Perros abandonados, en alerta

Gusano barrenador: Ven maltrato animal detrás de aumento

Señalan expertos desatención y abandono como factor en alza de casos en áreas urbanas; persisten riesgos de propagación y afectación en personas

Dejar a perros y gatos en azoteas es considerado maltrato animal, las multas a los responsables son de hasta 54 mil pesos, arrestos administrativos y penas de prisión.
Dejar a perros y gatos en azoteas es considerado maltrato animal, las multas a los responsables son de hasta 54 mil pesos, arrestos administrativos y penas de prisión. Foto: Especial

Con casi dos millares de casos activos y, a poco más de año y medio de que la plaga del gusano barrenador ingresó a territorio mexicano, su control no se vislumbra próximo, por el contrario, su avance territorial ha alcanzado el Estado de México y la capital, lo que ha aumentado los riesgos de que persista su propagación en entornos urbanos donde el maltrato y abandono de animales de compañía son identificados como otros peligros potenciales.

El pasado 5 de mayo, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) informó que el 26 de abril recibió el primer reporte de miasis —como se conoce a la enfermedad provocada por el barrenador— en la Ciudad de México; se trató de un perro dóberman de la alcaldía Tlalpan; el canino de 12 años tenía una herida en la oreja, donde se alojó el parásito.

Expertos advierten que la llegada de la plaga a la Ciudad de México representa un riesgo adicional a los contemplados inicialmente, por tratarse de un entorno urbano en el que los grupos vulnerables ya no sólo son las comunidades ganaderas, sino las poblaciones de animales y personas en condición de calle, a las que ningún servicio de sanidad y salud monitorea.

El médico veterinario y epidemiólogo especializado en zoonosis Francisco Monroy, señaló en entrevista que el riesgo no se reduce únicamente a los animales sin hogar, sino también para aquellos que sí cuentan con uno, pero cuyos dueños los mantienen en condiciones inadecuadas, incluso de maltrato.

“Tenemos una población en riesgo muy alta de animales, perros y gatos en situación de calle, de abandono o ferales. Lamentablemente, también hay perros con casa, pero abandonados. Es decir, animales que están en azoteas, balcones, terrazas y que, si acaso, les avientan comida, que luego no les dan ni siquiera agua. En esos animales es donde existe un riesgo muy alto de contagio”, detalló a La Razón.

Datos oficiales permiten una aproximación a los motivos de estas advertencias, organizaciones civiles reportan que en la capital hay 1.2 millones de perros sin hogar y la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT) muestran que, en lo que va del año, se han recibido mil 311 denuncias por maltrato animal.

MIGRANTES, OTRO FOCO. Los riesgos de infestación también alcanzan a los humanos en el Valle de México, con dos casos confirmados en la capital y cinco en el Edomex. Frente a este contexto, Francisco Monroy destacó que la enfermedad es riesgosa, particularmente para personas sin hogar, como la comunidad migrante que se encuentra vulnerable al gusano barrenador. Las personas en movilidad transfronteriza, señaló, por su desplazamiento y las lesiones que conllevan las condiciones que viven, se suman como otro factor para la propagación.

“Aquí hay una gran concentración de migrantes, de gente que a veces duerme en la calle o que duerme en tiendas de campaña o en condiciones que no son las óptimas. Mucha no está, por supuesto, registrada en ningún seguro social. No hay una posibilidad real de una atención oportuna y es un riesgo para ellos… para estas personas y para estos animales”, resaltó.

Según su análisis, los miles de casos activos que se registran —cifra que no se había superado este año—, hablan de que, a pesar de que el Gobierno federal “ha hecho todo lo posible”, la plaga aún continúa en incremento.


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