Y nos hacen ver que nunca está de más, en un Viernes Santo, un intercambio —o acaso pudiera considerarse un agarrón en forma—, entre secretarios de Hacienda. Y es que resulta que ayer el titular de esa dependencia, Édgar Amador, no se quedó con las ganas de responder ante una serie de señalamientos al modelo económico de la 4T, planteados por Guillermo Ortiz, quien ocupara la misma cartera en el sexenio de Ernesto Zedillo. Según este último, la estabilidad macroeconómica ocultó la deriva autocrática de México y refirió que hoy se tiene una baja inversión, una caída en la productividad y una incertidumbre en las políticas públicas. Amador respondió que ese análisis de Ortiz omite indicadores clave y citó algunos: 13.4 millones de personas que salieron de la pobreza, nivel récord de inversión extranjera, respuesta favorable a proyectos mixtos, consolidación fiscal de 1.3 puntos del PIB, calificación con grado de inversión, mejora financiera de Pemex… Quizá por ser día santo el agarrón fue más técnico que rudo. Pero ahí quedó.

