En el Jueves Santo de 2026, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y las distintas diócesis del país celebran la institución de la Eucaristía, el Orden Sacerdotal y el mandamiento del amor fraterno, recordando la tradición del lavatorio de pies.
Estos días forman parte del Triduo Pascual, los momentos más solemnes de la Cuaresma, que incluyen también el Viernes Santo, dedicado a la pasión y muerte de Jesús, y la Pascua, día de Su resurrección. Cada Santa Misa durante este período representa la actualización de estas grandes realidades, y prepara a los fieles a vivir con mayor amor y responsabilidad el misterio de la fe.
Según los lineamientos de la CEM, “el tiempo de Cuaresma debe vivirse como un impulso creciente hacia Jesús Eucaristía. Las prácticas de ayuno, sacrificio y limosna buscan purificar el corazón para recibir la Eucaristía con mayor limpieza y devoción”.
Asimismo, se recuerda a los creyentes la importancia de vivir el mandamiento de Jesús: “Amad a los unos a los otros como yo os he amado” (Jn. 15, 12), ya que el amor es donación, sacrificio y cercanía hacia el prójimo.

Los fieles son llamados a intensificar el diálogo cotidiano con Jesús Eucaristía, con oraciones breves como “Jesús te amo” o invocaciones de perdón, que permiten mantener una relación constante con Él en la vida diaria.
Además el CEM subraya que la conversión verdadera implica desarrollar un amor intenso, continuo y habitual hacia la Eucaristía, lo que refleja una apertura al Evangelio y un compromiso con la fe.
La CEM concluye que vivir este tiempo con atención y devoción al misterio eucarístico permite a los creyentes acercarse al amor de Dios y a la transformación interior que propone la Cuaresma, preparando el corazón para la celebración de la Pascua.
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MSL


