Quienes han seguido de cerca los procesos de investigación y litigio a lo largo de los últimos sexenios en el caso Iguala, nos hacen ver que uno de los grandes problemas ha sido el de la desconfianza. El cual ha conducido a que las indagatorias las hagan grupos independientes del Gobierno que en el fondo mantienen más afinidad con el sector de los padres de los normalistas y los grupos organizados en torno a ellos que con las área del Gobierno mismo. A eso atribuyen que en los dos últimos sexenios se acentuara la exigencia de seguir centralmente una línea en la que se pretende señalar a elementos del Ejército. El nuevo gobierno, nos comentan, parece estar generando en el caso materia de investigación en líneas que no se agotaron. Ésta no se puede desestimar a priori. Un reto importante sigue siendo el que sesgos ideológicos o políticos de grupos y funcionarios no trastoquen los nuevos esfuerzos, nos comentan. Pendientes.