TRAS más de 200 años, el histórico monumento vuelve a contemplarse sin los andamios que durante años acompañaron su restauración. Recientemente, la fachada occidental del templo quedó finalmente despejada luego de completar la restauración del muro posterior del frontón. Esta intervención le devuelve una unidad arquitectónica que no había podido apreciarse en dos siglos. La renovación llega, además, en un momento significativo para la historia de sus mármoles. La posibilidad de un préstamo de los frisos por parte del Museo Británico volvió a la conversación después de que el director de la institución planteara que acuerdos de intercambio, como la cesión temporal del Tapiz de Bayeux por parte de Francia, podrían servir como referencia.
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Tilcayo, una nueva especie en un siglo
