques-Louis David de 1811.
Napoleón cruzando los Alpes, óleo de Jacques-Louis David de 1811.Foto: Especial

Napoleón Bonaparte

  • Militar y político francés
  • Nació: 15 de agosto de 1769
  • Trayectoria: Cónsul y emperador de Francia; derrotó a Prusia en las batallas de Jena y Auerstedt, solidificó su dominio luego de triunfar en la batalla de Wagram, impulsó el Código Napoleónico, entre otros aspectos más.