Nos cuentan que en la Corte más de uno sintió el llamado de atención —por no decir jalón de riendas— que ayer dio la presidencia del máximo tribunal. Y es que resulta que circuló una versión según la cual ya hay quien andaría acordando sucesiones y de plano futureando, sin tomar en cuenta que no se ha terminado ni siquiera el primer año del bienio que le toca estar en el timón al ministro Hugo Aguilar. Tiene sentido el contenido de la tarjeta emitida al respecto, nos comentan, porque no sólo precisa que no ha habido ningún tipo de reunión entre ministros para discutir temas sucesorios, también ataja a quienes eventualmente pudieran andar ya haciendo cuentas para obtener respaldos pensando desde ya en escenarios distantes. “La presidencia de la SCJN estima que estas versiones no contribuyen a mantener la armonía necesaria para el correcto desempeño de sus responsabilidades constitucionales”, concluye el raspón, perdón, el posicionamiento emitido. Y la verdad: ¿para qué distraer y romper la armonía del Tribunal? En fin.

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