UN NUEVO cruce entre la Presidenta Claudia Sheinbaum y el exmandatario Felipe Calderón se abrió después de que la titular del Ejecutivo federal llamó “narcogobierno” a la administración del panista durante su segundo Informe de Rendición de Cuentas celebrado este domingo en el monumento a la Revolución.
El señalamiento ocurrió un día después de un acto político del Partido Acción Nacional (PAN) en Chihuahua, donde el michoacano y Vicente Fox respaldaron a la gobernadora del estado Maru Campos.
En redes sociales, Calderón Hinojosa defendió el discurso que dio en esa concentración y sostuvo que Sheinbaum Pardo omitió una parte central de su mensaje: “En el tema más sensible para México, el de la seguridad, invité a la Presidenta a que convocara a los mexicanos a un gran acuerdo nacional de donde saliera una estrategia que fuera política de Estado y no partidista. Creo que esa parte no la leyó”.

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Durante el acto público “Yo con Maru”, el panista centró su intervención al tratar el tema de la violencia y rechazó que la oposición sea el adversario del país.
“El enemigo en México no es la crítica. El enemigo en México no es una gobernadora responsable y valiente que trabaja por su gente. El verdadero enemigo de México es el crimen organizado y la delincuencia”, señaló.
Campos Galván agradeció el respaldo de dirigentes, gobernadores, legisladores y alcaldes del blanquiazul y planteó que las acusaciones que se le imputan forman parte de una disputa con la narcopolítica: “Hoy vemos cómo persiguen a una gobernadora legítima, pero no me persiguen sólo a mí; también a millones de mexicanos que quieren vivir en un país sin corrupción, sin cobardía, sin autoritarismos y sin narcogobiernos”.
Sheinbaum Pardo retomó ese contexto durante su informe de Rendición de Cuentas y vinculó el respaldo panista en Chihuahua con críticas a la oposición por buscar presuntos apoyos desde gobiernos y organizaciones ultraderechistas del extranjero, a la vez que colocó el debate en el terreno de la soberanía.
Ariadna Montiel Reyes, presidenta nacional de Morena, defendió la política de seguridad federal y atribuyó parte de la violencia actual como resultado del sexenio calderonista. También rechazó cualquier acuerdo con Calderón y llevó la discusión al caso de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública federal durante aquel gobierno: “Nosotros no hacemos ‘pactos’ con un usurpador; el único pacto que hacemos es con el pueblo”.


