Y entre quienes siguen de cerca los movimientos que se dan en Morena, nos cuentan que cada vez les queda más clara la idea de que Citlalli Hernández llega ondeando una bandera blanca monumental para que la puedan ver los partidos Verde y del Trabajo a kilómetros de distancia. Parece ser que la etapa de las fricciones que surgieron por la rebeldía de esos partidos de no respaldar iniciativas electorales relevantes irán quedando atrás. Más bien todo parece indicar que de lo que ahora se trata es de traer la relación tanto con el partido que comanda Alberto Anaya, como el que está al mando de Karen Castrejón, entre algodones. Incluso en casos como los de San Luis Potosí, en donde cada vez es menor, si no es que ya nula, la posibilidad de que la alianza cuatroteísta pueda darse rumbo a la gubernatura, se buscará llevar la fiesta en paz. Habrá proceso, aspirantes y elección de candidato o candidata del guinda, pero a algunos les da la impresión de que ahí como que ya hasta se dan señales de que se entregará la plaza al verde. Ya se verá si al final tienen razón. Por lo pronto, atentos.