Persiste en zonas rurales

Cae embarazo antes de los 18 a 2 de cada 10

Inegi reporta reducción generacional en la maternidad; expertos alertan por efectos emocionales y abandono escolar; reconocen estrategia de prevención y atención adolescente

Día de Acción Global por el acceso al Aborto, en imagen de archivo.
Día de Acción Global por el acceso al Aborto, en imagen de archivo. Foto: Cuartoscuro

La maternidad antes de los 18 años disminuyó entre generaciones, pero todavía alcanza a casi dos de cada 10 mujeres jóvenes en nuestro país.

La Encuesta Demográfica Retrospectiva 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestra que 32.5 por ciento de las mujeres nacidas entre 1961 y 1967 tuvo a su primera hija o hijo durante sus primeros 18 años de vida, porcentaje que disminuyó cinco puntos porcentuales en la siguiente generación.

  • El Dato: Las adolescentes tienen un mayor riesgo de enfrentar problemas graves en el embarazo, ya que sus cuerpos no están completamente desarrollados para soportarlos.

El descenso marca un cambio generacional, aunque no elimina la presencia de la maternidad adolescente. En términos simples, el dato más reciente indica que menos de dos de cada diez mujeres que nacieron entre 1998 y 2007 fueron madres antes de cumplir la mayoría de edad.

La desigualdad territorial también marca la edad de la maternidad. El documento revela que en las zonas rurales, casi una de cada cuatro mujeres nacidas en ese periodo tuvo a su primera hija o hijo antes de cumplir 18 años, a pesar de que el indicador en dichas zonas bajó casi siete puntos porcentuales frente a quienes nacieron entre 1961 y 1967.

En las zonas urbanas, la reducción resultó menor en términos proporcionales, aunque ya partía de un nivel más bajo que el reportado históricamente en localidades rurales. Entre ambas generaciones, la maternidad juvenil en las ciudades disminuyó cinco puntos, hasta colocarse en un rango de 20.2 por ciento, es decir, que sólo dos de cada 10 mujeres que viven en un centro urbano se convierten en madres antes de los 18 años.

  • 9 de cada 10 jóvenes adolescentes embarazadas abandonan la escuela

Esta reducción también se documenta en los informes del Comité Ejecutivo de la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, que informó una reducción de 30 por ciento en la Tasa Específica de Fecundidad Adolescente y de 21 por ciento en los nacimientos forzados en niñas menores de 15 años.

Karen Villagrán, psicóloga y terapeuta conductual, advirtió que un embarazo durante la adolescencia no sólo modifica el proyecto escolar o familiar de una joven; también altera su desarrollo emocional en una etapa marcada por la construcción de identidad, autonomía y vínculos sociales.

“Una adolescente que enfrenta un embarazo suele cargar con responsabilidades adultas cuando aún necesita acompañamiento, contención y espacios seguros para sus decisiones. El impacto aparece cuando recibe la noticia y debe procesarla con miedo, presión social o culpa”, señala.

La especialista explica que muchas jóvenes atraviesan el proceso con sentimientos contradictorios. Pueden experimentar afecto por el bebé, pero también duelo por la vida que imaginaban antes.

“Hay adolescentes que dejan la escuela, pierden redes de amistad o se aíslan porque sienten que ya no pertenecen a su grupo. No lo dicen con esas palabras, pero viven una ruptura muy fuerte con su rutina, con sus sueños y con la manera en que se miraban a sí mismas”, agrega.

Subraya que el entorno familiar puede marcar la diferencia entre una maternidad acompañada y una experiencia atravesada por abandono, violencia o precariedad.

“Cuando la familia responde sólo con castigo, la adolescente queda más expuesta. Necesita límites, sí, pero también información, apoyo emocional y acceso a servicios de salud. Juzgarla no cambia lo ocurrido; acompañarla puede evitar que el impacto sea más profundo”, afirma.

Datos oficiales demuestran que la maternidad temprana conserva un peso relevante en la trayectoria de las adolescentes, a pesar de los esfuerzos institucionales por ampliar los programas de educación sexual entre los sectores más jóvenes.

Un informe de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) registra que el Estado mexicano reportó avances en la prevención del embarazo adolescente, el acceso a métodos anticonceptivos y la atención materna, como parte de una estrategia más amplia para consolidar un sistema público de salud universal, con más servicios comunitarios, nuevas unidades médicas y abasto de insumos.

A nivel de adolescentes, el dato central corresponde al periodo de octubre de 2024 a junio de 2025, meses en los que México informó la capacitación de 453 mil 393 adolescentes en prevención del embarazo no planeado, uso de métodos anticonceptivos previa consulta y prevención de infecciones de transmisión sexual.

El informe destaca la operación de más de tres mil “servicios amigables para adolescentes”, donde recibieron atención 278 mil 619 jóvenes de entre 10 y 19 años. Ese dato permite enfocar la cobertura institucional a la población adolescente, con énfasis en orientación, atención médica y acceso a información sobre salud sexual.

La CIDH menciona el chat en línea ¿Cómo le hago?, mediante el cual 23 mil 747 adolescentes y jóvenes accedieron a información sobre métodos anticonceptivos, gestión menstrual, interrupción legal del embarazo y violencia de género.

La especialista señala que la educación sexual no debe llegar cuando una adolescente ya enfrenta un embarazo, sino mucho antes, como parte de una formación que incluya información, autocuidado, consentimiento y proyecto de vida: “Hablar de educación sexual no significa adelantar etapas ni promover conductas. Significa dar herramientas para que entiendan su cuerpo, reconozcan límites, identifiquen riesgos y sepan pedir ayuda”.

Sostiene que muchos embarazos adolescentes ocurren en contextos donde la información llega tarde, incompleta o cargada de miedo y deja a las jóvenes sin elementos para tomar decisiones seguras.


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