El multihomicidio ocurrido en un fraccionamiento residencial de Atizapán de Zaragoza habría sido perpetrado con el objetivo de apoderarse de una presunta fortuna en criptomonedas, de acuerdo con la investigación de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM).
La indagatoria establece que los presuntos responsables tenían información de que Jonathan Meléndez, de 38 años, y su familia poseían una importante cantidad de dinero en criptomonedas. El objetivo habría sido localizar en el domicilio “una caja fría con cantidades millonarias de dólares en Bitcoins”.
El tecladista del grupo Camilo Séptimo fue asesinado junto con su esposa, de 35 años y con cuatro meses de embarazo; su hija de tres años, y una joven de 21 años. También fue privada de la vida una perra de raza Golden Retriever, de aproximadamente un año de edad.
- El Dato: La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, informó que el menor que sobrevivió al ataque recibe inicialmente atención de las autoridades del Estado de México.
Según la fiscalía estatal, una vez obtenido el supuesto botín, el cómplice del autor intelectual de los homicidios recibiría dos millones de pesos “por la ayuda”.
La investigación sostiene que el ataque fue preparado con anticipación. Desde el 31 de agosto y durante la mañana del 2 de septiembre, uno de los implicados habría instruido al otro para conseguir “un desarmador plano, un desarmador de cruz, electrónicos, cinchos grandes, guantes negros de tatuajes y cubrebocas”.
Estos objetos, así como un rollo de cinta adhesiva industrial, guardan correspondencia con los materiales utilizados para maniatar y amordazar a las víctimas.
- El Tip: Diego “N“, presunto autor material de los asesinatos, es de nacionalidad argentina, y socio de negocios de Meléndez en esquemas de renta de inmuebles y turismo.
Los registros de videovigilancia del conjunto habitacional permitieron a los investigadores reconstruir los últimos momentos de Jonathan y su familia.
A las 17:42 horas, la esposa de Jonathan llegó al departamento junto con sus hijos y subió al inmueble. Más tarde, a las 19:28 horas, Jonathan arribó a bordo de una camioneta Chevrolet Suburban, acompañado de un amigo.
De acuerdo con la declaración de éste testigo, Jonathan le pidió que lo esperara afuera y le dijo: “espérame aquí abajo, si no contesto pide ayuda”. El amigo relató que percibió cierto temor en la víctima y, al no recibir respuesta a sus mensajes, decidió pedir auxilio en la caseta de vigilancia.
La Fiscalía estableció que el intervalo de muerte de las víctimas se ubica entre las 17:30 y las 20:00 horas del 2 de
septiembre, periodo que coincide con la presencia de los presuntos agresores dentro del fraccionamiento.
Jonathan fue encontrado en la recámara principal, amordazado con cinta adhesiva industrial y maniatado en un sofá, con un impacto de arma de fuego en la cabeza. En la misma habitación, en el área del baño, fue localizada su esposa, también amordazada y maniatada. Sobre sus piernas se encontraba su hija de tres años; ambas presentaban impactos de arma de fuego.
En el primer nivel fue localizada la joven de 21 años, con heridas de arma de fuego. En uno de los baños también fue encontrada su mascota, con el hocico cubierto con cinta adhesiva y un disparo en la cabeza.
Un niño, de aproximadamente cinco años, que se encontraba en otra habitación del inmueble, no presentaba lesiones visibles y fue entregado a sus abuelos, de acuerdo con el reporte de los policías que acudieron como primeros respondientes.
Otro elemento de la investigación apunta al uso de un arma de fuego equipada con silenciador. La fiscalía señala que los vecinos no reportaron haber escuchado detonaciones y que uno de los investigados habría reconocido posteriormente: “la desensamblé y aventé a una barranca”.
La fiscalía también documentó que, al momento de abandonar el fraccionamiento, uno de los implicados habría mostrado un arma de fuego al personal de seguridad para evitar que revisaran el vehículo en el que viajaban.
