Alerta en destinos principales

Crecen en playas fraudes y robos en Semana Santa

Aumentan delitos contra turistas en Cancún, Acapulco y Los Cabos; las autoridades municipales reconocen que parte importante de éstos no llega a las instancias formales

La Guardia Nacional reforzó la Autopista del Sol, en Acapulco, Guerrero, ayer. Foto: Cuartoscuro

El aumento de visitantes durante Semana Santa encendió alertas en los principales destinos de playa del país, donde autoridades identificaron un repunte en robos, fraudes y extorsiones dirigidos a turistas. En Cancún, Acapulco y Los Cabos, la alta concentración de personas generó condiciones que facilitaron delitos de oportunidad, con afectaciones económicas directas para quienes viajan en temporada alta y menor capacidad de respuesta inmediata en zonas saturadas.

Cifras de fiscalías estatales revelaron aumentos de dos dígitos en denuncias por robo a transeúnte y en habitaciones de hotel durante periodos vacacionales. En Quintana Roo, autoridades documentaron incrementos cercanos al 15 por ciento en temporadas recientes, con mayor incidencia en la zona hotelera de Cancún.

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Informes locales también registraron incrementos en reportes por fraude financiero. En destinos del Caribe mexicano, autoridades detectaron operaciones con terminales alteradas en bares y centros nocturnos, donde delincuentes realizaron cargos no autorizados. Este tipo de delito creció en paralelo al uso de pagos electrónicos, sobre todo entre turistas internacionales.

Los esquemas delictivos muestran patrones claros según el destino. En Cancún predominan los hurtos sin violencia en playas, hoteles y zonas comerciales, además de fraudes con tarjetas en establecimientos de entretenimiento.

En Acapulco, las quejas se concentran en cobros indebidos y servicios inflados, sobre todo en transporte informal, renta de sombrillas y actividades recreativas en playa. En Los Cabos, los reportes apuntan a clonación de tarjetas, cargos duplicados y tarifas engañosas en taxis no autorizados.

Autoridades municipales reconocieron que una parte importante de estos delitos no llega a instancias formales. “Muchos casos no se denuncian, pero sí se identifican prácticas recurrentes de abuso económico contra turistas”, señaló un policía turístico de la Ciudad de México.

El componente de oportunidad resulta clave para entender el fenómeno. Visitantes en contextos de relajación, consumo de alcohol o desconocimiento del entorno se vuelven objetivos más accesibles. Además, la movilidad constante y el uso de servicios temporales dificultan la trazabilidad de los responsables. Esa combinación favorece delitos de bajo riesgo para quienes los cometen.

Ante este escenario, los tres niveles de gobierno desplegaron operativos especiales en corredores turísticos, zonas hoteleras y puntos de alta afluencia. En Cancún, la policía turística reforzó patrullajes y vigilancia en accesos a playas; en Acapulco, la Guardia Nacional y corporaciones locales ampliaron presencia en la Costera Miguel Alemán; mientras que en Los Cabos se activaron sistemas de monitoreo con cámaras y unidades móviles en áreas estratégicas.

Las dependencias insistieron en que la prevención resulta clave para reducir riesgos. Las recomendaciones incluyen evitar portar grandes cantidades de efectivo, utilizar transporte autorizado, revisar consumos antes de pagar y reportar cualquier anomalía de inmediato.

Finalmente, reportes de seguridad subrayaron que estos incidentes no sólo afectan a las víctimas, también dañan la imagen de los destinos. La confianza del visitante influye de forma directa en la ocupación hotelera.