ROZONES

› El arte de repartir culpas

Rozones Foto: Imagen: La Razón de México

Quien quedó muy mal parada, nos comentan, al evidenciar su falta de preparación, fue la legisladora local de Tamaulipas, Francisca Castro Armenta. La morenista hizo el oso en público cuando intentaba dar lectura a una propuesta destinada a pedir información sobre la gestión del agua ante el trasvase temporal hacia Estados Unidos. Lo malo, dicen, no fue tanto la equivocación de leer un documento que no tenía nada que ver con el asunto en cuestión, sino la forma en que intentó evadir la responsabilidad de su errata. “Bueno, se equivocaron”, dijo al percatarse de su error. “¿Qué pasó? ¿Quién me dio esto?”, cuestionó la diputada. “¡Ay, Dios santo! ¡Qué bárbaras!”, se le oyó decir todavía con el micrófono encendido. Entre tanto alboroto y ante la imposibilidad de continuar —pues porque simplemente no sabía qué tenía que decir—, a Francisca no le quedó más remedio que solicitar un receso a la Mesa Directiva, que finalmente le concedió. Por si fuera poco, ya que volvió, supuestamente mejor preparada, no faltó quien la fiscalizó con ojo crítico y le hizo ver que todavía había una falla en la fecha de su iniciativa, que marcaba un día anterior. ¡Qué bárbara!

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