Para la autoridad ministerial, los indicios recabados apuntan a que el crimen fue planeado a partir de la creencia de que Jonathan y su familia tenían acceso a una cantidad millonaria de Bitcoin y que los agresores acudieron al domicilio específicamente para localizar ese supuesto recurso.
Los dos imputados fueron ingresados al Centro Penitenciario de Reinserción Social de Tlalnepantla y quedaron a disposición de la autoridad judicial. La audiencia inicial para la formulación de imputación está prevista para las 12:30 horas de este sábado.
EXIGIERON DINERO. Por separado, durante la conferencia de prensa mañanera de la Presidenta Claudia Sheinbaum, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que el multihomicidio estuvo precedido por una exigencia de dinero y amenazas.
“Definitivamente, el homicida tenía una relación comercial, por decirlo, había sido de cierta sociedad con el padre de familia”, explicó Harfuch.
El secretario no quiso precisar una cantidad demandada por los criminales. “Lo que sí es un hecho es que estaba exigiendo dinero. Hubo una exigencia. Hubo ciertas amenazas y se comete este lamentable multihomicidio”, declaró.
Harfuch detalló que las autoridades federales y estatales establecieron comunicación desde el momento en que se conoció el crimen y que las primeras detenciones se realizaron en menos de 12 horas.
Las personas arrestadas al momento son Diego Sebastián “N” y Gerardo “N” De acuerdo con Harfuch, el principal responsable de los homicidios ya se encuentra detenido, mientras que otra persona habría colaborado en los hechos.
El secretario añadió que la investigación continúa para determinar si existieron otros participantes en el ataque.
Ingresan a Barrientos los 2 detenidos por el crimen
| Por Tania Gómez |
Entre rechiflas, insultos y bajo un fuerte dispositivo de seguridad, fueron ingresados al Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Barrientos, en Tlalnepantla, Estado de México, Diego Sebastián “N” y Gerardo “N”, los dos primeros detenidos por el multihomicidio de Jonathan Meléndez, tecladista del grupo Camilo Séptimo, su esposa y su hija, ocurrido en Atizapán de Zaragoza.
Los hombres, detenidos el pasado 2 de septiembre por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, llegaron al penal por la mañana con el rostro serio y la cabeza inclinada, mientras eran escoltados por elementos de corporaciones estatales y federales.
Apenas se abrieron las puertas del centro penitenciario, los nuevos internos fueron recibidos con rechiflas y agresiones verbales de otros reclusos, en una hostil bienvenida que marcó su ingreso al penal de Barrientos.
Al ser identificado, Diego “N”, quien vestía una playera oscura y pantalón de mezclilla azul, fue cuestionado por personal de la fiscalía sobre su nombre y ocupación. Su respuesta fue contundente: “Empresario”.
Gerardo “N”, vestido con sudadera y pants blancos, respondió de manera más breve al ser interrogado sobre su actividad laboral: “Chofer”, respondió el imputado.
Ambos permanecen bajo investigación por su presunta participación en el asesinato de cuatro personas: Jonathan Samuel Meléndez Ochoa, tecladista de la banda Camilo Séptimo; su esposa, Ana Paola; su hija Sofía, de apenas tres años, y Aleyda Romero, una joven de 21 años que trabajaba en el hogar de la familia.
Los cuerpos fueron localizados el pasado martes dentro del departamento donde residían en la zona Esmeralda, en Atizapán de Zaragoza.
Mientras los dos sospechosos eran trasladados al penal, familiares, amigos, músicos y personas cercanas daban el último adiós a Jonathan, Ana Paola, la pequeña Sofía y a Aleyda Romero.
Después de permanecer en una agencia funeraria del municipio de Tlalnepantla, donde fueron velados, los cuerpos fueron trasladados después del mediodía al panteón Los Cipreses, en Naucalpan.
El cortejo fúnebre avanzó acompañado por familiares y allegados, así como por integrantes del gremio musical que acudieron a despedir al tecladista de Camilo Séptimo y a su familia.
La investigación por el multihomicidio continúa, mientras Diego “N” y Gerardo “N” enfrentan el proceso correspondiente para determinar su probable responsabilidad en los hechos.
