“Alcohol adulterado mató a mi papá, a mi tío y a su cuñado”

Joven de Mérida narra que a raíz de la Ley Seca sus familiares bebían “esa porquería”; dice que un vecino vendía 1 litro en $100; ya son 173 fallecidos en el país

Alcohol
En el ataúd uno de los muertos por consumir alcohol adulterado en México.Foto: Cuartoscuro
Por:
  • Dévora Cordero

-Esa porquería te va a hacer daño.

-No, no, sí es alcohol.

La advertencia la hizo un hijo al padre que sólo bebía cerveza, pero que empezó a consumir el “licor” que vendía un vecino de la colonia Maya, en Mérida, Yucatán -con una creciente clientela- por la Ley Seca establecida a partir del pasado 10 de abril en esa ciudad.

“Mi papá era alcohólico, no tomaba licor ni nada, pura cerveza le gustaba; pero a raíz que dejaron de vender, por mi casa un señor comenzó a vender ese alcohol”; recuerda W.C.A. sobre los días en que su padre aún vivía.

El joven de 28 años contó a La Razón cómo su familia se vio en días de Ley Seca acechada por la muerte, no la que vino con la pandemia de COVID-19; sino la del consumo de alcohol adulterado. Tres funerales tuvieron por esta causa.

Su padre, su tío y el cuñado de éste, perdieron la vida tras días, casi un mes, de consumir una bebida que se vendió en esta demarcación meridana, por no más de 100 pesos el litro.

Según datos de la Fiscalía General del Estado de Yucatán, a la fecha hay 20 muertos por la misma condición en ese estado: nueve en Mérida, siete en Acanceh, uno en Chuburná Puerto y tres en Progreso, donde una víctima tomó gel antibacterial con refresco.

“Todos los de por mi casa (tomaban), unos son tomadores de años y obviamente al no tener dónde, tuvieron que comprar eso, pero desde que empezó la Ley Seca”.

A un alcohólico, no le puedes quitar de un día para otro la bebida, reclama el entrevistado, uno de los tres hijos que dejó huérfanos de padre C.B, el hombre que se dedicaba a la jardinería y falleció a los 49 años el pasado 18 de mayo.

TRES FUNERALES

De nuestra familia murieron tres personas cercanas, cuenta el joven a tan sólo tres días de que sepultó a su padre, luego de esperar por su cadáver casi una semana.

Su tío, el hermano menor de su padre, tenía 42 años y también era bebedor. Tanto a él como a su cuñado, otro de los afectados, la muerte les mandó señales de lo que el alcohol isopropílico o propanol 2, con el que presuntamente alteraron “el licor”, había causado en su cuerpo.

-Mi tío murió el sábado (16 de mayo) en la madrugada. Prosigue con sus recuerdos.

Esta víctima tenía antecedentes de hipertensión y diabetes, por lo que cuando les avisaron del deceso pensaron que había sido un infarto. “No creímos que era un envenenamiento”, señala.

Tras la defunción de su tío, el cuñado (el segundo fallecido) comenzó a sentirse mal, hasta no sentir las piernas y dejar de ver. Eso prendió la alerta de W.C.A y su familia, por lo que de inmediato atendieron a su padre, cuando les dijo que vio “medio borroso”

“Mi papá estaba bien realmente, al hospital entró caminando, por eso nosotros nos sorprendimos cuando nos dijeron que murió” el día 18 de mayo, a menos de un día de haber sido ingresado.

El acta de defunción, cuenta W., dice que murió por “congestión visceral y un paro al corazón”; explica.

Tras la notificación de la muerte, el cuerpo de su padre ya no lo vieron en el hospital, pues por la pandemia de COVID-19 no les permitieron quedarse todo el día. Murió sin ninguno de sus familiares.

De ahí, su cuerpo fue a dar a la Fiscalía General con sede en Mérida.

Sin embargo, a la tercera víctima mortal de la familia C.B. le tomaron declaración antes de que muriera.

Su hijo afirma que acusó a la persona que vendía el licor en la vivienda de la Calle 15-A por 22 y 24 en la colonia Maya.

“Él (es) alcohólico y no tomaba esa cosa, pero la vendía… su esposa también murió” por beber lo mismo; señala el entrevistado.

Por ello, considera que no lo quisieron detener ni para ser interrogado; ahora sabe que está prófugo.

Hasta la fecha en Yucatán no hay ningún responsable de la intoxicación masiva por alcohol adulterado

De acuerdo a un monitoreo de reportes oficiales e información en respectivas localidades, en todo el país la cifra de defunciones atribuidas a la ingesta de alcohol adulterado es de 173.

En Jalisco hay un total de 44 fallecidos por esta causa durante el periodo de Ley Seca. Puebla oficialmente registra 70, Morelos 29, Tlaxcala cuatro, Veracruz cinco y con una víctima se sumó Coahuila a los estados con conteo de afectados.

Para el joven que perdió a su padre, la Ley Seca no fue propicia y en toda su conversación se mantiene firme en el reclamo de declararla en esta contingencia sanitaria, pues explica a su manera, que el alcoholismo es también una enfermedad y pandemia.

“No sólo están muriendo por la pandemia (del COVID-19) sino por el alcoholismo también, los alcohólicos con tal de tomar, lo que les den beberán… Si hay personas que son alcohólicas no les puedes quitar del alcohol así de la nada”; insiste.

El gobierno de ese estado dictó la medida “para evitar la violencia doméstica, especialmente contra las mujeres y el abuso de niños, debido al aislamiento social por la pandemia del Coronavirus”; señaló en su momento.

Desde el viernes 10 de abril se prohibió la venta de bebidas alcohólicas en todo el territorio estatal y ésta se restablecerá con una nueva modalidad de comercialización, hasta el 1 de junio.

ALCOHOLISMO Y PROHIBICIÓN

Para el 25 de mayo, dos hombres -de 38 y 46 años- consiguieron su alta alta del Hospital Comunitario de Jonacatepec. Lograron superar la intoxicación por bebidas alcohólicas adulteradas, sin embargo, uno de ellos aún resiente las alteraciones neurológicas como consecuencia de la bebida tomada en la prohibición, informaron los Servicios de Salud de Morelos (SSM).

Otros tres consumidores del líquido que resultó mortal, siguen hospitalizados, uno en el Hospital General de Cuautla, uno en el de Axochiapan y otro más en el Centenario de la Revolución del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado en Emiliano Zapata, todos con estado de salud grave.

En Jalisco, el último muerto en el conteo fue el del 21 de mayo, un hombre de 33 años que vivía en Juanacatlán, en la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Al igual que el caso narrado en Yucatán, esta víctima padecía de alcoholismo crónico y acostumbraba a beber alcohol de venta a granel. Su deceso se reportó como una congestión etílica, pero tras una investigación epidemiológica, se corroboró como parte de este brote de intoxicados por consumo de alcohol adulterado.

El total de personas intoxicadas en esa entidad es ya de 107 casos; varios de ellos aún reportados como graves.

En el estado de Veracruz, se registra el único caso de identificación inmediata del sitio donde se ofertó el alcohol presuntamente adulterado, que derivó en la muerte de los cinco vecinos del municipio de Rafael Delgado. El sitio fue clausurado.