A quien, se nos reporta, le salió más caro el caldo que las albóndigas es al hoy extitular del Servicio de Administración Tributaria en Quintana Roo, Héctor Contreras Mercader, que tuvo que dejar su cargo por no escapar del ojo clínico y público que lo cachó en la zona VIP durante el tercer partido de finales de la NBA en el Madison Square Garden de Nueva York. Nos hacen ver que si el funcionario no se hubiera sentado justo bajo el presidente Donald Trump —¡vaya!—, quizá nadie habría notado que fue a gastarse cerca de 40 mil dólares en su entrada y la de su acompañante, un costo que, aunque dijo, corrió a cuenta de su propio bolsillo, para muchos no corresponde con los principios de austeridad de la institución para la que sirve. De esta manera —y después de una ola de críticas y cuestionamientos que giraron en su contra—, Contreras ofreció, en señal de contrición, su baja. “Dejando en claro que mi asistencia a un partido de basquetbol en la ciudad de Nueva York fue en el ámbito estrictamente personal (…) esta determinación tiene como único propósito no entorpecer el buen funcionamiento de la administración pública ni dar lugar a señalamientos que distraigan el trabajo institucional”. Ni modo.
• Representación en duda
