Las comisiones de Puntos Constitucionales, Trabajo y Previsión Social y Estudios Legislativos del Senado avalaron por unanimidad el dictamen de reforma constitucional que reducirá gradualmente la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales para 2030, en medio de un intenso debate por la falta de garantía explícita de dos días de descanso a la semana.
Con los votos de Morena, PT, PVEM y MC, la iniciativa de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo será votada este miércoles en el pleno sin modificaciones, en un proceso que la oposición calificó como fast track.
La sesión arrancó con un fuerte intercambio sobre un desplegado de organizaciones sindicales que exigían dejar claro en la ley el derecho a dos días de descanso semanales, petición que fue ignorada por la mayoría legislativa.

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- El Dato: La senadora priista Carolina Viggiano sugirió ante las comisiones del Senado una jornada máxima ampliada de 49 horas y un tope de nueve horas extras semanales.
“El dictamen no considera la propuesta completa de MC, ya que no se dejan claros los dos días de descanso a la semana para los trabajadores. Al contrario, llevaría hasta 12 horas la jornada laboral”, advirtió la senadora Alejandra Barrales de Movimiento Ciudadano, quien, a pesar de ello, anunció el voto favorable de su bancada.
Tras el voto a favor de los legisladores integrantes de las tres comisiones, el Pleno del Senado dio primera lectura para que este miércoles se analice y vote.
El esquema aprobado establece una reducción progresiva: en 2027 la jornada bajará a 46 horas semanales, en 2028 a 44, en 2029 a 42 y, finalmente, en 2030 quedará en 40 horas. Además, las autoridades han reiterado que no habrá recortes salariales ni afectación a prestaciones.
Uno de los puntos más cuestionados fue el incremento de horas extras permitidas, que pasarán de nueve a 12 semanales.La senadora priista Claudia Anaya alertó sobre las implicaciones fiscales: “Para este año se van a trabajar 48 horas, más las 12 horas extraordinarias que pudieran extender el tiempo laboral hasta 60 horas. Si no adecuamos la Ley Federal del Trabajo, la ley del IMSS y la ley del ISR, les va a afectar en el pago del ISR y reparto de utilidades”.
El panista Ricardo Anaya coincidió en señalar las deficiencias: “Estamos abriendo la puerta a que los patrones, por la vía de las horas extras, pasen de nueve a 12, y por esa vía se abre la puerta a que millones de trabajadores sigan trabajando de lunes a sábado y sólo descansando los domingos”. Pese a ello, anunció su voto a favor.
Incluso desde las filas del oficialismo hubo voces críticas. El senador petista Alejandro González Yáñez afirmó: “Debió de haberse expresado claramente el descanso de dos días por semana. Todos los argumentos que se expresan para reducir la jornada de trabajo se desvanecen con las horas extras”.
- 2030 año en que se instauraría completamente la jornada de las 40 horas
Pese a estas declaraciones, la bancada mayoritaria defendió el proceso de construcción del dictamen.
La senadora morenista Martha Lucía Mícher aseveró que “no es resultado de un antojo, no estamos improvisando nada, es resultado de un amplio análisis” surgido de “un sinnúmero de foros en donde se escucharon todas las voces”.
Por su parte, la senadora del PVEM Juanita Guerra aseguró que “esta reforma garantiza el mismo salario con una menor carga horaria, con lo cual corrige una deuda histórica con los trabajadores del país”.
Ruth González, también del Partido Verde, argumentó que “disminuir la reforma laboral no implica únicamente disminuir horas, sino reconocer el tiempo de las personas trabajadoras como un componente social y esencial y ahora tendrá dignidad, salud y desarrollo integral”.
La priista Carolina Viggiano advirtió sobre las consecuencias de no garantizar el descanso: “Las y los trabajadores merecen dos días de descanso efectivos. La reducción de la jornada no debe traducirse en esquemas incompletos que mantengan el agotamiento laboral bajo otra forma. El descanso no es un privilegio, es una condición mínima para la salud, productividad y vida familiar”.
Con la aprobación prevista para este miércoles, México avanzará hacia una jornada laboral más corta, aunque las dudas sobre su implementación real y el respeto al descanso semanal quedan sobre la mesa.

Titular de STPS defiende enmienda
› Por Tania Gómez
El titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), Marath Baruch Bolaños, se reunió ayer con los legisladores integrantes de las comisiones unidas del Trabajo, y Estudios Legislativos y Puntos Constitucionales del Senado de la República, para exponer los alcances de la reforma laboral que reduce la jornada semanal a 40 horas, previo a su discusión.
En declaraciones a la prensa, el funcionario aclaró que la iniciativa establece una semana laboral de 40 horas sin modificar la jornada diaria ordinaria de 8 horas, lo que se traduce en cinco días de trabajo a la semana. La propuesta de modificación constitucional no establece explícitamente el derecho a dos días de descanso.
- El Tip: Datos citados en el documento legislativo indican que 27% de la población ocupada trabaja más de 48 horas semanales, el porcentaje más alto entre los países de la OCDE.
“Que quede muy claro cómo está contemplada esta reforma. Son 40 horas a la semana y no se está modificando lo relativo a cuántas horas son al día”, enfatizó.
El secretario destacó que la propuesta es resultado de más de 40 mesas de diálogo social realizadas en diversas regiones del país, con participación de trabajadores, empleadores y expertos en la materia.
“Esto nos da también la garantía de que tienen justamente en sus manos los senadores una medida muy positiva que afirma los derechos de las personas trabajadoras, pero también con el respaldo de un diálogo muy sólido”, señaló.
Marath Bolaños calificó como “muy bueno” el intercambio con los senadores durante la comparecencia y reconoció el nivel de las preguntas formuladas, que permitieron aclarar lo que consideró “mitos” sobre la reforma.
Además, indicó que sectores como manufactura, servicios y comercio registran actualmente jornadas superiores a las 40 horas semanales. Una vez aprobada la reforma, se implementará de manera gradual a partir de 2027 y hasta 2030.
Entre los beneficios anticipados, Bolaños López destacó que se devolverá tiempo a los trabajadores para lograr un mejor equilibrio entre vida personal, familiar y laboral, citando experiencias exitosas en otros países.
El secretario confió en obtener un respaldo “mayoritario, si no unánime” de la medida impulsada por la Presidenta, calificándola como una “demanda histórica” de la clase trabajadora durante décadas.
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