Por inseguridad, vacían internado de la Universidad Autónoma de Chapingo

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Foto: larazondemexico

Ocho de cada 10 alumnos de la Universidad Autónoma de Chapingo (UACh), ubicada en Texcoco, Estado de México, regresaron a sus hogares, toda vez que a 12 días de que estalló la huelga no hay acuerdo para incrementar el salario que exigen los académicos.

“Me reportan que en las instalaciones de la universidad hay mil alumnos, de ocho mil que estudian en Chapingo; la mayoría ya se retiró”, afirmó a La Razón José Sergio Barrales, rector de esa casa de estudios.

El Consejo Universitario acordó la dispersión de recursos y entrega de cheques para apoyar el traslado de los alumnos a sus domicilios, para lo cual deberá justificarse el gasto con boletos o facturas; incluso podrá usarse transporte aéreo, si el precio es igual o menor al del terrestre.

El argumento de la institución es que los “acuerdos se tomaron en el ánimo de disminuir los riesgos a su seguridad (de los estudiantes) que en estos tiempos se tienen”, señaló.

Tras estallar la huelga, el pasado 21 de febrero, La Razón informó que el primer día cuatro alumnos fueron asaltados, pues se colocaron las banderas rojinegras sin que los maestros se quedaran a cuidar el campus.

El Dato: El acuerdo entre el Sindicato de Chapingo y autoridades sigue estancado, al no llegar a un acuerdo en el alza salarial.

Al respecto, Diego de Jesús Solís Arroyo, estudiante de sexto año de Ingeniería en Irrigación e integrante del Consejo Universitario, aseguró que los asaltos no sólo han ocurrido durante la huelga, aunque en estos días, dijo, hay zonas internas que se han vuelto riesgosas y los alumnos están expuestos.

“Cuando hay huelga, los horarios son establecidos para ingresar y tenemos que ingresar por las vías del tren y eso lo vuelve muy complicado, porque la mayoría de los asaltos son ahí”, precisó.

El joven agregó que también hay zonas solitarias: “La huelga, como tal, ha provocado que internamente no haya seguridad y hay partes, como las áreas deportivas o algunos departamentos que se encuentran cerca del perímetro de la universidad, que cuentan con poca luz y se vuelve muy riesgoso estar en esa parte”.

De acuerdo con Solís Arroyo, con o sin suspensión de clases existe una percepción de inseguridad entre el alumnado cuando se otorgan los apoyos para becas o pasajes, pues en esas fechas “hay mayor número de personas ajenas”.

Ayer, Solís Arroyo confirmó que recibió un monto para regresar a su casa, en Villa de Corso, Chiapas; desde ahí estará pendiente del regreso a clases, aunque para ello deberá viajar a la comunidad más cercana, para conectarse a Internet.

“Como estudiante, la huelga no es algo que esperamos o que buscamos, debido a que interfiere en nuestras actividades académicas”, refirió.

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