Y es la Iglesia católica la que no quita el dedo del renglón en su intención de ser relevante en asuntos de seguridad y pacificación. Fue Ramón Castro Castro, presidente de la Conferencia del Episcopado, quien ayer en la participación principal del Segundo Diálogo Nacional por la Paz, afirmó que “la paz no puede seguir siendo concebida como una tarea exclusiva del Estado, ni como una responsabilidad delegada a unos cuantos. La paz exige la participación activa de todos los sectores. También expresó que la paz no se construye ignorando el sufrimiento, maquillando las caras o acelerando procesos sin sanar heridas. Nos comentan que luego de tres días de trabajo el encuentro concluyó con “el reconocimiento de la urgencia de integrar a las juventudes en el proceso de construcción de paz, de sanar la herida que está dejando la crisis por la desaparición de personas, y de la importancia de asumir que el Estado somos todos”. Pendientes.

Coscorrón a Narro Céspedes

