La presidenta Claudia Sheinbaum colocó la cooperación científica internacional como eje de su política exterior durante su visita al Barcelona Supercomputing Center (BSC), donde impulsó acuerdos para fortalecer la soberanía tecnológica del país.
El recorrido se realizó tras su participación en la IV Reunión en Defensa de la Democracia en Barcelona y marcó su primera visita oficial a este centro desde que asumió el cargo.
La agenda consolidó una estrategia iniciada meses antes, cuando el president de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa, viajó a Jalisco para promover la colaboración con el Centro de Análisis de Datos y Supercómputo de la Universidad de Guadalajara.
A la visita se sumaron la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades de España, Diana Morant; el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; Núria Montserrat, consejera de Investigación y Universidades; Gerardo Pisarello, portavoz de los Comuns; así como el cantante Joan Manuel Serrat. También participó el director del centro, Mateo Valero.
Desde el ámbito técnico, Valero destacó el impacto del encuentro en el desarrollo tecnológico mexicano. “La visita implica mucho; a nivel institucional es muy importante. He estado más de cien veces en México, amo su país”.
El especialista subrayó la relevancia de la infraestructura digital al afirmar que “un país sin supercomputadora ni inteligencia artificial no avanza”.
Por su parte, Salvador Illa resaltó la afinidad institucional con la mandataria mexicana: “Es una científica, nosotros compartimos esto”.
Además, informó que entregó como obsequios el acta de elección de Josep Tarradellas (1954), firmada en México, y la biografía de Jaime Nunó, compositor del himno nacional mexicano.
La ministra Diana Morant enmarcó la colaboración dentro de una estrategia de largo plazo y sostuvo que “la ciencia pública construye democracia, paz y cooperación”. Recordó que la relación científica entre México y España suma más de cuatro décadas y ha permitido la formación de más de mil doctores.
El acuerdo entre el BSC y el centro mexicano contempla intercambio académico, investigación conjunta y acceso a infraestructura de alto rendimiento. Aunque el sistema MareNostrum opera con capacidades de cientos de petaflops, superiores a las actuales en México, el convenio apuesta por la transferencia de conocimiento y el desarrollo progresivo.
Como parte de esta estrategia, el gobierno federal impulsa la supercomputadora Coatlicue, con una inversión de 6 mil millones de pesos y una capacidad de 314 petaflops, cuya conclusión se estima en 24 meses.
El proyecto busca atender retos en salud, agua, energía y cambio climático, además de fortalecer la independencia tecnológica del país.
El alcalde Jaume Collboni destacó el alcance del acuerdo bilateral: “Es una gran noticia que celebramos con mucha ilusión”, afirmó.
Únete a nuestro canal de WhatsApp. En La Razón enviamos a tu celular lo más importante de México y el Mundo, recuerda que una persona informada siempre tiene La Razón.
am