Aun cuando el país logró una disminución de 30 por ciento en los homicidios dolosos durante el primer semestre del año, Colima tuvo un escalamiento que le valió ser la única entidad en alcanzar un nivel “extremo”, con una tasa seis veces mayor que la nacional.
Además, la violencia letal se redujo 27 por ciento en el país desde 2024, aunque este fenómeno no se dio en todo el territorio y, por el contrario, ha crecido en algunos “focos persistentes”, cuya máxima expresión es también Colima, con un incremento de 24 por ciento durante el último año.

- El Dato: EL ESTADO mantiene una brecha de 35.6 homicidios dolosos más por cada 100 mil habitantes en relación con la tasa nacional, según los resultados del lapso enero-junio.
La violencia letal se mide a partir de cinco componentes, que son homicidio doloso, homicidio culposo, feminicidio, otros delitos contra la vida, y personas desaparecidas y no localizadas.
Es tal la “persistencia”, apunta un análisis de la organización México Evalúa divulgado ayer, que al medir los primeros semestres de cada año, a partir de 2015 y hasta 2026, la variación al alza en la entidad es de 371 por ciento.
Al ponderar el incremento de la violencia letal en puntos de tasa en el periodo semestral entre 2025 y 2026, Colima vuelve a ser la entidad que se volvió más violenta en el año, con un escalamiento de 12.8 unidades, para alcanzar una tasa de 67 por cada 100 mil habitantes. El promedio estatal es de 25.4 por cada 100 mil.
- 11 estados tienen niveles muy altos o extremos de crímenes
“INACEPTABLE”. Uno de los componentes más representativos de la violencia letal es el homicidio doloso. En este punto, el análisis titulado “De la violencia a la pacificación, monitoreo de la violencia letal en México”, establece que los niveles de asesinatos en el primer semestre de 2026 no son aceptables en México.
Con 6.7 episodios por cada 100 mil habitantes en medio año, el país se ubica en nivel “muy alto” frente a los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y frente a sus 10 principales socios comerciales. Y la situación empeora al bajar de escala, con 10 de las 32 entidades situadas en un nivel “muy alto”, aunque Colima es la única entidad que llega a un nivel “extremo” frente a dichos referentes. El reporte subraya que Colima registra una tasa 6.3 veces mayor que la nacional, con una brecha amplia de asesinatos por cada 100 mil habitantes, ya que tiene 42.3 crímenes.
El estudio mide también el deterioro acumulado de la violencia letal; es decir, cuántos puntos de tasa ganó o perdió la entidad entre 2015 y 2026. Apunta que 15 entidades tienen un mayor deterioro, pero Colima vuelve a encabezar este apartado, con 33.0 unidades de tasa por cada 100 mil habitantes ganados.
- El Tip: EN 2026, la región norte de México ha tenido la tasa más alta (27.5) de violencia letal y también la mayor participación en las víctimas nacionales (27.2 por ciento).
OBSERVACIÓN POR ZONAS. La violencia letal por región durante el primer semestre de 2026 se concentró principalmente en el norte del país, con una tasa de 27.5 por cada 100 mil habitantes.
En contraste, la zona central del territorio presenta la tasa más baja, al reportar 15.9 y que representa el 14.4 por ciento del total de las víctimas.
Además, el rango entre regiones es mucho más estrecho que el rango entre entidades. Esto significa que este indicador no está confinado a un bloque territorial amplio, sino que está distribuido en focos estatales presentes en todas las regiones. Las cinco entidades con mayor tasa pertenecen a cuatro regiones distintas.
Sobre el cambio de composición de la violencia letal, los componentes de feminicidio, personas desaparecidas y no localizadas y otros delitos contra la vida tuvieron un aumento, al comparar 2015 y 2026. Estos incrementos ocurren en paralelo con la reducción del homicidio doloso en el mismo periodo.
SUBEN DESAPARICIONES. En ese sentido, el informe de México Evalúa menciona que la composición de la violencia letal se transformó en el país, ya que en 2015 el homicidio doloso y la modalidad de culposo aportaban, en conjunto, 80.7 por ciento del indicador, pero en 2026 solamente aportan 60.6 por ciento.
Mientras tanto, ese espacio lo ocuparon otros delitos contra la vida, que casi triplicaron su tasa —de 1.64 a 4.88— y las personas desaparecidas y no localizadas la multiplicaron por más de dos, al pasar de 1.58 a 3.58.
También se menciona que entre 2015 y 2026, considerando el primer semestre de ambos años, el homicidio doloso se redujo en 16 de las 32 entidades.
A primera vista parecería una buena noticia extendida, estableció la organización no gubernamental autora del estudio, pero cuando se suman las cinco formas de violencia letal, el panorama de esas mismas 16 entidades cambia por completo, asentó.
Por ello, entre las conclusiones que plantea el análisis a la opinión pública, establece que “México, probablemente, atraviesa una etapa de reducción de la violencia letal, pero todavía no una de pacificación” consolidada.
Finalmente, señala que no se debe evaluar a partir de un solo indicador, sino que la evaluación de la política de seguridad debe apoyarse en evidencia verificable y multidimensional, no en la evolución de un solo delito.


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